Pallbearer — Foundations of Burden

Extrayendo la esencia


No sé si es por no caer ahora en la palabra exacta, pero portador de féretros es una acepción que me cuesta relacionar con lo que una banda como Pallbearer. No por su calidad ni por lo que han sido capaces de mostrar en los dos discos que han lanzado hasta la fecha, sino porque en ese ejercicio de ortodoxia que es su Doom Metal de corte tradicional resulta difícil imaginárselos tan mortuorios como cánones de la talla de My Dring Bride, Ahab o Saturnus.

De hecho su juego es distinto al de estos a pesar de que estadísticamente pueda responder a las mismas constantes. Lo de Pallbearer es Doom Metal sin trampa ni cartón, un ejercicio de purismo sin florituras que paradójicamente ha derribado el muro del mundo underground sin hacer ni un solo guiño a las modas del momento, resguardándose en el parapeto del riff y el tempo asfixiante que, hasta hace bien poco, era vetado o considerado como hostil desde las revistas o webs generadoras de opinión.

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Sin embargo parece que este 2014 los de Arkansas han comenzado a caer en gracia y sería injusto esconder o matizar nuestra alegría por este hecho, máxime si lo han logrado marcando distancia con las trazas de Black Metal, Shoegaze o Crust que han venido siendo garantía de éxito. Lo suyo es más que una revisión de las raíces a pesar de que la referencia a los primeros Black Sabbath o Saint Vitus sea obvia. Pallbearer han extraído la esencia al Doom Metal como aquel que relame el hueso una vez ha acabado con el tendón, como aquel que sorbe para extraer el último sorbo de jugo del tuétano con el que se hizo caldo.

Evidentemente su purismo muestra aristas y matices que se convierten en hecho diferencial, matizado desde su debut en 2012 hasta el pelotazo que acaban de dar con éste Foundations of Burden (Profound Lore, 2014), pero sin acercarse a pisar siquiera una de esas líneas rojas que los trves marcan para desenmascarar advenedizos. En su propio crecimiento el cuarteto ha mostrado mayor contención y menos irregularidad (hecho que nos birla temazos como éste), lo cual ofrece como resultado una banda más sólida y con un producto mucho más compensado, sin altibajos y ascendiendo como la espuma gracias al equilibrio.

Pallbearer han extraído la esencia al Doom Metal como aquel que relame el hueso una vez ha acabado con el tendón, como aquel que sorbe para extraer el último sorbo de jugo del tuétano con el que se hizo caldo

Puestos a buscar diferencias de impacto con respecto a Sorrow of Extinction (Profound Lore, 2012), Bret Campbell y su garganta son, probablemente, los arquitectos del mayor cambio, más desgarradores que hace un par de años a pesar de cierta dulcificación, acertando en el intento de añadir algo de azúcar a un plato amargo, reforzando el ritmo embriagador y opresivo de la base rítmica, lo cual quizás sea la razón de toda esta exposición mediática.

En cualquier caso Pallbearer evitan plantear el juego vida Vs muerte o cielo Vs infierno que suele ser santo y seña en el espíritu del Doom Metal prototípico, ni caen en el romanticismo gótico de los daneses Saturnus, lo suyo es más un debate centrado en la esencia, en el empecinamiento en una idea que huye del revival pues es mucho más que eso a pesar de que el neófito pueda pensar lo contrario. Pallbearer no imitan patrones sino que se apropian de ellos, no homenajean a nadie por mucho que para algunos la comparación sea más que obvia.

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Algunos citan ya a Pallbearer como los Mastodon del Doom Metal, esa banda capaz de poner de moda un sonido que tiene de todo menos de tendencia. Evidentemente se precipitan pues no se atisba en los de Arkansas la menor intención de revolucionar nada, siendo ahí, precisamente, donde reside gran parte de su encanto, en la pertenencia intransigente a un mundo al que no le interesa asomar la cabeza sino agacharla, que se empecina en sumirse en oquedades a base de riffs monolíticos que no se esconden en artificios drone ni tras atmósferas que confunden el idilio pasado con la pesadilla. Su intención no es sobresaltarnos a pesar de que son más que capaces de generar torrentes de sudor frío.

8.6/10

Pallbearer han construído uno de los discos más sólidos de este año desde un universo en el que ver miembros machacados es algo de lo más habitual. Puede parecer menos brillante que el excelso Sorrow of Extinction pero a los puntos significa subir un peldaño más en su carrera, dos o tres si nos fijamos en la exposición mediática a la que han sido expuestos últimamente. No creo que ese sea su objetivo, pero si nos lo tomamos como un simple premio a su magnífico trabajo, no tenemos por qué preocuparnos. El tiempo dirá.