Opeth — Deliverance (2002): hasta el infinito y más allá

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Después de cinco discos sobresalientes a Opeth no les quedaba más que seguir buscando su camino ajenos a cualquier comentario, positivo o negativo, con la mente puesta en seguir avanzando en post de esa excelencia que era su timón. Repetían alineación, para mí la mejor de su carrera: Mikael Åkerfeldt (voz, guitarra), Peter Lindgren (guitarra), Martin Mendez (bajo) y Martin Lopez (batería y percusión). Y el denominado quinto miembro de Opeth, Steven Wilson, volvía a estar con ellos como en Blackwater Park, produciendo con la banda Deliverance, y tocando guitarras, haciendo coros e incorporando mellotrones a una música de la que no tenemos duda que estaba dentro del metal extremo.

Deliverance: Opeth seguían creciendo y asombrándonos

Pero Opeth ya habían sobrepasado hacía tiempo la etiqueta de death metal con adjetivos incorporados. Porque no solo grabaron en estas sesiones este álbum sino que en un ejercicio de atrevimiento hicieron también Damnation, otra obra maestra que publicarían a finales de abril de 2003, cinco meses después de haber puesto en la calle Deliverance vía Music For Nations.

Mikael Åkerfeldt hablaba en una entrevista publicada en el número de junio de 2003 de la revista Hell Awaits sobre cómo fueron esas sesiones de grabación entre finales de julio y principios de septiembre de 2002:

Todo fue mal. No teníamos a nadie más para ayudarnos aparte de ese tío que era el propietario del estudio; y era alcohólico, tenía problemas personales, no sabía cómo funcionaba el equipo y cuando se estropeaba algo no sabía cómo arreglarlo. Había cosas que desaparecían, problemas técnicos, la grabadora se rompió, todo lo peor pasaba. Y por eso nos peleábamos entre nosotros o nos peleábamos con el tío. Todo era una gran desorden.

Aquel que haya escuchado los dos discos pensará que Damnation se hizo haciendo más largas las partes acústicas de sus discos y creando temas a base de retazos. Pero no es así, Mikael Åkerfeldt lo justificaba afirmando que son canciones totalmente diferentes. Incluso queda claro que hay partes acústicas en Deliverance que podrían haber estado en Damnation y viceversa. En lo que sí cambiaron Opeth fue en la manera de componer.

En Deliverance los temas no tienen la estructura más básica de verso, estribillo…, y las dinámicas son radicalmente opuestas. Incluso las líneas vocales de este álbum desmerecerían en el otro, pues allí están mucho más repensadas y elaboradas.

Originalmente Åkerfeldt había pensado en una misma portada, con un tono de color más claro para la de Damnation, pero Travis Smith les hizo dos artes gráficos distintos aunque complementarias. Y claro, no pudieron decirle no.

Un álbum tan poderoso, o más, que Blackwater Park

El caso es que Deliverance es un álbum tan poderoso, o más, que Blackwater Park, aunque hay que colocarlo en un nivel inferior a éste simplemente porque allí la sorpresa fue mayúscula. Fue el momento de la verdad de ser una banda más con aspiraciones a estrella a serlo realmente.

Despiezando estas seis canciones, una de ellas una intro que divide en dos la rodaja, la apertura con ‘Wreath’. Un corte muy rocoso, con unos guturales magníficos, riffs asesinos y una estructura death-prog marca de la casa, aunque también hay una incursión que podríamos asimilar al doom.

Y claro, ese mellotrón que aporta Steven Wilson, y ese inciso en el minuto 7:36 en el que escuchamos una percusión cuasi tribal de ese hacha que es Martin Mendez. En su versatilidad, técnica y cambios de ritmo reside que nos creamos esta película de Opeth.

‘Deliverance’, el grial de Opeth al descubierto

‘Deliverance’, tema que da título al álbum, es distinto. En él nos damos de bruces con los Opeth más prog metal para comenzar el tema durante poco más de un minuto arrollador. Pero de repente cambian de tercio y escuchamos la voz limpia, emotiva, de Mikael Åkerfeldt que tantas alegrías nos había dado en el pasado. Esa combinación de poderío metálico con pasajes melódicos todo ello sanozado con prog son el grial de Opeth y ellos eran conscientes. Son 13:36 minutos para disfrutar y volver a darle al play para volver a escucharlo.

‘A Fair Judgement’ nos sitúa en otros terrenos con un piano que aparece como si se tratase de Satie. Pura emoción en esas notas, unos Opeth no desconocidos pero sí desconcertantes en esa intro a la que sigue uno de los mejores temas grabados por los suecos en su carrera. Esa voz evanescente y las guitarras épicas logran que nos emocionemos durante los casi diez minutos y medio que dura el tema. Sí, son Opeth, y eso no es malo.

Para descansar cuerpo y mente nos regalan For Absent Friends, un corte tranquilito con guitarras acústicas y eléctricas que fue compuesto en una improvisación en el estudio.

Y enseguida llega ‘Master’s Apprentice’ una joyita de 10:32 minutos. Opeth son una maquinaria de death lista para destrozar cráneos. Este tema es el ‘The Lepper Affinity’ de esta entrega; en él los suecos nos están diciendo que no hay quien les tosa en esos terrenos de oscuridad muy propios de una horror movie tipo Hellbound. Pero también nos dejan entre esta oscuridad un pasaje combinado de voces limpias enseguida ocultado por el vozarrón de Åkerfeldt.

Pero Opeth son también prog y en el minuto 5:28 aparece esa guitarra cimbreante, acaso pasada por un ebow, para dejar las cosas claras. Los últimos tres minutos y medio son una montaña rusa instrumental y gutural. No hay más que descubrirse ante otro tema genial.

‘By The Pain I See in Others’ cierra Deliverance con la misma intensidad con la que comenzó. Pero en este caso, encontramos a los Opeth más prog en su parte inicial luego acallada con la voz gutural del cantante. Cambios de ritmo, de dinámicas, un bajo que combinado con esa batería y esa guitarra en segundo término nos atrae hacia el abismo más insondable. Bienvenidos al infierno, Mikael Åkerfeldt es el predicador de Satán y nos deja con un cierto misterio en la parte final. De todos modos, la técnica de los cuatro instrumentistas es envidiable.

9,50

Opeth — Deliverance

Ya no había límites para Opeth. Los suecos, con Mikael Åkerfeldt a la cabeza, dieron en la diana en sus cinco primeros discos y con Deliverance ya navegaban con un rumbo definido, nuevamente con la ayuda de Steven Wilson (Porcupine Tree). Death metal, prog, música extrema pero también una gran técnica instrumental en estos seis temas que fueron grabados de una vez, a la manera clásica, tocando todos juntos colocando los micrófonos delante de los amplificadores.

  • Wrenth
  • Deliverance
  • A Fair Judgement
  • For Absent Friends
  • Master’s Aprrentice
  • By The Pain I See in Others

Lo mejor

  • Una nueva obra maestra
  • El prodigio instrumental del cuarteto
  • Otra gran producción de Steven Wilson
  • Deliverance, el tema
  • La portada, complementaria de la de Damnation

Lo peor

  • Tener que darle al play nuevamente
  • Porque no podemos creer que exista una banda tan buena
  • No tener la edición en vinilo

Especial Opeth en Hipersónica