Decía el otro día, con mucha sorna, David Guardado, ex bajista de Penelope Trip, ahora responsable de la edición digital del periódico líder de Asturias, que “había que hacer ya el árbol genealógico del llamado Xixón Sound. Hace poco leía que Pauline en la Playa habían salido de Nosoträsh y que Nosoträsh proceden de Undershakers”.

Al hilo de esto, en la rueda de prensa de presentación de este concierto, el jueves de la semana pasada, la gerente del Teatro Jovellanos, Carmen Veiga, comentó que había alguien que le había dicho que no sabía que Pauline en la Playa era un grupo asturiano.

Todo viene a cuento porque pocos grupos de este Paraíso Natural son profetas en su tierra. Yo los contaría con los dedos de una mano; el resto son prácticamente nombres anónimos que de muy tarde en tarde tienen un hueco en los cada vez más adocenados medios de comunicación regionales. No hay más que leer lo que se publicó sobre este evento estos días.

El sueño de Pauline en la Playa se cumplió. Ya habían tocado en el Jovellanos pero no abriendo un festival consolidado como el Festival de la Palabra y reinaugurando, musicalmente hablando, el teatro. Cualquier previsión más optimista sobre el público que podrían congregar las hermanas Álvarez, Mar, que estuvo simpatiquísima, y Alicia, se quedó pequeña.

Era domingo, tarde de cine canjeada por un recital de lujo en compañía de una banda pata negra. Nueve músicos en el escenario demostraron que su proyecto sigue vivo después de una década en activo que comenzaron en 1999 con el mini CD Nada como el hogar y siguieron en 2001 con Tormenta de ranas. Éste disco, como todos sabéis, ocupó el puesto 42 en las listas de 50 mejores debuts españoles de la década.

El dúo dirigió el cotarro desde adelante, Alicia a la voz, y alguna guitarra, y Mar empastando voces y a la guitarra solista. Dijeron sí a la propuesta tan atractiva del Jovellanos de presentar un nuevo disco sin tenerlo en la calle, sin haberlo escuchado más que unos pocos (yo no, que conste).

Fue un riesgo pero controlado, porque tocar en casa tiene ventaja y con medios técnicos y humanos es todo más fácil. Las canciones de Física del equipaje que sale el día 1 de marzo encajan bien con el resto de su repertorio y no suponen un ruptura.

Comparto la definición de las hermanas: “es más luminoso y rítmico”, a lo que yo añadiría y tiene temas tan redondos como ‘Un muelle’. Y además, Pauline en la Playa siguen un paso por delante de la mayoría de las formaciones de pop estatales tanto en lo exquisito de su propuesta como en lo cuidados que son sus textos.

Lo único que me faltó en esta actuación inolvidable fue ‘Mab’, quizás el tema más emocionante del dúo, que iba por cierto en su primer larga duración. El resto de la velada fue rica en matices, mucho más merced al aporte de unos músicos que enriquecieron el repertorio.

Igual no es el momento, pero deberían plantarse en el futuro grabar con esta formación un DVD en vivo. No sería un superventas pero forjaría su marca personal. Porque ese recorrido por su carrera bien lo merece. Además de los temas nuevos como ‘Quién lo iba a decir’ o ‘Un gran país’, primero y último, antes de los bises, que habrá que redescubrir en su versión de estudio, asistimos a un sesión de flashback emocional.

Diez años de arte resumidos en poco más de noventa minutos y 25 canciones, que algunos, los no iniciados, pueden decir que son repetitivas pero que no lo son, porque además de pop hay guiños al jazz, bossa nova, tango, bolero y, a partir de ahora, al folk gracias a La Bandina con quien han grabado, y tocaron, ‘Esos besos’ y su ‘Valse coxu’, una rareza con letra de Alicia Álvarez. ¡Cómo me gustó la zanfona!

‘Mi bañera’, un tema que depende del momento te pone las pilas, ‘Rueda corazón’, ‘Titubeas’ y de fin de fiesta la añeja ‘Un monstruo’ quedaron perfectas. ¡Pero en otra ocasión tocarme por favor Mab!

Sitio oficial | Pauline en la Playa

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