Panic! At The Disco ha sufrido algo de lo que pocas bandas se recuperan. Dos de sus componentes, Ryan Ross y Jon Walker, abandonaron la formación en 2009 para iniciar una nueva banda, The Young Veins, dejando a Brendon Urie y a Spencer Smith con la complicada decisión de continuar o separarse definitivamente. Teniendo en cuenta que Ross, además de guitarrista y segunda voz, era el principal compositor del grupo, el camino más lógico habría sido dar por bueno lo logrado y haberse buscado la vida por diferentes caminos, pero el dúo decidió seguir adelante con los faroles, y el resultado es este nuevo disco.

Vices & Virtues es fiel a una de las declaraciones que hizo Urie hace unos meses, en las que afirmaba que a su banda lo que le gustaba era el pop y la música desenfadada. Desde luego, ésta es una de las premisas más básicas que hay que tener en cuenta si quieres moverte en el panorama comercial, que por lo general rechaza de plano la profundidad en cualquiera de sus posibles aplicaciones. En este sentido, Panic! At The Disco ofrecen lo que prometen, y el resultado es un disco entretenido, con algún que otro tema de relleno pero del que se pueden rescatar otros tantos.

Apostando por la variedad

En lugar de quedarse plantados en una época pasada y seguir ordeñando la vaca de las ubres de oro — ¿o era una gallina? -, Urie y Smith han decidido salir adelante buscando maneras en las que diferenciarse de lo que habían hecho anteriormente pero conservando la esencia más bien barroca de sus primeros discos. Una de las principales apuestas ha sido la referente a la instrumentación, para la cual han querido recurrir a otros sonidos y se han apoyado fundamentalmente en el sintetizador y en otros instrumentos más clásicos como la marimba o el xilófono. Esto, combinado con la variedad de estilos que encontramos en el álbum, todos con un hilo conductor a modo de subtexto, hace que Vices & Virtues se haga bastante ameno.

Destacan sobre todo los cortes más animados, como ‘Hurricane’ y ‘Let’s Kill Tonight’, que recuerdan en buena parte a lo que hicieron en Pretty. Odd, pero dándoles un nuevo punto de vista estilístico, sobre todo el segundo, con una influencia indirecta del synth pop de principios de los ochenta y donde el sintetizador lleva todo el peso de la instrumentación.

https://www.youtube.com/embed/J_0AtykqyUMhttps://www.youtube.com/embed/_t0Rb-qvVmo

La variedad sin incoherencia es el punto más fuerte de este disco, con dos singles — ‘The Ballad Of Mona Lisa’ y el próximo ‘Ready To Go’ que saldrá la semana que viene — muy acertados en lo que a promoción se refiere y que nos dejan entrever por dónde van a ir los tiros en el total del tracklist. Muy a diferencia de lo que suele pasar con un buen número de grupos de corte comercial, si te han caído en gracia los dos sencillos, raro será que el resto del disco te resulte aburrido.

Quizá el corte más ajeno al resto sea el que mejor suena, y es algo bastante curioso. ‘Sarah Smiles’ merece un puesto entre las mejores canciones del grupo y si la banda continúa por la senda que parece atisbarse en ella, el próximo disco que produzcan será mucho más interesante de cuantos hayan podido hacer hasta la fecha.

https://www.youtube.com/embed/uc_-kq4iL-I

La inexperiencia a la hora de componer

El principal problema que se le puede encontrar a Vices & Virtues es lo flojo de las letras que ha compuesto Brendan Urie, echándose a los hombros una labor que anteriormente desempeñaba Ross con algo más de soltura — a pesar de lo deplorable de la longitud de los títulos de sus canciones.

Oh memories where’d you go

You were all I’ve ever known

How I miss yesterday

And how I let it fade away

Where’d you go…

https://www.youtube.com/embed/lmNp09jdghg

Esto, unido a que los temas que se apean de ese ritmo imposible de seguir a golpe de cabeza sin descoyuntarse las cervicales y que se sumergen en el tiempo propio de la balada pinchan desvergonzadamente, hace que prestar demasiada atención al tracklist se haga contraproducente. Pero, una vez más, tienen la excusa, por así decirlo, de que en ningún momento están intentando vender profundidad, poesía o atmósfera. Así que dentro de lo malo, tienen disculpa.

Vices & Virtues no pasará a la historia como uno de los mejores álbumes de 2011, sin embargo, el esfuerzo que el dúo ha hecho por sacar adelante su trabajo después de la salida de la mitad de la banda es apreciable y resulta en unos cuantos temas divertidos, sin mayores pretensiones que la de entretener en cualquier momento dado.

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