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Owen Pallett — In Confict

Igual no tanto en música, pero en ficción es habitual encontarse con cosas como las de Owen Pallett y su In Conflict. Un último capítulo de una serie. Llegamos hasta aquí con la seguridad de que todo parece bien atado. Los protas se casarán para tener, a posteriori, una vida feliz exenta por completo de crisis matrimoniales. El chico que parecía que se iba a morir, al final no la palma. La chica que parecía que de mayor estaría muy buena, efectivamente, lo está. Pero al principio del último capítulo todo parece torcerse. Alguien pierde el anillo, la tensión arterial del chico del accidente de coche cae a mínimos históricos (mucho más mínimos que los del IBEX35), y a la chica le sale un grano imposible de corregir con maquillaje, justo antes del baile de graduación. El horror. Doscientos capítulos después, todo se viene a pique. Hasta que, siempre (o casi) aparece algo que, de forma casi milagrosa, reestablece el equilibrio en el universo conocido.

El dolor previo al calentamiento

Es decir, que a las cosas a veces les cuesta arrancar. Empiezas a dar pedales y no te sientes a gusto, crees que hoy volverás pronto a casa porque te duelen las piernas y casi ni has empezado. Pierdes la concentración, se apodera de tí cierta pereza. En fin, que todo apunta a que será un desastre. Así empieza In Conflict. Con un corte, ‘I’m Not Afraid’ que suena disperso. Ojo, no mal. Pero como pretendiendo tocar más palos de los que debe, y desorientándose un poco por el camino. Con los gemelos cargados casi antes de empezar, e hiperventilando cuando ni has llegado a la primera curva, mientras suena ‘In Conflict’ sin que esas sensaciones raras se te marchen de la cabeza. Pero algo, en algún momento, casi imperceptiblemente, hace que todo empiece a carburar adecuadamente. Como si todo ésto hubiese sido un juego de despistes, y Owen Pallett saliese de detrás de un telón para soltarte un ‘que no, que no, que era coña’, y a continuación se empezase a tomar todo esto realmente en serio.

No sucede de repente. Las soluciones, si son reales, suelen llevar un tiempo de preparación. Pero la primera pista llega en ‘On a Path’, de construcción compleja, con algún ornamento de más, cosa de la que In Conflict adolece en varios tramos, pero cuajando el primer tema notable de un disco que arranca definitivamente en el single de adelanto, el bellísimo ‘Song for Five & Six’, cuyo videoclip nos había encantado, y que derrocha una energía veraz. Una sinceridad y credibilidad que no se habían enseñado mucho hasta ese momento. Todo empieza a carburar, entras en calor, el dolor se va desvaneciendo, y la inercia ejerce su voluntad de hierro. Funciona casi sin darte cuenta, probando varias técnicas, distintas vías que tienen como denominador común el rumbo directo y seguro que Owen Pallett consigue con su violín y con unas bases electrónicas que transcurren en un extraño camino entre la dulzura y el oscurantismo. Muestra del primero es ‘The Secret Seven’, un corte pop, simple y poco ambicioso, que sienta genial al lugar común por el que navega In Conflict, más cercano a la seriedad regia de ‘Chorale’, señorial y vestida de gala.

In Conflict haciéndote saltar sobre el sofá

Entonces… ¿una vez disipadas las dudas iniciales todo queda atrás e In Conflict deja a un lado cualquier amago de fisura?. Lo cierto es que no. Antes de la llegada del primero de los dos descansos trazados en el itinerario del disco, dos temas se fusionan en lo que bien podría ser uno sólo. La primera parte está protagonizada por una ‘The Passions’ excesivamente rebuscada, amante de sí misma, ensimismada. Volvemos al adorno vacío de sustancia, a un corte que genera un aburrimiento casi mayor teniendo en cuenta lo fácil que resulta dejarlo a un lado y olvidarse de este tema una vez empieza ‘The Sky Behind the Flag’, mucho más enérgica, loca y caótica. Ahora sí, un punto de no retorno, un órdago, todas las fichas que nos queden están sobre la mesa. Toca echar las tripas, darlo todo. Dejarse llevar y aceptar los ritmos convulsos como dominadores de nuestro destino. Cuatro minutos y medio que saben a gloria. Que rompen definitivamente esas ataduras. Las invisibles cadenas que parecían tener parte de la voluntad de Owen Pallett secuestrada.

7.1/10

Bendita locura ésta que aparece al final. La que lleva a ‘The Riverbed’ a convertirse en una canción magnífica. Seguramente, el momento álgido de In Conflict, cuando hace media hora pensábamos que nos podrían vencer los bostezos, ahora convertidos en rabia. En pequeños saltos sobre el sofá a ritmo de ‘Infernal Fantasy’, de ganas de cabalgar, de echar a correr, de aprovechar éste último sprint, ahora que parece que cuando deberías estar agotado, en realidad te sientes mejor que nunca. Hasta con los coros finales funcionando como inyección de sustancia prohibida, pero resucitadora. Un final sobresaliente, no tanto en ‘Soldier Rock’, que también, sino en este tramo de cinco o seis temas previos. No suficiente para que olvidemos que, hace no mucho, estuvimos cerca de perder la fe, pero sí para que el sabor de boca sea más que bueno, notable. Un paso más en la discografía de un Owen Pallett cada vez más serio, más confiado en sí mismo y seguro en lo que puede aportar. Posiblemente, de los mejores trabajos del canadiense.

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