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Orphaned Land — All Is One: derribando muros y eliminando fronteras

Corría el año 1998 cuando, el viejuno de mi clase en bachiller, aquel que se lucraba gracias a nuestra adicción a las bebidas espirituosas y al atractivo de hacer cosas prohibidas para nuestra edad, me pasó una cinta de un grupo israelí cuyo disco se llamaba The Beloved’s Cry. ‘Son un estilo a Nile aunque quizás más étnicos aún’, me dijo, pero la pésima calidad de la grabación y que el Death Metal no era ni es lo mío hizo que me tomase a los autores del disco, los ahora archifamosos Orphaned Land, más como una curiosidad que como una banda a seguir en años venideros.

Nada supe de Kobi Farhi y compañía hasta bien entrado el año 2008 cuando, de casualidad, volvieron a cruzarse en mi camino, esta vez con su ya aclamado Mabool. Como os podréis imaginar, la impresión que me causaron en el reencuentro fue diametralmente opuesta a la anterior: sin alcanzar la veneración por la banda israelí que muchos de mi círculo profesaron, sí que acabé anotándolos como una banda a seguir en el futuro. Poco, muy poco después tendría la oportunidad de asistir, ‘en directo’, al lanzamiento de un álbum de Orphaned Land ya como seguidor de la banda, aunque con The Never Ending Way of ORwarriOR se me volverían a caer un poco: a pesar de moverse, a priori, por unos derroteros que normalmente me suelen resultar más cómodos, fue un disco que, por la dispersión subyacente a un intento de sonar inmensos y globales, se me hizo bastante cuesta arriba y con el que me costó muchísimo conectar.

Sin embargo, fruto de un reencuentro el cual, con el paso de los años, se ha ido volviendo cada vez más trascendente, no arrojé la toalla con Orphaned Land y he permanecido muy atento en los últimos meses a los preparativos de su nuevo álbum All Is One. Y esta vez, la expectación ha tenido premio, pues me atrevo a afirmar que lo nuevo de los israelíes es el mejor álbum que han lanzado hasta la fecha.

Con la paz entre pueblos como premisa

Si tuviese que describir la obra artística de Orphaned Land a alguien que no la conociese, cosa complicada gracias a la fama adquirida por los israelíes en los últimos años, de forma ineludible tendría que hacer referencia al aspecto letrístico de la banda, pues, a mi entender, es el factor que les ha acabado convirtiendo en una banda única a nivel mundial, es el verdadero factor definitorio de su propuesta.

https://www.youtube.com/embed/qsPb1-uPIic

A pesar de que en su más de 20 años de andadura han recorrido estilísticamente terrenos que van desde el Death Metal hasta el Folk de su tierra pasando por el Rock y el Metal Progresivo, lo que siempre ha estado presente en la obra de Orphaned Land es su compromiso por la paz entre dos pueblos históricamente enfrentados y cuyas disputas les tocan muy de cerca. Defendiendo en todo y cada uno de sus discos que los pueblos palestino e israelí son hermanos y que no tienen motivos para mantener una guerra que lleva en pie desde hace más de 50 años, Kobi Fari y compañía se han erigido en una de las bandas más comprometidas del planeta, llegando a hacer más por el fin del conflicto palestino-israelí que todos los políticos de cada uno de los bandos juntos.

To the desert you left, towards the unknown
I reckon you were so alone
God will hear you oh, my blood
For the years you roamed in dirt and mud
Forsaken like a nomad, deserted in the flood
Forgive me, brother

Y como es evidente, al tener tanta importancia el componente letrístico en la obra de los músicos de origen judío, el mismo acaba ‘condicionando’ sustancialmente el aspecto musical, reforzándose ese mestizaje y hermanamiento intercultural que proponen también ahí, habiéndose visto que la evolución en el área meramente instrumental no habría sido posible sin el creciente compromiso de la banda, basado en una ‘promoción’ de la diversidad cultural y folklórica procedente de la zona de la que son oriundos y demostrando que el mestizaje cultural que proponen puede ser un factor fundamental para afianzar una solución política al conflicto existente.

All Is One: más breve, más conciso y mucho más concentrado

Como apuntaba unos párrafos más arriba, me costó horrores conectar con el anterior disco de Orphaned Land. A pesar de que los israelíes habían suavizado su sonido y lo habían dotado de mayor carácter folklórico, o precisamente por ello, The Never Ending Way of ORwarriOR me pareció un disco que no estaba bien rematado, tanto globalmente como en muchas de las canciones que lo compusieron.

