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Ought — Sun Coming Down

I’m no longer afraid to die
Cause that is all that I have left
Yes! Yes!
And I’m no longer afraid to dance tonight
Cause that is all that I have left
Yes! Yes!

Tras la larga catarsis progresiva a la que Ought se conducen en ‘Beautiful Blue Sky’, el corte más impactante de su segundo y, de nuevo, excelente disco, Sun Coming Down (Constellation, 2015), resta un desasosegante alegato tan hedonista como resignado, bello en su aceptación del estado natural de las cosas y brillante en su disimulada pero radiante mirada de optimismo. Tras una descripción caricaturesca de la rutina diaria de la clase acomodada, de sus vaivenes intrascendentes en un mundo ordenado y grisáceo, Tim Darcy se yergue en representante de toda una generación de descreídos, de felices descreídos, para contraponer las dos únicas certezas que nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, creemos tener: la muerte y la desesperanza. Estas son las cartas con la que hemos nacido: ahora, juguemos, porque no tenemos nada que perder.

Ought ya manejaban referencias sociales, filosóficas y políticas en su anterior trabajo, More The Any Other Day (Constellation, 2014), uno de los debuts más refrescantes y emocionantes del pasado año. Aquí, sin embargo, en las escuetas nueve canciones de Sun Coming Down, Darcy, antiguo poeta, se vuelca de forma excesiva y satisfactoria en el Art Punk británico y en su visión irónica, y en ocasiones cínica, del mundo en el que transcurrían sus días. En numerosas ocasiones, Sun Coming Down parece un disco surgido del corazón mismo de la Inglaterra descreída, revolucionaria y fracasada, de las mieles de Gang of Four, The Fall y Swell Maps cruzada con la herencia sonora de Tom Verlaine y David Byrne. Un esquema lírico de tradición convulsa y un patrón sonoro que tiene poco parangón en la historia de la música popular.

Menos dispersión, más canon

La mezcla les vuelve a sentar de forma fantástica. Ought, en Sun Coming Down, es un grupo menos disperso. Han aprendido a controlarse: mientras en More Than Any Other Day tres canciones superaban los seis minutos — y una se quedaba a las puertas, ‘Pleasant Heart’ — , aquí tan sólo lo hace ‘Beautiful Blue Sky’, homenaje exquisito a Television y momento álgido de Sun Coming Down. Así, Ought se han vuelto un grupo más canónico, abrazando de forma cada vez más indisimulada el legado del Post-punk, pero también más inaccesible y oscuro. Por ejemplo, si a ‘The Combo’ le restamos toda la instrumentación que acompaña a la guitarra, lo que nos queda es Keith Levene en estado puro. Sucede algo semejante con ‘Celebration’, retazos de Wire. Ought son ahora mucho más referenciales, más transparentes, más homenaje.

Ahí, claro, brilla con más claridad que nunca el espíritu de Talking Heads. Hay quien se ha fijado directamente en Remain in Light (Sire, 1980), quizá por la similitud de ambas portadas, pero hay poco de aquel prodigio de la riqueza instrumental y compositiva en las canciones de Sun Coming Down. Ought continúan acudiendo a los Talking Heads primitivos, aquellos más enraizados en el Punk, a los inmemoriales pero aún imperfectos de Talking Heads: 77 (Sire, 1977) — o incluso a los de Fear of Music (Sire, 1978), pero menos — . La buena noticia de Sun Coming Down es que Ought es, en muchos sentidos, un grupo aún por hacer. Su crecimiento se puede disparar en tantas aristas, tan interesantes y brillantes, como las de aquellos Talking Heads antes de los ochenta. ‘Men for Miles’, como la otra gran canción de este disco, es la prueba viviente de ello.

8.3/10

La riqueza lírica de Darcy, la solidez de su sección rítmica, el inteligente, sutil y a menudo desapercibido papel de los teclados, claves en todas y cada una de las canciones del disco, todo ello hace de Ought el grupo de su generación que mejor interpreta y ejecuta las líneas maestras del Art Punk, del Post-punk, de la abstracta amalgama de sonidos que envuelven al Punk en algo trascendente. Sun Coming Down es otro placer de disco. Que vengan muchos más, y con la misma frecuencia.

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