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Phantogram — Voices

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Escuchando a Phantogram, lo último que se nos viene a la cabezo son idílicos paisajes en el campo. Su sonido, mezcla de las guitarras y sintetizadores de Josh Carter con la atormentada voz de Sarah Barthel, es más bien urbano, nocturno, de salas en las que la niebla de nicotina de otros tiempos no nos dejaría ver mucho más allá de nuestras narices.

Pero el caso es que la música del dúo neoyorquino no se gesta en un tecnificado estudio o local de ensayo de la Gran Manzana, sino en un granero de su Saratoga Springs natal. Y puede que ahí resida parte del encanto de la misma.

Phantogram: rock electrónico desde el granero

Phantogram, no son nuevos, aunque llevan mucho tiempo callados. Demasiado dirán sus fans, que, desde que en 2009 escucharan aquel Eyelid Movies que les sirviera como debut, sólo se han podido llevar a lo oídos algún que otro EP, un tema para la BSO de The Hunger Games: Catching Fire y su colaboración con Big Boi, de Outkast.

Ahora que ya tenemos Voices, podemos decir que estos cinco años han sido más o menos bien empleados, con un dúo más maduro y unas producciones algo más afinadas, aunque la sensación que deja este segundo largo es la del manido “más de lo mismo”, por ahondar demasiado en las mismas formas que aquel debut y por faltarle mucho de la espontaneidad que aquel sí tenía.

Su sonido sólo se ha ido un poco más hacia la oscuridad y los bajos más pesados, pero en esencia sigue en el mismo punto en que lo dejaron, aunque también hayan preferido abusar de su faceta más downtempo, sobre todo en la segunda mitad del tracklist.

Tampoco juega demasiado a su favor, el hecho de que Voices no sea demasiado variado. Más bien se hace monótono por momentos, y sólo la voz de Carter rompe un poco esa monotonía en las escasas ocasiones en que toma el mando. Eso sí, sacar de la monotonía no significa brillar o estar a un buen nivel; su voz y su forma de cantar no son nada del otro mundo, haciendo mucho mejor papel en la guitarra o los sintes.

Voices: fifty / fifty

Casi todos los huevos de Voices están puestos en la cesta de los tres o cuatro primeros temas. Los cortes más excitantes del álbum son sin duda los tres primeros, y dos de ellos, ya han servido de singles.

Nothing But Trouble’ sienta las bases para los temas más acelerados del álbum: barroco en cuanto a arreglos, con guitarras, sintetizadores o beats de batería sintética que se amontonan capa sobre capa con una sugerente voz de Barthel, que se debate entre el tormento y el susurro, por destacar entre algún que otro desgarro electrónico.

Black Out Days’ sigue prácticamente esa misma línea, aunque se añade un estribillo mucho más pegadizo a base de hey-hey-ah’s mientras que ‘Fall In Love’ es posiblemente lo más bailable del álbum, con su potentes bajos y su samples negroides; sonido urbano de bases hip-hop descafeinadas, que lo último que nos harían pensar es que este es un disco “rural”.

Never Going Home’ es la primera intervención en como protagonista de Carter, y también la entrada en las baladas, al estilo Phantogram, que tiene bastante de peculiar, aunque en esta primera dosis no deja de recordar al Moby más lánguido. Retomando el pulso de los primeros compases del disco, ‘The Day You Died’ tiene el sello propio del dúo, aunque no deja de recordar a la versión más calmada de otro dúo como Sleigh Bells, sobre todo en su último disco, Bitter Rivals.

De ‘Howling At The Moon’ se agradece más la línea de guitarra que conduce todo el tema, que los aullidos licántropos de Barthel, aunque para ‘Bad Dreams’ estaremos ya metidos de lleno en esa segunda parte del álbum que raya lo prescindible. ‘Bill Murray’ por mucho que aparezca en el título no viene a divertirnos con ninguna de sus comedias, siendo más bien una melancólica y otoñal balada que sólo destaca por eso, por su título.

I Don’t Blame You’, la segunda intervención de Carter, es la antítesis de la primera. Uno de los mejores cortes del listado y además, uno en el que el intercambio de papeles, con él como voz principal y Barthel haciendo los coros en la lejanía, se antoja imprescindible. Casi tanto como un último destello representado por ‘Celebrating Nothing’ antes de perdernos en la irrelevancia más absoluta de la oscura ‘My Only Friend’.

7,0

Phantogram — Voices

En definitiva, el nuevo trabajo de Phantogram es un disco cincuenta por ciento prescindible. Los temas que destacan, merecen hacerlo sin duda posible, pero en medio encontramos quizás demasiado relleno entre un listado, ya de por sí algo monótono.

Eso no quita para que, como digo, los temas destacables, tres al principio y un par al final, hagan subir la media mucho, tanto como para darles un notable raspado. Esperemos que, sí se toman otros cinco años para entregar nuevo material, los aprovechen para darle un empujón a esa evolución que tan bien hubiera sentado a esa especie de “Sleigh Bells tranquilos” o “Purity Ring con una cantante que sabe usar su voz” que es en definitiva el sonido de Phantogram.

01. Nothing But Trouble
02. Black Out Days
03. Fall in Love
04. Never Going Home
05. The Day You Died
06. Howling at the Moon
07. Bad Dreams
08. Bill Murray
09. I Don’t Blame You
10. Celebrating Nothing
11. My Only Friend

Lo mejor

  • La voz de Barthel, seña de identidad de la banda sin lugar a dudas
  • La mezcla en proporciones exactas de rock y electrónica
  • ‘Nothing But Trouble’, ‘Black Out Days’, Celebrating Nothing’

Lo peor

  • Mal reparto de temas en el tracklist
  • Toda la atención se centra en el principio
  • Cinco largos años dan para evolucionar algo más

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