Después de más diez años y de haber recorrido 6500 millones de kilómetros (empezad a calcular), la nave Rosetta ha logrado soltar la sonda Philae en el cometa 67P/Churyamov-Gerasimenko, que se mueve a 66.000 kilómetros por hora y a una distancia de 500 millones de kilómetros de nuestro planeta. Después de tanto esfuerzo, parece que podremos (nosotros, los humanos) desarrollar como nunca investigaciones sobre el Sistema Solar y la vida en nuestro planeta. Sin duda un momento histórico al que deberíamos poner banda sonora, porque, ¿qué demonios se escucha en el espacio? Probablemente un silencio sepulcral, pero Hollywood nos ha enseñado que las aventuras en el espacio, un hito hecho realidad desde hace unos cuantos años, molan más con una música que acompañe. Así que hoy vamos a pinchar un set en el que esa música que nos transporta fuera de la órbita sea la protagonista.

Legowelt — Gina Fly To Space

Empezamos por un tipo bastante querido en esta casa por los amantes de los sintetizadores. Pero no tanto como el propio Legowelt quiere a sus propios cacharros, con los que desarrolla todo tipo de melodías analógicas, filtros vocales pasados por vocoder. Él también ha acudido a esos puntos comunes en no pocos artistas electrónicos (pondré estas como podemos poner otras decenas), la sensación de viajar por el espacio. Él merece abrir esta lista.

Lindstrom — I Feel Space

La obsesión por el espacio y esa necesidad por indagar en lo desconocido, conocer lo que nos rodea, ha sido algo congénito a nuestra raza. Desde los rituales a los astros hasta misiones como la que hoy propicia esta lista, esa obsesión ha supuesto también una fuente de inspiración, algo que en el género y sus diferentes ramas se ha podido explotar de muchas formas. El noruego Lindstrøm, antes de pasarse al Nu-Disco efectista, elaboraba temazos tan evocadores como este tema que habla por sí solo viendo el título.

Tangerine Dream — One Night In Space

Antes que productores más jóvenes como Lindstrøm, otros artistas más veteranos, pioneros de la electrónica progresiva como los alemanes Tangerine Dream, decidieron emprender esos viajes cósmicos a través de sus sintetizadores y sus sucesivas capas ambientales. Y siguieron haciéndolo en la pasada década, vaya esto como ejemplo. Con este vídeo de la NASA entra todo mejor.

Stars Of The Lid — Sun Drugs

Hablando del espacio, el ambient y el drone no podían faltar, por lo que es justo rescatar a uno de los clásicos de la escena, al dúo texano Stars Of The Lid. Manipuladores natos de tus sensaciones gracias a sus a veces magníficas ambientaciones, Sun Drugs es un tema minimalista, en el que al final hay una fina capa de ambient que entra y que refuerza esa sensación de melancolía y soledad. Quizá lo que puede sentir un astronauta cuando está a miles de kilómetros de la Tierra. Una banda sonora para la inmensidad.

Balago — Nord

No podía faltar representación española, y los catalanes Balago se marcaron uno de los mejores discos del género el pasado año. Aunque la portada ya advierte del viaje cósmico que espera, lejos de ese silencio que puede que reine a unos cuantos kilómetros más arriba de nuestras cabezas, ellos le añaden ese toque épico y envolvente que demuestra que no hace falta meterse en el cine a flipar con Gravity. Unos buenos cascos y Darder a todo trapo.

Clubroot — Ennio’s Eden

Otro productor actual al que le gusta evocar es Clubroot, y aunque le van más las bases potentes, acongojantes (que bien podrían venir para definir momentos marroneros allá fuera, como en Alien u Horizonte Final), en este caso, el título ya habla por sí solo y a quién va dirigido. Así pues, a meter una atmósfera que sobrecoja, como la de esta ‘Ennio’s Eden’, que parece la banda sonora de un gran descubrimiento. Y que no le falten las portadas que captan la esencia de su música. Y de este post.

Brian Eno — An Ending (Ascent)

Y pasamos al homenajeado. Porque si se trata de evocar, de hablar de ambient, de bandas sonoras espaciales, Brian Eno es nuestro hombre. Una leyenda viva de la música que compuso esta preciosa BSO para Apollo. Sería acojonante escuchar esta magnífica y recomendable obra en una pantalla gigante con imágenes del espacio como las del vídeo. No hace falta decir más.

Kraftwerk — Spacelab

https://www.youtube.com/watch?v=3QTCzTcReAA

Hablando de clásicos, no podían faltar unos visionarios. Por supuesto de la electrónica, y de ese laboratorio en el espacio, al que le ponen la música indicada para flotar en el espacio sideral. Una tenue línea que se puede resquebrajar en cualquier momento, atravesando sin pudor los sintetizadores de una de las formaciones clave para la música contemporánea. Unos buenos cascos y a volar.

Roly Porter — Giant

El año pasado Roly Porter se marcó no sólo uno de los discos de electrónica del año; uno de esos álbumes que disfrutar de principio a fin por la grandiosidad de su propia naturaleza: la narración del ciclo de vida de una estrella. Una maravillosa secuencia de cinco canciones que ponen los pelos de punta y que culminan con esta joya final, quizá describiendo una supernova.

Jannick Schou — Then Filling Your Pockets With Stones

Asumimos, o al menos yo, lo que hay fuera de la Tierra como un espacio silencioso, un espacio donde la única música que hay es la de cuerpos celestes y astros chocando entre sí. Quizá uno de los tipos que mejor capta esas esencias (y otras sensaciones que permiten su música) sea Jannick Schou, hacedor de ambientes drone que progresivamente se van distorsionando, apelando en ocasiones a momentos de noise que te dejan acojonado. Más o menos cuando te das cuenta de lo minúsculo que eres dentro del universo.

Fuck Buttons — The Lisbon Maru

https://www.youtube.com/watch?v=B-Zx23MpDrM

Hablando de evocaciones, canciones de flotar y sensaciones cósmicas que nos sobrepasan, no podían faltar Fuck Buttons, que especialmente con sus dos primeros discos, y más concretamente con Tarot Sport, vinieron pisando tan fuerte que se salieron de nuestra órbita. Y nosotros con ellos gracias a temas tan grandilocuentes como este. Proyectan esa sensación de estar dentro de algo enorme, difícilmente cuantificable, como lo es el espacio. Y no todo lo que hay fuera de la capa de ozono ha de ser silencio. También hay mucha vida y energía. Tanta como la que Fuck Buttons fueron capaces de mostrarnos.