Tras el post dedicado a Polanski y el Ardor, que inauguró esta serie que he llamado Olvidados de la Movida, ahora quería hablar de otra extraordinaria banda de la que incomprensiblemente se ha dejado de hablar, comentar y que muchos ni siquiera sabrán de su existencia. Esto ya lo decía Ibon Erranzkin en 1994 en el libreto de Resumen, un recopilatorio con lo mejor de Décima Víctima remasterizado. Un cuarteto que tuvo una corta carrera pero que pasa por ser una de las mejores formaciones de la música popular española de la década de los ochenta.

Décima Víctima, el grupo fundamental del dark español

Los precedentes de Décima Víctima están en Ejecutivos Agresivos y en Ella y los Neumáticos; en la primera formación estaba el cantante Carlos Entrena, Jaime Urrutia, luego en Gabinete Caligari, Paco Trinidad, después cotizado productor, y Poch, el de Derribos Arias. Mari Pili fue su mayor éxito y fue una de las canciones del verano de 1980 pero los problemas con su discográfica y que se les tildara de comerciales y grupo de pachanga hizo que se separaran sin haber editado su primer álbum.

En la segunda debutó Lars Mertanen, un sueco instalado en Madrid por motivos familiares. Allí estaban Edi Clavo, de Gabinete Caligari, y una jovencísima Christina Rosenvinge. Tras la disolución de Ella y los Neumáticos, Lars se unió a su hermano Per en Cláusula Tenebrosa, un dúo influenciado por la música surf, Duane Eddy, Joy Division y The Cure. Pronto se les unió Carlos Entrena y cambiaron el nombre por el de Décima Víctima. Era una formación de trío más una caja de ritmos que les daba un aspecto peculiar en el escenario.

La razón de la discordia fue la primera referencia de Décima Víctima, un EP de tres canciones publicada en 1981 en el que a El vacío se le unían Sumido en la depresión y el tema que le daba título. Editado por la recién creada discográfica Grabaciones Accidentales, éste era su primer disco, el negro era el color predominante en la portada de este EP y en las canciones. La voz de Carlos Entrena era un instrumento más que añadir a la guitarra de Lars, al bajo onmipresente de Per, influenciado en su manera de tocar por Peter Hook. Las letras nihilistas, un poco atormentadas y oscuras de Entrena, que cantaba muchas veces sentado, eran el complemento perfecto para la música de Décima Víctima, que en algún momento recordaba más que a los grupos de Ian Curtis y Robert Smith a las bandas sonoras de los sesenta.

Pronto llegaría el segundo EP, Tan lejos, del que os muestro la versión que hicieron de su tema titular en la primera fiesta de Diario Pop. Esa canción fue una de las más escuchadas durante 1982 y se convirtió a la postre en el gran éxito del cuarteto. Narra la historia de una ruptura sentimental que se convierte con el paso del tiempo en una angustia:

Ahora tan lejos, me hace daño creerlo, te echo de menos de corazón. Sé que ya es tarde para empezar de nuevo. No hubo remedio, fue un error.

Junto a ‘Tan lejos’ venían ‘El signo de la cruz’, otra increíble canción que versioneó en su día Fangoria con Family en un flexi del club Fan Fatal, y ‘Noviembre’, una de las preferidas de Carlos Entrena y primer tema que compusieron, que es la mejor fotografía jamás escrita en castellano de un día de frío:

Amanece en noviembre, un cielo gris indica que el mal tiempo vuelve. El aire frío y crudo barre hacia el sur las olas de polvo y papeles. Porque siempre el invierno refuerza con el viento la sensación de soledad.

La prensa independiente y Esto no es Hawai de Radio 3, el espacio dentro del Diario Pop que conducía Jesús Ordovás, se habían desecho en elogios sobre el cuarteto y eso les vino bien de cara a grabar su primer álbum, un debut en el que ya estaba en Décima Víctima a la batería del tristemente desaparecido José Brena, que era el elemento que le faltaba a la banda. Hasta ese momento Lars tocaba la batería y en directo Carlos se hacía cargo de la caja de ritmos.

Ese primer elepé, de título homónimo, fue definido por José Manuel Costa en El País como “uno de los mejores elepes que haya grabado un grupo de pop español desde hace años”. Décima Víctima investigaron con el sonido, los teclados tienen un sitio al lado de las guitarras, en el estudio Doblewtronics junto a Jesús Gómez y Paco Trinidad; éste fue el productor de casi todo el material publicado por el grupo. Pero el vinilo a la hora de prensarlo en la fábrica Iberofón perdió agudos y graves, quedando la grabación muy mermada, desvirtuando el resultado que el grupo había conseguido.

