Opeth — Still Life (1999): los cimientos de lo que vendrá después

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Tras la trilogía inicial que cerró My Arms, Your Hearse, Opeth siguieron su camino con un nuevo componente, Martin Mendez, un bajista que grabó por primera vez con la banda sueca en Still Life y ahí sigue al lado de Mikael Åkerfeldt, fundador y líder supremo de una formación que ha sobrevivido a los avatares del destino, y las idas y venidas de músicos, con una salud encomiable y superando las etiquetas sonoras a la que estamos acostumbrados.

Still Life y una banda en continua evolución fuera del metal extremo

Still Life continúa con esa evolución que Opeth inició en su álbum anterior. Habían conseguido que Fredrik Nördstrom volviera a hacerse cargo de la mesa como ingeniero de sonido y el propio grupo se hizo cargo de la producción. Åkerfeldt tenía claro la línea a seguir y sus orígenes death metal cada vez más se fusionaban con el prog e incluso el folk.

Nombres como Cressida, un banda de jazz rock de principios de los 70, Gracious, un grupo dark prog también de esa época, Nick Drake, Salamander, los heavies alemanes Message o los ingleses Green han sido en alguna vez mencionados, aparte de pilares del metal extremo, por el guitarrista y cantante.

Todo eso y mucho más aparece en su mejor y hasta la fecha mejor disco y el que mejor suena de sus cuatro primeros trabajos. Still Life fue su primer disco para Peaceville tras su salida de Candelight Records, una vez que su amigo y propietario Lee Barrett, abandonó la nave. Lanzado en 1999, se reeditó en 2000 y 2003, además de en 2008, momento en que fue remasterizado en un bonito digipak con dos discos. El segundo disco es un DVD con el álbum en 5.1 surround sound mix y el vídeo en directo de The Face Of Melinda, de The Roundhouse Tapes, en directo en Londres.

Además, Travis Smith retocó la portada original logrando un impecable y bonito artwork dominado ahora por completo por los tonos rojos.Siempre se menciona a Opeth como una banda muy técnica pero también son capaces de transmitir sensaciones y emociones muy íntimas en cada uno de sus canciones, y eso en Still Life es una máxima desde principio a fin.

https://www.youtube.com/watch?v=GSsPhsZMwic

Pocos descubrieron de salida este disco y mucho menos los anteriores, pero quienes siguieron consecutivamente las producciones de Opeth puede que se sintieran un tanto despistados ante el contenido de Still Life. Estamos ante una banda de Death Metal pero también ante una banda que mezcla pasajes acústicos delicadísimos a modo de oberturas, con unas voces limpias que parecen retrotraernos a momentos del folk 70’s, aligerando el componente extremo y completando la fórmula con momentos prog.

Son canciones dentro de canciones, un todo que muestra la versatilidad de Opeth creando canciones como la apertura del álbum, ‘The Moor’. Sí, Still Life es un disco conceptual. No estamos ante un alegato anticristiano pero sí su portada, que encajaría perfectamente con una banda de metal gótico. Esa combinación de rojo diablo junto con el negro, esa cruz en segundo plano y una mujer que cubre su cara para que no veamos que está derramando una lágrima.

https://www.youtube.com/watch?v=WGg155CcGKE

En efecto, la mujer es Melinda, de la que se habla en la primera canción y en el tema estrella del disco ‘The Face of Melinda’. A su amado lo habían desterrado de su comunidad por su paganismo o ateísmo durante varios años y a su regreso Melinda es ahora una mujer que había sido obligada a profesar una vocación al servicio divino en contra de su voluntad.

https://www.youtube.com/watch?v=5hJHj5i2dAE

Esa calidad instrumental, esa capacidad de sorpresa, de cambios de tempo, ritmo, cadencias y dinámicas, o ese bajo en el último tercio del corte, la encontramos en ‘Godhead’s Lament’. La banda parece perfectamente conjuntada y esa mixtura de estilos parece una constante por la que todos los amantes del metal no están dispuestos a pasar.

