Pain of Salvation — Road Salt Two: segundas partes no siempre fueron peores

Fueron muy valientes Pain of Salvation al iniciar un nuevo camino musical con la publicación de Road Salt One, un álbum en dos partes del que acaba de salir la segunda parte y no me explico la razón por la que ha sido publicado de esta manera. Esperemos que InsideOut Music enmiende el error y nos regale dentro de no mucho una edición especial de ambos discos con un DVD en directo.

Porque puestos uno al lado del otro tiene mucha coherencia la apuesta de la banda sueca por buscar una línea argumental paralela a la del rock progresivo, en cuya escena no eran uno más del montón sino que estaban optando a puestos de competiciones mundiales.

Road Salt Two, el prog-rock se esfumó, bienvenidos al rock setentero

Road Salt Two es la prueba de la genialidad de una banda y de su cantante, Daniel Gildenlöw, que podemos decir sin exageración que ya está al lado de los más grandes del rock independiente internacional.

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Sí, el prog-rock se esfumó, pero a cambio tenemos a un cuarteto en estado de gracia que en este disco, para mí superior a la primera entrega, nos hacen un claro homenaje al rock 70s, y no tan setentero, al que dan una capa oscura llevándolo a su terreno.

Una intro, ‘Road Salt Theme’, hecha a base de cuerdas y sintes que me ha recordado a una parte de ‘Within You Without You’ de The Beatles, abre la caja de Pandora y los oh! comienzan a sucederse y serán tantos como temas se van reproduciendo.

‘Softly She Cries’ es puro rock setentas, bajo con mucho fuzz, un teclado superpsicodélico, la voz primero susurrante y luego embriagadora y unas guitarras afiladas. Esos acordes de la intro los incluyen y los retuercen. El comienzo no puede ser más que esperanzador.

Daniel Gildenlöw, el vocalista soñado por cualquier banda de rock del circuito internacional

‘Conditioned’ nos viene a decir que el espacio de The Black Crowes puede ser ocupado por Pain of Salvation. Un hit de hard blues que ha sido el adelanto del álbum con todo derecho. Dos de dos y llega ‘Healing Now’ y hay un giro hacia espacios de un songwriter folk, los suecos se transforman en una banda superespiritual y vuelven a embaucarnos con esa delicadeza servida casi a base de guitarras cristalinas. Aquí Daniel Gildenlöw se sale literalmente.

‘To The Shoreline’ deja a un lado las guitarras, y los teclados toman protagonismo en un tema melancólico, con ecos setenteros pero no del palo rockero sino del folk hippie. Y a estas alturas uno comienza a pensar: la han clavado.

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En ‘Eleven’ parece que Pain of Salvation son una banda psych 70s. El primer minuto con esa guitarra y el teclado siguiéndolo por debajo te pone palote. Aquí el cantante da una lección de versatilidad, retorciendo la voz cuando es necesario, y la banda a gran altura. El tema, de casi siete minutos, se transforma a la mitad en una jam que podría venir firmada por los Santana de los primeros 70.

La preciosa balada ‘1979’ sirve para destensar la cuerda y tomar aire antes del tramo final del disco. ‘The Deeper Cut’ nos narcotiza a base de percusión, teclado y la voz de Daniel que pasa de un registro a otro sin despeinarse y aquí es como para rendirle pleitesía. Es uno de los temas más intensos de Road Salt Two.

‘Mortar Grind’ la recuperan de Linoleum, el EP previo a Road Salt One. Bravo por ellos porque no debería quedar arrinconada pues es otro ejemplo del magnífico estado de forma en el que se encuentra la banda sueca.

9.5/10

‘Through The Distance’ es una miniatura al servicio del vocalista y antesala de otro de los grandes temas de Road Salt Two, ‘The Physics Of Gridlock’, un tema de casi nueve minutos en el que la banda ha hecho lo que le ha dado la gana: crescendos, variedad de tempos y registros vocales, explosión de sonidos, potencia controlada, incluso un teclado bastante prog y spoken word en la lengua de Moliere. ‘End Credits’ es el instrumental de cierre en el que Pain of Salvation revisa el tema inicial.

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