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Paolo Nutini — Caustic Love

El británico Paolo Nutini es de esos artistas que parecía se iban a comer el mundo y su carrera parece va a acabar quedando en nada. Y no es culpa suya. Siendo una de las apariciones más sorpresivas y rutilantes de la música en el segundo lustro del siglo actual, muchos le perdieron la pista por saturación y otros por el requiebro de su segundo álbum.

Los cinco años de espera tras el lanzamiento de Sunny Side Up pueden haber sido la puntilla, el factor que haya transformado al impúber de antepasados italianos que se convirtió en el placer culpable de muchos con temas como ‘New Shoes’ o ‘Jenny Don’t be Hasty’ en un simple recuerdo, en un eco que aún repiquetea pero al que ya pocos le siguen prestando atención. Ahora bien, ¿hacemos bien fuera del Reino Unido en ignorar en qué ha convertido a Paolo Nutini con paso del tiempo? Sinceramente creo que no.

Y digo esto, precisamente, tras la grata sorpresa en que se ha convertido este Caustic Love, un álbum al que, en lo personal, no esperaba y cuyas constantes me han pillado tan fuera de juego que me ha acabado conquistando sin poder poner la menor resistencia. Reconozco que el haber ignorado en 2009 el segundo álbum del otrora cantautor puede ser la causa de la sorpresa y la propia sorpresa el detonante de la satisfacción generada por el disco, pero puestos a reconocer, también debo decir que reducir los parabienes de este Caustic Love a factores pertenecientes a la esfera meramente personal y subjetiva probablemente sea minusvalorar un disco compuesto con bastante buen gusto, bien ejecutado y que acierta en todo lo que pretende ser.

Inmensa es la parcela de terreno que media entre el Paolo Nutini desnudo e introspectivo de su debut y el que Caustic Love nos muestra, un Nutini que casi se sitúa en las antípodas de lo que fue pero que logra ser creíble en su nueva piel, casi más de lo que era cuando enamoraba jovenzuelas allá por 2006. Estos casi 10 años que median entre su salto al estrellato y este intento por recuperarlo más allá del Mar del Norte y el Estrecho de Dover, nos han devuelto a un Nutini que ya no juega a ser un Bob Dylan con groove a pesar de que sigue rebuscando en el baúl de los recuerdos para extraer ideas y motivaciones. Caustic Love no es un álbum cuyo paraje natural sea el desenchufado sino que visita distintos lugares con comodidad y acierto, desde la discoteca atiborrada de luces de neón y zagales bailando a lo Tarantino hasta las calles desiertas de la ciudad pasadas ya muchas horas del crepúsculo.

El single ‘Scream (Funk My Life Up)’ sirvió de aviso suficiente ya hace unos meses, y su continuación ‘Let Me Down Easy’ no hace sino confirmar que esto no es un juego de mozalbetes y guitarras acústicas sino uno en el que se da chapa y pintura al Soul y se coquetea con el Funk de forma cómoda y efectiva. El espíritu Vintage y revisionista sigue presente en todo el minutaje del disco como si de una máquina del tiempo por los años sesenta y setenta se tratase, llegando incluso a jugar con la psicodelia en ‘Cherry Blossom’, junto a ‘Iron Sky’, probablemente los momentos más reseñables del álbum a pesar de salirse un tanto de la tónica general.

En cualquier caso, el tercer álbum de Paolo Nutini cierra sin sobresaltos y dejando un muy buen sabor de boca general una vez asimilado el radical cambio que supone Caustic Love si el oyente solo cuenta con These Streets como referencia del británico. En caso contrario probablemente no cuente con el factor sorpresa como punto fuerte, pero no cabe duda de que la continuación de Sunny Side Up cuenta con argumentos suficientes para ser tenido en cuenta por aquel que ha seguido la carrera del joven de padre italiano desde sus inicios.

7.5/10

10 años después de hacernos bailar sentados con su debut, Paolo Nutini se decide a levantarnos de nuestras sillas para que bailemos con él sin ningún remilgo. Agoreros podrían hablar de que el británico requiebra solo por dar al público lo que parece demandar, pero eso significaría obviar los aciertos que Caustic Love encierra, los cuales, todo sea dicho, son bastantes. Directo, entretenido y bailable, el tercer álbum de Nutini puede que no sirva como confirmación de un estrellato que el tiempo ha ido difuminando, pero si logra que muchos volvamos a seguir la senda del británico una vez superado el empacho, no podamos hablar de fracaso sino de todo lo contrario.

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