Anuncios

Ought — More Than Any Other Day

Desde el primer acorde hasta el último: el corazón palpita, a punto de salir volatilizado por la boca, cuando Ought inician su perverso ritmo repetitivo en ‘Pleasant Heart’. Resulta imposible no moverse al son desquiciado y oscuro de More Than Any Other Day (2014, Constellation Records) cuando cada uno de los cortes es un monumento al Punk que no es Punk porque quiere ser mucho más que Punk y se convierte en algo más que Punk.

Bailar, cantar y pensar: Ought se tiñen de referencias soberbias y elementales — Talking Heads, Gang of Four — para accionar todos los resortes sensoriales del cerebro. More Than Any Other Day podría ser, y de hecho lo es, el disco más rabiosamente adictivo del 2014. En su destartalada conjunción de soflamas, ritmos quebradizos, guitarras mecánicas y bajos pensados para bailar, Ought son el aquí y el ahora.

Rebotados desde distintas partes de la costa Este de Estados Unidos, los cuatro miembros de Ought — Matt May, Ben Stidworthy, Tim Keen, Tim Beeler — entre quienes también se incluye un australiano, se formaron en Montreal atraídos por el pulso underground del que, entre otras bandas, han surgido Goodsped You! Black Emperor, Arcade Fire, Tim Hecker o Suuns. Allí se encontraron irremediablemente con Constellation Records.

Dos EP’s autoeditados después — New Calm en 2012 y More Than Any Other Day en 2013 — , su primer disco ha contado con un eco impresionante en todos los rincones de la crítica especializada. Hasta aquí, Ought son un grupo de manual, incluso en su pose artística — Punk de coartada artística, apartamento de estudiantes compartido, lazos con la comunidad política y artística local, ética DIY, desafecto y desencanto político como motor creativo — .

Por qué Ought sí importan

¿Qué hay de especial en More Than Any Other Day, las ocho canciones con las que Ought se han presentado al mundo? Por lo pronto, un manejo de las referencias exquisito. Ought no se amparan bajo la etiqueta Art Punk para juntar instrumentos azarosamente con dudoso resultado. En More Than Any Other Day se esconden reflejos del David Byrne más inspirado, Pere Ubu o Swell Maps. Ought, además, lo hacen saltando sobre apenas ocho canciones donde la más escueta se resume a cuatro minutos. ‘Habit’, el medio tiempo repleto de ideas sobre limitaciones propias y barreras a romper, se va más allá de los seis minutos. Y funciona. Nunca se hace larga. ‘Clarity!’, extraída directamente del Crazy Rhythms de The Feelies, se queda a cuatro segundos de los siete minutos.

More Than Any Other Day es un relato contado en abstracto que, al igual que Bad History Month (2013, Exploding In Sound), cada uno puede hacer propio. La temática juvenil de las letras se combina con un dominio de la simpleza majestuoso. Ought estructuran sus canciones a ráfagas lentas. ‘Gemini’ tarda más de un minuto en arrancar. ‘Forgiveness’ es teclados, drones y violines. Y sin embargo, More Than Any Other Day responde a su título con un frenetismo fabuloso, anclado en ‘The Weather Song’ o ‘Around Again’.

La aparente paradoja no es tal, y acaso alcanza su explicación más plena en los cinco minutos, de ‘Pleasant Heart’, donde las guitarras ponen el disco boca abajo para, de repente, frenarlo a mitad de canción, llevarlo por paisajes calmados y volverlo a reventar en su recta final, en un arrebato desatado que no debería terminar nunca. Ought han sublimado lo que en Whenever, If Ever (2013, Topshelf Records) no se llegó a perfeccionar.

Ought no es sólo un grupo de Art Punk con ideas que podemos juzgar más o menos originales. Su principal valor reside en un esquema rítmico arrollador, ante el que caben nulos peros, y un dominio de sus instrumentos a la altura de las bandas de las que se sirven de inspiración. El aire oscuro que domina algunas canciones tiene su razón en el tratamiento discreto y perfecto de los sintetizadores.

8.8/10

Y el aire luminoso cobra su mayor sentido cuando los violines deciden tomar el espíritu del disco. Por todo ello More Than Any Other Day es un canto al presente, pero también un cimiento firme para el futuro: Ought viven del ya, y sus canciones emanan tanto carpe diem como hay vida más allá del vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. Y en fin, todo lo que no encuentre acomodo en su relato lo suplen sobradamente sus canciones. Qué más se puede pedir a un debut así.

Anuncios