Pain of Salvation — Road Salt One: Eurovisión cambió su derrotero

WTF? Me dije cuando escuché por primera vez hace varios meses el nuevo disco de Pain of Salvation, gentileza del departamento de promoción de Century Media. La verdad es que lo dejé aparcado y no ha sido sino por la insistencia de algunos de nuestros más fieles lectores que me he aventurado a publicar la crítica de su nuevo disco.

No podemos decir que Road Salt One, editado por InsideOut Music, es una entrega mala o de menos calidad que lo anterior o lo esperado de estos suecos que hicieron que el rock progresivo fuera algo más que los clásicos por todos conocidos La verdad es que no es un álbum que entra a la primera, bueno ni a la segunda ni a la tercera, eso sí, es un álbum de larga duración en dos partes, que será reconocido en su justa medida con el paso de los años.

Y todo es por el giro, radical o no, como se quiera ver, que Pain of Salvation dieron con su EP Linoleum, publicado en noviembre de 2009, que ha sido como un avance de este doble álbum del que ahora tenemos en las manos esta primera parte.

Con este EP giraron por Europa y fueron grupo invitado en la gira de Dream Theater por Australia, además de optar a representar a su país en el festival de Eurovisión con un tema, ‘Road Salt’, una balada que no consiguió ser elegida por los votantes pero con la que metieron la cabeza en el mainstream.

No sólo de prog viven los suecos:

Y con ello no quiero decir que Pain of Salvation sean ahora más mainstream que antaño, lo que esta claro es que se han desprendido de todo encorsetamiento estilístico del que nunca se han sentido apalancados.

Han abierto la gama de sonidos del terreno propiamente prog, sea la apertura ‘No way’, al hard & blues setentero de ‘She likes to hide’, o hacia el jazz, pero no han seguido la veta roquera que dejaron en el tema ‘Linoleum’ (YouTube), que también se incluye aquí y es la rareza del conjunto.

Un ejemplo es ‘Sisters’, un temazo mírese por donde se mire, folkie, épico, atmosférico, delicado, con un clímax brutal y el redescubrimiento de un cantante enorme, Daniel Gildenlöw. Éste se vuelve a lucir en la coral ‘Of Dust’, otro blues/gospel descarnado. Después aparece la vena sureña en ‘Tell Me You Don’t Know’, y giran radicalmente la tuerca en ‘Sleeping Under The Stars’, como si estuvieran en un cabaret o en una taberna interpretando una obra dramática con pianola y melotrón incluidos.

8/10

Vuelven a un prog casi esquizofrénico en ‘Darkness of Mine’ y nos encontramos con la citada Linoleum. Y ya en la recta final tenemos a ‘Curiosity’, un tema con punch rock & roll y después nos adentran en un terreno de baladas: ‘Where it Hurts’, con la voz casi susurrada y una cadencia que parece que nunca va a explosionar, y ‘Road Salt’, el hit que pasearon por radiofórmulas. Cierran con ‘Innocence’, un corte en la línea más prog de Pain of Salvation, en el que, una vez más, la voz del frontman está al nivel de la excelencia.

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