A destacar, aparte del gran trabajo en melodías y riffs de Mikael Akerfeldt y Peter Lindgren, el del batería Martin Lopez en Still Life. Como curiosidad el líder de Opeth cuenta que este trabajo comenzó a fraguarse en una época en que compartía piso con Jonas Renkse, cantante de Katatonia, en un momento en el que ninguna de las dos bandas tenían expectativas de futuro ni tampoco una gran gira con la que darse a conocer en Europa y Norteamérica.

De todos modos, Still Life supuso el cambio de tendencia de Opeth y Akerfeldt reconoce que todavía a día de hoy es uno de los mejores álbumes de la banda y casi el que mejor recuerdos guarda de su grabación.

‘Benighted’ es por el contrario un corte acústico, de una sencillez apabullante, relajante incluso con unas melodías que invitan a la reflexión. Nada que ver con ‘Moonlapse Vertigo’ es todo lo contrario. Aquí encontramos velocidad, ritmos acelerados y la voz arrolladora y gutural de Mikael Akerfeldt rompiendo el tono épico que parecía tomar el tema. Nueve minutos dan para mucho y Opeth dan en el clavo sorprendiendo a propósito al oyente más acomodado.

Las pautas y tendencias futuras de Opeth mostradas en estado embrionario

Es en Still Life donde encontraremos pautas y tendencias musicales que Opeth mostraron en años venideros. Nada ocurre en las bandas de repente y Still Life supone el disco de referencia para señalar detalles que encontraríamos en trabajos más populares de su posterior discografía.

‘Face of Melinda’ es la evidencia de que estos Opeth han sido seducidos por algún hada buena que les ha tocado con su varita mágica para desmarcarse del resto de bandas de su generación. El tema va tomando fuerza pasada su mitad, sobresaliendo lo épico frente lo puramente acústico.

Un disco conceptual que narra una historia que acaba mal

https://www.youtube.com/watch?v=xVc5-W2uZV0

‘Serenety Painted Dead’ nos narra la muerte de Melinda. Estamos ante puro death metal, muy complejo pero con la marca de la casa, cambios de tempo en seco, arranque old school y una parte casi a la mitad en la que hay un solo al que hay que hacerle la ola. Es aquí donde aparece la evidencia más clara del enfoque prog de Opeth.

‘White Cluster’ culmina el álbum con enfado. Arrogante Akerfeldt, la banda a pleno rendimiento instrumental. Death metal de manual pero también pasajes con voces limpias y predominio de guitarras acústicas, un bajo que apuntilla la melodía. Como final Opeth nos muestran la muerte de ese personaje atormentado en la horca sin arrepentirse de haber hecho nada malo y con su amada Melinda apareciéndosele. Sobresaliente alto para una obra que se recomiendo en su versión en DVD 5.1. Surround Mix supervisada por el líder de los suecos.

9,40

Opeth — Still Life

Opeth muestran en Still Life en un estado embrionario o latente por donde iban a ir los tiros en años venideros. El álbum es una joyita es reescuchar porque siempre se encuentra en ella detalles que se te habían quedado. Es un disco conceptual sobre una historia de amor trágico que acaba como era de esperar en tragedia. Mikael Åkerfeldt, a pesar de las idas y venidas de nuevos músicos, consiguió que la tendencia de la banda sueca fuera a partir de aquí en ascenso.

  • The Moor
  • Godhead’s Lament
  • Benighted
  • Moonlapse Vertigo
  • Face of Melinda
  • Serenity Painted Dead
  • White Cluster

Lo mejor

  • Uno de los mejores discos de su carrera
  • Avanza detalles que veremos en discos ulteriores
  • Una instrumentación cuidadísima
  • Esa combinación de death, folk y prog

Lo peor

  • Podría haber contenido más temas
  • Que en su momento no se le hubiera dado tanto pábulo
  • Que hubiera que esperar varios años para escucharlo en 5.1

Especial Opeth en Hipersónica