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Peace, Love & Understanding: Seis momentos en directo que fueron “como mínimo reprobables y como máximo delitos” o no

Por si no lo sabéis, el pasado fin de semana, en el Primavera Club, John Maus dio un concierto que le encantó a Natxo. También a otros asistentes que demostraron su aprobación lanzando algún que otro vaso al escenario. Desde el blog oficial del Primavera se concluía, tras una defensa del artista, que…

“Cualquiera puede abandonar un concierto concreto del festival si lo que ve y escucha no entra (hay otros grupos tocando en otros escenarios) y que, en cambio, arrojarle un vaso a una persona es como mínimo una acción reprobable y como máximo un delito.”

Hipersónica sección memoria histórica aprovecha la alegría juvenil para recordar unas cuantas hostias como panes que han caído en directo, seis momentos violentos ocurridos en directo. Algunos de estos casos siguen sin solucionarse. Si quieres participar en la investigación, utiliza nuestro formulario.

Paul Weller ama a Sid Vicious

Sí, se vistió de traje y luego ha sido un caballero (dicen), pero Paul Weller también fue joven, también estuvo cabreado y también pensó en algún momento que esto o aquello era un timo. Y eso, más o menos, suponemos que es lo que pasaría por su mente cuando decidió abrirle la cabeza a Sid Vicious de un botellazo (o vaso de cristal, según quien lo cuente) en el 100 Club de Londres. Supuestamente, la discusión fue por culpa del riff de ‘In The City’, que es también el de ‘Holidays In The Sun’.

Dicen que la prensa lo magnificó y Weller, poco tiempo después, aseguraba que no había nada inteligente en la violencia.

La mejor versión es la que da Ron Watts al respecto y algo sabrá el que fue uno de los principales promotores punk británicos:

No, no la vi. Pero Paul Weller era un tipo duro, de clase obrera. Una pelea entre él y Sid Vicious habría durado, como mucho, ocho segundos. (Paul) Se lo habría ventilado en nada.

  • Nivel de ignominia: Bajo.
  • Castigos: Que en el futuro te salga una banda de homenaje llamada Ocean Colour Scene.

El Viña Rock ama a Ramón

Esto dicen las crónicas oficiales de lo ocurrido en el Viña Rock 2006 cuando Ramoncín salió al escenario:

El único incidente del festival estuvo protagonizado por Ramoncín, cuya actuación, según relatan algunos usuarios, fue interrumpida “a golpe de tomatazos” e, incluso, “botellazos”.

Y esto lo que dijo la organización:

Nos duele especialmente que una mínima parte del público especialmente intransigente, boicoteara la actuación de Ramoncín sin reparar en el público que sí tenía interés por este concierto y que no pudo disfrutar de él. En un festival tan abierto como Viña Rock, la tolerancia y el respeto deben ser su esencia, sin estas premisas, sería irrealizable. Nosotros podemos luchar contra la incomprensión y la intolerancia de sectores que desconocen el festival en la medida de nuestras posibilidades, pero estamos indefensos ante el sectarismo de nuestro propio público, por muy localizado y minoritario que éste sea.

  • Nivel de ignominia: Medio-bajo
  • Castigo: Para el festival, el éxodo: traslado a Benicassim y luego vuelta a Villarobledo. A Ramoncín nada, que bastante tiene con lo suyo.

Loquillo y los Trogloditas aman a Oviedo

Mediados de los 80. Loquillo y los Trogloditas, cuando eran los mejores, acuden a dar un concierto a fiestas de San Mateo en Oviedo. Las tribus urbanas eran algo más que un tópico y lo auténtico era no mezclarse. Así que se podía ir sin problemas a un concierto de unos rockers siendo de otra tribu con el único propósito de liarla parda.

Y eso fue lo que pasó: una parte del público empezó a tirar cosas al grupo hasta que Loquillo, Sabino Méndez y el resto se hartaron, bajaron del escenario y se liaron a dar golpes para acabar con las bromas.

  • Nivel de ignominia: Para el artista, muy bajo, rock’n‘roll actitud. Para la ciudad, alto.
  • Castigo: Los discos de Jazz de Loquillo están dedicados a Oviedo (o eso creemos).

Jorge Ilegal ama a Gabinete Caligari

Ilegales somos los más altos, los más guapos y los más orgullosos. Ya está bien de listos de mierda, joder

Eso es lo que dijo Jorge Ilegal nada más salir al escenario del Rockola madrileño, ante lo fans de Gabinete Caligari. Poco antes en el camerino, él y su grupo se habían liado a golpes con los propios Gabinete, también invitados por Jesús Ordovás a la fiesta organizada por el locutor.

  • Nivel de ignominia: Ninguno. Aunque seguimos agotados de esperar el fin.
  • Castigo: Obviamente, todo fue para Gabinete Caligari, que nunca llegaron a tocar.

Nueva Dehli ama a los promotores de Metallica

El pasado mes de octubre, miles de fans de Metallica en Nueva Delhi acudieron a un concierto de la banda que, finalmente y minutos antes de empezar, tuvo que ser suspendido por “motivos de seguridad”.

La cosa, como es de esperar, acabó en revuelta improvisada, sillas destrozadas, carteles rotos y unos cuantos recuerdos a las madres de los integrantes del grupo y del promotor.

  • Nivel de ignominia: Pues no mucho, pero a tenor del castigo, tiene que ser altísimo.
  • Castigo: Lulu.

El público del Festimad ama la puntualidad

2005. Escenario Heineken. Fu Manchu tocan en el mismo lugar donde después tienen que actuar Incubus y Prodigy. Una racha de viento hace que la cubierta del escenario se levante y esté a punto de caer al suelo. La organización decide parar los conciertos y comunica el problema a los asistentes. “En 15 o 20 minutos estará todo solucionado”, dicen. Cuatro horas después comienza el concierto de Incubus.

Lo que ocurrió en esas cuatro horas quedará para la historia de los festivales españoles: en las primeras filas, la gente aguanta esperando que, en cualquier momento, aparezca su banda. Hay algunos desmayos. En las filas traseras, el enfado es creciente y poco a poco comienzan a lanzarse botellas y piedras contra los focos y las pantallas.

La cosa va a más. Dos coches que se iban a sortear son destrozados por los asistentes y las barras donde se sirve la bebida son tomadas por el público, que obliga a los camareros a salir de allí con no poca prisa.

  • Nivel de Ignonimia: Doble Facepalm
  • Castigo: Ninguno, pero en eso del eterno retorno que tiene el mundo de la música en directo, el Primavera Sound decide probar a repetir un caos parecido en la primera jornada del 2011. Su público, claro, se lo toma con otro talante.

¿Queréis más amor?

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