Compuesto por composiciones un tanto dispersas y bastante irregulares, careciendo la mayoría de las canciones del gancho necesario para llamarnos a regresar una y otra vez a las mismas, el anterior disco de Orphaned Land supuso una cuesta demasiado empinada para lo que, en principio, debería ser un disco de los israelíes. Aparte de esto, debo reconocer que la labor de Steven Wilson a la producción no estuvo lo afinada que uno supondría a un trabajo realizado por el gurú, siendo el músico inglés incapaz de solucionar la dispersión en el área compositiva y haciendo su trabajo que el anterior disco sonase excesivamente frío y, desde mi punto de vista, impersonal, siendo eso un problema serio en el caso de un disco con un alto componente folk.

No sé si conscientes de estos problemas o simplemente por la intención de sonar de otra manera, para este All Is One la banda de Kobi Farhi ha decidido trabajar con Jens Bogren, productor que en los últimos tiempos ya ha hecho un magnífico trabajo con bandas como Dark Tranquility, Paradise Lost, Katatonia o Ihsahn, siendo ésta una decisión que se torna más que acertada nada más iniciamos la escucha del álbum. Dotados al fin de un sonido cohesionado y tan cálido como los desiertos que el pueblo judío recorrió en su diáspora, los israelíes lo han tenido fácil para presentar su disco más mestizo hasta la fecha, contando para ello con la ayuda de un coro conformado por 25 vocales y 8 músicos de cámara armados de violines, celos y violas.

Desde el festivo inicio con ‘All Is One’ hasta la mucho más instrospectiva ‘Brother’, para mí candidata a mejor canción del año, lo nuevo de Orphaned Land tiene un inicio de esos que quitan el hipo, demostrando los israelíes que se encuentran en el mejor momento de su carrera aunque hayan tenido que sustituir a uno de sus guitarristas muy recientemente.

A pesar de que el aumento del folk nunca ha sido incompatible con las raíces Death Metal de la música de los israelíes, ha sido en éste, su disco más mestizo, más árabe de su discografía, el álbum en el que la música extrema ha sido desterrada, aunque ello no signifique en ningún momento que lo nuevo de Orphaned Land carezca de garra o potencia sino todo lo contrario, siendo esta su obra más directa, efectiva y, desde mi punto de vista, más disfrutable.

Cuando el Folk derrotó al Metal Extremo

Obviamente, el inicio fulgurante con el que cuenta All Is One dificulta que todo el álbum logre mantener el mismo nivel, aunque en ningún momento el álbum se viene abajo. Conforme va avanzando el disco, los temas se tornan menos directos y más introspectivos, aunque ello no signifique en ningún momento una bajada importante de calidad ni nos lleve a desconectar con lo mostrado, lo cual nos aleja de la experiencia que significó el acercamiento a The Never Ending Way of ORwarriOR.

Temas como ‘Through Fire and Water’, ‘Freedom’ son la constatación de que el paso que Orphaned Land han dado hacia un sonido más sinfónico y ornamentado es otro de los grandes aciertos del disco, llevándonos a pensar que éste y no otro es el camino que los israelíes estaban predestinados a recorrer, convirtiéndose sus más de 20 años de carrera en la búsqueda de un sonido con el que se sintiesen verdaderamente cómodos y que les sirviese efectivamente para dotar de fuerza y difusión a su comprometido mensaje, en una búsqueda de la Tierra Prometida, la cual, finalmente han encontrado.

Puede que algunos se sientan decepcionados por el desplazamiento de las voces guturales a un solo tema de carácter testimonial como es ‘Fail’ y por la desaparición total de la música extrema pero, supongo, algún día comprenderán que Orphaned Land han logrado hacerse globales definitivamente en este disco, y ante eso la desaparición de ciertos elementos debe ser una cuestión accesoria, hasta para los más trves del lugar.

8.5/10

Solamente la presencia de un tema de la envergadura de ‘Brother’ ya debería ser motivo suficiente como para erigir a All Is One en uno de los discos imprescindibles de este 2013. Sin embargo, Brother no es un oasis en el desierto sino que forma parte de un conjunto que debería convertir Orphaned Land en una de las bandas más importantes de la actualidad, por el impacto de su música y por la honestidad y compromiso de su mensaje. Probablemente no lo logren, pero ahí estaré yo para no volver a dudar de ellos.

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