A falta de una ola revivalista que lo reivindique o que al menos dé cuenta de su existencia más allá de la anécdota, el glam rock sigue siendo hoy en día mayoritariamente despreciado o, en el mejor de los casos, simplemente ignorado. Pues bien, sin intención alguna de descubrir la pólvora (para empezar, porque no ha ocurrido nada relevante en este campo en los últimos 30 años), hoy es tan buen día como cualquier otro para escuchar una buena tanda de jitazos, así que aquí van unos cuantos cartuchos de un estilo que incluso sus detractores deberán admitir que, cuando menos, es siempre tremendamente divertido. Como solemos hacer en estos casos, al final del post tenéis la correspondiente playlist, que incluye algunos bonus tracks.

David Bowie — ‘Queen Bitch’ (1971)

Las carreras de Bowie y Lou Reed se cruzaron en numerosas ocasiones a lo largo de los años (el señor Jones produjo, por ejemplo, Transformer o ‘Walk on the Wild Side’), pero este corte incluido en Hunky Dory funcionaba en la dirección opuesta, en la del homenaje a The Velvet Underground, hasta el punto de mimetizar la forma de componer y vocalizar del maestro.

T.Rex — Metal Guru (1972)

The Slider es Visconti y Bolan en su mejor momento, con esa mezcla de melodías perfectas y surrealismo en las letras (Metal Guru has it been, just like a silver-studded sabre-tooth dream /
I’ll be clean you know pollution machine, oh yeah
) que tantos éxitos le daría, como este irresitible número uno en ventas.

Gary Glitter — Rock and Roll (Part 2) (1972)

https://www.youtube.com/watch?v=FO7WNsTYOSs

Estaba dentro de un álbum llamado simplemente Glitter (al que probablemente devoró) y dividida en dos partes: la primera fue la cara A, tenía letra y triunfó en Reino Unido; la segunda fue la cara B aunque acabó siendo casi más popular, era básicamente instrumental y triunfó sobre todo en Estados Unidos, donde acabó convirtiéndose en material recurrente para eventos deportivos.

Suzi Quatro — Devil Gate Drive (1974)

Venía del éxito de ‘Can the Can’ y con el tema que nos ocupa consiguió su segundo número uno. En los 70 fue una de las figuras femeninas clave del rock, pero la cosa fue más bien fugaz: pronto acabaría pasándose al lado almibarado de las cosas, consiguiendo un papel en Happy Days y logrando el éxito con aquella cosa llamada ‘Stumblin In’.

The Sweet — The Ballroom Blitz (1973)

Se la escribió el equipo formado por Nicky Chinn y Mike Chapman y, pese a ser uno de sus mayores éxitos, nunca apareció en ninguno de sus discos, salvo como bonus track en la edición americana de Desolation Boulevard. Dicen que fue la primera opción de Tarantino para la escena de la oreja de Reservoir Dogs que al final ilustró ‘Stuck in the Middle with You’.

Slade — Cum On Feel The Noize (1973)

Slade son otros olvidados hoy en día (al menos su nombre no suele decir mucho de primera) que sin embargo en los 70 encadenaban números uno en el Reino Unido como si no costara. Aquí firmaron un himno a berrido limpio, sencillo a más no poder y pensado como pocos para el directo: hablaba de sus conciertos, de lo que había que hacer en ellos y allí es donde cobraba pleno sentido como canción. En el 83 se la apropiarían Quiet Riot.

Roxy Music — Virginia Plain (1972)

Padre, perdona a los que creen que Roxy Music son sólo esos temas de pop con americana rosa que suenan en M80 (y a los que, por otra parte, poco hay que objetar). Porque ‘Virginia Plain’, primer single del grupo, grabado a última hora y que ni siquiera estaba en la primera versión de su disco homónimo de debut, es el hit total: una canción juguetona, tramposa, que pega mil volteretas en menos de tres minutos y gana a todo lo que juega. Phil Manzanera dice que el solo fue completamente improvisado y hay que creérselo.

Sparks — This Town Ain’t Big Enough for Both of Us (1974)

Sparks eran los hermanos Mael, Ron y Russell. Y este muy excesivo corte que empieza como una The Who y acaba como un corte de The Rocky Horror Picture Show da una idea de su teatralidad, su gusto por el falsetto y el desmadre. Por no faltar, que no falte ni el sonido de pistolas del oeste que evoca su título.

Queen — Seven Seas of Rhye (1973)

¡Ah! ¡Uh! ¡Argh! ¡Queen! ¡Queen! Desde aquí oigo el sonido de vuestras vestiduras rasgándose. Y me da igual. La única duda era si debía entrar ‘Killer Queen’ o este tercer single de la banda, cuyo éxito parece que permitió a Mercury dejar definitivamente su trabajo y centrarse en el mundo de la música. Pero Queen entran en esta selección os pongáis como os pongáis y punto.

New York Dolls — Jet Boy (1973)

Too Much Too Soon, el segundo álbum de la banda de David Johansen, es probablemente uno de los mejor titulados de la historia. El primero arrancaba con ‘Personality Crisis’ y no daba tregua hasta este eléctrico corte de cierre. Un disco perfecto para cualquier ocasión, contexto o propósito.

King Tuff — Headbanger (2014)

Y así llegamos al presente, al disco de 2014 que (junto con el de Giuda) probablemente desencadenó esta sesión. Os decíamos en la crítica del excelente Black Moon Spell que es “de obligada receta contra la depresión. O la monotonía. O el aburrimiento”. Y lo mantenemos.

Playlist Spotify | Hipersónica — Jitazos de Glam Rock

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