Papá, ¿por qué somos de los Who? Pues por esto hijo mío, por esto

Mira que me hubiese gustado pero no, ‘Be Lucky’ no es coña, no es trolleo de Roger Daltrey y Pete Townhsend. En tiempos de su fantástivo The Who Sell Out (1967, Decca) hasta me lo habría creído (eran la banda más troll a finales de los sesenta), pero si tras todo lo llovido, lo bailado, lo esnifado y lo vomitazo The Who nos ofrecen un tema como el presente engendro es, probablemente, porque ya no tienen nada mejor que ofrecer.

Esto que para los más viejos del lugar puede ser un hostión inofensivo, para la muchachada puede suponer una ocasión perdida, puede significar que buscando banda de referencia caigan en los brazos de los de siempre. Sí, The Who necesitan algo de material que ofrecer a los fans que abarrotarán los conciertos que darán en la gira mundial del próximo año, pero cuando una banda tiene el repertorio que tienen los Who de los sesenta y setenta lo inteligente es no mancharlo, dejarlo impoluto.

En cualquier caso esto no es nuevo. Cuando The Who eran los terceros en discordia, una especie de Atlético de Madrid que iba de ‘la banda del pueblo’ entre el glamour y los tangas húmedos de The Beatles y The Rolling Stones, algo así como los más ricos de entre los pobres, lo echaron todo a perder porque sí, porque era imposible que una banda capaz de dejar medio sordo a su guitarra antes de acabar un concierto o de aterrizar con un cadillac en una piscina pudiese tener una vejez plácida. El desastre empezó a verse venir tras su momento más brillante, cuando tras Quadrophenia (1973, MCA) se pegaron una hostia como la que para el atleti significó acabar con sus huesos en la final de la Copa Intercontinental, con su victoria y el despiporre posterior.

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Las consecuencias vienen escritas en los libros de historia y entenderéis prefiera ni acordarme. En cualquier caso lo que hoy han perpetrado con ‘Be Lucky’ va mucho más allá de la megalomanía del homenaje mod y el tonteo con la Ópera Rock, va mucho más allá de acabar siendo comprado por Jesús Gil (ay la New Wave) y acabar siendo intervenido. Lo que hoy The Who nos han presentado es su particular descenso al infierno, a una catacumbas parisinas llenas de cadáveres en descomposición y ratas con ganas de jarana en venganza. El tiempo ha acabado poniendo de nuevo al Atlético de Madrid en su lugar, pero la lógica dicta que con la banda de Hammersmith esto es totalmente imposible.

Hubo un tiempo en que The Who marcaban tendencias, que eran junto a The Kinks la banda más fresca y excitante de finales de los años sesenta, la banda de los guateques y el primer Rock de Estadio. Esto está cerca de ser sepultado en el olvido si los jóvenes se quedan con una basura del tamaño de ‘Be Lucky’, si acaban siendo engañados por un tema que parece escrito por el peor enemigo de los ingleses, como cuando García Pitarch llevaba la planificación deportiva en el Calderón.

Afortunadamente los hay que puedan acabar buscando una segunda opinión, acaben preguntando a un sexagenario por qué es de los Who. Yo no alcanzo esos años pero hubo una vez que formulé la misma pregunta, y un sexagenario me la respondió con las siguientes siete canciones. Y aún me dura el consejo pero no la esperanza, ya que en el mundo de la música no existe un Cholo Simeone. Bueno, existir existe pero anda en otras cosas.

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