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Pablo Und Destruktion — Sangrín


Pablo Und Destruktion nos dejó hace casi dos años el mejor debut estatal de esta década. Animal con parachoques es un disco de cantautor, un self made man que orientó su propuesta hacia el post-punk psicodélico o asturpsicodelia, como él mismo no contó. En todo este tiempo se ha partido el pecho y se ha dejado la piel, podríamos decir literalmente, tocando en sitios tan dispares como un estanque en un parque público o en un festival en un pueblo portugués en la frontera con España. Y en ese camino iniciático, en el que recorrió media europa, ha encontrado una banda de acompañamiento con la que ha grabado Sangrín.

Sangrín, un personalísimo rock de autor con una lírica que desarma

Entre ambos álbumes los que seguimos a Pablo Und Destruktion supimos que había editado una casete en directo, La Caja Negra (Truco Espárrago, julio 2013). Solo cincuenta y tres copias se prensaron de esta cinta que recogía un concierto en el local del mismo nombre de la ciudad de Oviedo.

Allí tocó temas de su debut, incluida una versión de ‘Golpead a Pablo Und Destruktion’ con letra en castellano y el título de ‘Golpeadme’. Y avances que ahora encontramos en Sangrín, en concreto, ‘Pierde los dientes España’, una clásica del artista, y ‘Limónov, desde Asturias al infierno’, que entonces se titulaba ‘Hablar con Limònov lo antes posible’.

¿Ha habido cambios en la propuesta de Pablo Und Destruktion? Sangrín es una lógica evolución de Animal con parachoques. La esencia es la misma, cambia el envoltorio de las canciones. Esa asturpsicodelia con un barniz lo-fi ha devenido en un personalísimo rock de autor donde hay cabida para cuerdas, piano y una lírica que desarma y vale su peso en oro.

Porque en esos textos hirientes, que fotografían sentimientos propios, cómicos, absurdos a veces como los de ‘Limónov desde Asturias al infierno’, desenfadados, de fino análisis socio-político de este país sin remedio llamado España, viscerales y tan realistas que desarman, es donde reside la radical diferente entre Pablo Und Destruktion y otros proyectos hasta ahora cuasi marginales.

Porque no nos olvidemos que lo que hace este artista que salió de Berlín y se atrincheró literalmente en una microaldea de Morvís (Villaviciosa) es rock marginal, rock de autor maldito al que su fichaje por Discos Humeantes le ha acercado y le acercará a un público hasta hace bien poco fuera de su alcance.

Quizás la única pega que le podemos poner a Sangrín, con collage de Javier Bejarano maquetado por su musa y compañera Fee Reega, es que estas ocho canciones se hacen cortas.

El disco se abre con ‘El aire puro’, basada en un fragmento de Esparcid mis cenizas en Eurodisney, de Rodrigo García. Una primitiva versión de la canción se encuentra en la casete La Caja Negra. Entronca perfectamente con el material de Animal con parachoques, incluso esa percusión pregrabada podría haberse usado allí. El violín le da un tono mucho más épico y severo. El artista está brillante en el recitado.

“Nuestro país solo se entrevé entre el sainete y el melodrama”, comentaba Pablo Und Destruktion a colación de ‘Pierde los dientes España’. Ese magma guitarrero, distorsionado y noise en la intro, repetido después, sirve para enfocar una canción que dice más verdades que cualquier analista político en su columna semanal. Esto ni más ni menos nuestro país de eternas contradicciones, de patios de Monipodio y princesas del pueblo.

‘Pecho para enfriar balas’ podría ser ‘La extranjera’ de este disco, pero aquí el enfoque folk no se va hacia la tonada asturiana. Ese colchón eléctrico-electrónico de su última parte lo deja claro.

‘Por cada rayo que cae’ a mí me ha traído el recuerdo de la inmensa ‘Ladrada de afilador’, de Corcobado y los Chatarreros de Sangre y Cielo. Un tema poderosísimo, con una lírica desarmante, spoken-word en vena. “Sí, señores y señoras, por cada rayo que cae ante sus ojos somos somos nosotros quienes sufren en su carne el paro cuando no hay empleo, y no lo hay”. Más claro imposible. En directo puede ser una bomba.

‘Powder’ es folk-rock. Un tema de cantautor del siglo 21. Una letra que surge de unos días que pasó en casa de sus abuelos en Gijón y se le ocurrió afeitarse la cabeza. Las cuerdas, el tempo y la entonación le dan un toque melancólico casi de lagrimilla a esta canción.

‘Limónov, desde Asturias al infierno’ es el primer single y el tema que descubrimos en un impagable vídeo. Una crítica muy, muy épica a la vida moderna tejida con una letra genial en la que se habla de un túnel que comunique Asturias con el infierno, de viajar a Moscú y abrazar llorando la momia de Lenin y emborracharse. Un hit para sus directos si aparecen esos coros de inspiración soviética.

‘Mamina, qué pena’ es una balada rural muy delicada con una extraña letra en la que Pablo Und Destruktion no esconde sus orígenes. Tampoco lo hace en ‘Nadie quiere al Rey Pelayo’, un tema habitual en su repertorio que le aproxima a los terrenos de Nacho Vegas. A base de cuerdas, guitarra, voz y ruido electrónico es un buen cierre para un disco, el difícil segundo disco, que Pablo Und Destruktion superan con notable alto.

8,5/10

Pablo Und Destruktion en Hipersónica

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