Omar Souleyman, la rave del casiotone

El 1% de todos los años


Vaya por delante que el concierto más grande del Primavera Sound 2013 será el de Blur. Ahora, el segundo será el de Omar Souleyman. Puestos a jugar a ser pitonisos y a dárselas de periodista deportivo como ya adelantó un sordo mejor apostar por el caballo ganador, el de los casiotone, el experto en bodas y fiestas de guardar. Un hombre así va a poner patas arriba al recinto del Fórum. La rave del casiotone.

Omar Souleyman, el 1% de mestizaje

Un bigote bien poblado, unas gafas tintadas de negro, un agal manteniendo una kufiyya en blanco y rojo, con un thawb bien amplio. Omar Souleyman es el antihéroe del marketing visual de las multinacionales de hombres guapos en la cultura occidental y precisamente por eso su imagen es aún más poderosa. Sin necesidad de adaptarse a ningún disfraz ajeno a su cultura, manteniendo sus raíces la imagen acaba siendo aún más que el nuevo guapo de ojos azules cantando baladas.

Omar Souleyman acaba siendo el 1% de mestizaje que nunca puede faltar en toda lista internacional, en toda revista de tendencia, en todo melómano tatuado organizador de clubs andergrauns y subterráneos en una popular y concurrida calle de la capital con moda vintage y clientela aún más vintage.

Souleyman es lo que Fela Kuti en los 70, Ali Farka Touré en los 80, Cesária Évora en los 90, Youssou N’Dour en el 2000, Tinariwen o Toumani Diabaté en los últimos años… Pequeños escogidos por nuestra cultura con sus ciclos de pasión por la absurda etiqueta World Music. Parecen ser una excepción por aquí cuando en su país es un sonido generalizado.

Es el bicho raro que viene a complementar un cartel de calcos, revivals, regresos de viejas glorias de las cuales los nuevos jóvenes fagocitaron sus sonidos. En esta reunión de padres e hijos falta siempre un raro (para nuestro día a día, claro) que debe ser descubierto por uno de los sellos dedicados a ejercer la necesaria labor de mecenas ante la inmensidad de la música mundial.

De YouTube a Sublime Frequencies y luego el mundo

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Omar Souleyman tiene a Sublime Frequencies detrás. Un sello estadounidense que desde 2003 busca en el folkclore de cualquier país alejado del típico pop de estribillo y guitarras con reverb un recopilatorio con el que cubrir ese 1% de la cuota del mercado.

Sublime Frequencies tiene el apoyo de medios como The Wire (luego vendrá Vice pero a esta revista mejor ignorarla siempre) que ejerce de escaparate de un arte tan amplio como la discografía de The Residents o un cuadro blanco de título poético. A través de The Wire tiene el trampolín necesario para que nosotros acabemos descubriendo muchos de sus discos publicados con Alan Bishop (Sun City Girls) y Hisham Mayet al frente del sello. Entre ese nosotros también están los programadores, claro, que acaban fichando a Omar Souleyman como ese 1% para su cartel con el que luego salir en los telediarios. Meses más tarde estos acabarán haciendo una pieza visual con algún coelhista de la vida apellidado Del Amor sobre Omar Souleyman como si fuese su colega de toda la vida y mi abuela dirá: un árabe cantando, mírale cómo se mueve. Próxima noticia: hace calor.

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Antes no podemos olvidarnos alguna colaboración con el visiario de turno, llamémoslo Ry Cooder, Damon Albarn o Björk, aunque en este caso solo ha sido la islandesa la que ha contado con Souleyman para los remixes de Biophilia (2011, One Little Indian). Caribou también se apuntó al carro del mestizaje al elegir al sirio para los conciertos previos al festival All Tomorrow’s Parties.

El ciclo cultural resumido y simplificado al máximo, con etapas comidas, como la incorporación de Souleyman a películas de Gus Van Sant o Terrence Malick, o en el peor de los casos, de Isabel Coixet diez años más tarde, tiene como punto intermedio un monográfico del artista sirio en 2009 en The Wire, su consiguiente paso por España en el Sónar de ese mismo año y el actual desembarco en el Primavera Sound de 2013.

Todo por, al parecer, según quieren vender la historia, unos vídeos de las actuaciones de Omar Souleyman en alguna de las bodas o fiestas en las que él actúa y que cayeron en las manos adecuadas para iniciar la rueda por occidente. Allí, en Siria, Omar Souleyman no necesita de entrevistas en The Wire o cachés del Sónar puesto que su carrera ya lleva desde 1994 y ronda los 500 álbumes de estudio y en directo; con el casete como principal formato.

El concierto de Omar Souleyman en el Primavera Sound

El concierto de Omar Souleyman en el Primavera Sound será el sábado 25 de mayo a las 03:05 de la mañana. Será de los últimos en cerrar el festi, el último del ATP y que tendrá como “rivales” a los solapamientos de My Bloody Valentine (2:25), Crystal Castles (2:15) o de Hot Chip (3:50). Porque un directo de Scuba (2:20) aún no mueve a grandes masas pese a ser mejor que el mojón del dúo del castillo.

My Bloody serán en el escenario Heineken, al lado del ATP, por suerte. El resto de conciertos estarán lejos si se tiene la intención de combinar a Souleyman con otras actuaciones a tan solo dos pasos de distancia. A esas horas, con el tute previo y con los solapes a ver cuántos logramos llegar a Souleyman.

Psicodelia de rave

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Obviedades al margen, la música de Omar Souleyman acaba siendo la psicodelia de una rave. Gonjasufi es lo más cercano que ha salido en los últimos años dentro del gran público, por si sirviese de referencia a alguien, aunque luego en directo sea el horror. Filastine es otro nombre similar pero ambos están muy lejanos al sonido que Souleyman acaba trayéndonos.

Un sonido de folkclore árabe que denominan Dabke como una variedad que aquí podríamos ver en el Hardcore de las raves. Música de baile, rápida, frenética y de una alegría tremenda. Líneas que parecen haberse sacado del Acid mezclado con la Psicodelia más trancera y que convierten el timbre agudo de algunos instrumentos árabes (como el ney o el arghul) en líneas sintetizadas de dementes a las que se suma la correspondiente percusión.

Va a ser la fiesta del Primavera Sound. Ese 1% a celebrar.

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