Seguro que todos recordáis cuando en el cole nos daban las vacaciones, ese día en el salíamos cantando inocentes canciones que reflejaban nuestra alegría porque teníamos todo el verano por delante: el pueblo, la playa, la bici y toneladas de helado. El de Papá Topo es uno enorme de chicle de fresa, podías haber elegido cualquier otro sabor clásico, menos empalagoso, pero se te han ido los ojos ante el rosa intenso y esas virutas de colores y lo tenías que probar.

Paulita y Adrià se van a la playa y el mallorquín Lluís Prieto (el mismo que dirigió el vídeo de ‘Oso Panda’) recrea para ellos (con una excelente fotografía) un crucero hasta su isla particular. No hay sitio para ellos en esa playa poblada de marujas, tíos que se soban el paquete y niños tatuados, con tridente en mano y mirada de que van a por ti.

Su universo, y el de Elefant, y el de La Casa Azul (quien está colaborando con ellos en las nuevas canciones de su próximo single) es otra cosa. Es una coreografía ridícula, una exageración tan grande del pop que o vomitas empachado de tanta ñoñería o descubres que ya tienes canción del verano y que te acabas de hacer fan de esas señoras que miran a cámara y salen corriendo al final del vídeo de lo que más me gusta del verano, sin necesidad de pararte a pensar porque haces estas cosas.

Vídeo | YouTube

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