Ahí estaba ‘Detrás de la mirada’, primer single de un disco de doce temas en los que Décima Víctima ahondaban en esa oscuridad de los EPS anteriores en temas como ‘Escombros de un triunfo’, ‘Almas perdidas’. En ‘Detrás de la mirada’ Lars Mertanen hace un intro de guitarra fabuloso.’Desde el acantilado’, una de mis favoritas que dio título y sintonía a un programa de radio que hice hace años, o ‘Inseguridad’, dejando pasar un poquitín de luz en ‘Fe en ti mismo’ y esperanza en ‘Otro futuro’

En este tiempo que va entre 1982 y 1983 Décima Víctima se había prodigado bien poco en directo, tocando poco más que en Madrid y saliendo tan sólo a tocar a Vigo, Zaragoza, Barcelona o Valencia. La razón de ello fue más que nada la desidia del cuarteto por meterse un montón de kilómetros entre pecho y espalda y no obtener más recompensa que la de haber actuado, porque económicamente estos conciertos eran ruinosos.

Con un lugar en el pasado el grupo amplia su espectro sonoro, perdiendo su lado siniestro e introduciendo mejores letras que eran menos oscuras

Llegado 1983, Décima Víctima publicaría un maxisingle, Un lugar en el pasado, cuya portada es un retrato de Carlos Entrena realizado por Lars Mertanen. Aquí empezamos a vislumbrar elementos que el grupo iba a introducir en su segundo álbum: ampliación de su espectro sonoro, perdiendo lastre su lado siniestro, letras aún mejores y menos oscuras, algo que era difícil de superar, y un tratamiento de las guitarras con mucho flanger inspirado en clásicos como The Ventures.

Junto a ese maxi, que incluía ‘Algo en común’, ‘Un lugar en el pasado’ y ‘Fuera del alcance de la vista’, salió un single con la cara B inédita, ‘Panorama esperanzador’, un instrumental con la marca de la casa, tan bueno como ‘Más allá del silencio’, que iba en su primer elepé.

Aunque las cosas pintaban bien para Décima Víctima la cosa se truncó en 1983, cuando Carlos Entrena encontró trabajo fuera de Madrid y estaba ausente toda la semana, con lo cual los ensayos del fin de semana eran más un sacrificio que un hobby, porque el grupo no vivía de la música. Además coincidió con que los padres de Lars y Per se mudaban a Barcelona, circunstancia que hacía imposible la continuación. Así que decidieron despedirse de su público con una actuación en diciembre de aquel año en Rock-Ola que ha quedado en los anales como memorable.

Pero Décima Víctima todavía tenía preparada una sorpresa a sus seguidores: un disco póstumo que grabaron a mediados de 1984 y probablemente uno de los mejores de la década de los ochenta a nivel nacional e internacional.

Un hombre solo contenía diez temas absolutamente imprescindibles. Nada sobraba en él, el grupo hizo un trabajo excepcional tratando temas menos depresivos, aunque el título no parezca indicarlo. Ese tema que le da título, con una guitarra afiladísima de Lars Mertanen y la voz de Carlos Entrena como en segundo plano, fue el más radiado por entonces y cuenta la historia de un trapecista al que el público espera que se caiga del trapecio.

Soberbio en la cuerda floja, mantiene alta la vista en su equilibrio, sobre su frente la carpa recuerda un rito tan triste como antiguo, un rito antiguo. Detrás sin riesgo ninguno, mil locos desconocidos que le observan. Esperan en su silencio que un leve fallo le pierda y caiga en tierra, sobre la tierra.

Pero aquí también nos encontramos historias de carreteras perdidas: , imágenes sonoras como si estuvieran sacadas de un cuadro de Millet: ‘Tierra negra’, historias alegóricas: ‘En la rebelión’, o un medio tiempo de tono épico: ‘Una vez más’

Terminaba así la carrera de un grupo del que en 1994, por iniciativa de Nacho Canut, Dro editó como comentaba al principio Resumen, hoy un compacto descatalogado, una muestra remasterizada bastante verídica de lo que fue la corta carrera de Décima Víctima, en la que se regalaba como tema oculto ‘Esquivando los árboles’, perteneciente a la primer época de la banda, cuando era un trío. Todos sus vinilos alcanzan hoy cifras bastante altas en los portales de subastas o en ferias de coleccionismo, en especial el maxisingle. Esperamos que algún día esta discográfica edite el Décima Víctima integral, en el que aparezca todo el material de audio y vídeo del grupo.

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