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Pitbull en concierto en Gijón (Palacio de Deportes, 25–07–2013): yo tengo la ‘calne’ y ella el mojo

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Partiendo de la base de que Pitbull es Dios y debe ser el modelo a seguir por cualquier hombre en el beber, el vestir y el follar, este nuevo disco ni fu ni fa.

Esto es lo que escribió uno de nuestros lectores, de nombre kalimero, en la crítica de Natxo Sobrado de Global Warming, el último disco de Pitbull. Vamos por partes; bueno, ni Pitbull es Dios ni tampoco el diablo. A pocos he visto como él con una propuesta musical, que podríamos describir como batiburrillo, mover a una masa de ocho mil personas con ese demencial ritmo.

Y sí, digo ritmo, porque eso fue lo que más se escuchó en el Palacio de los Deportes ayer sábado, el ritmo de los percusionistas más las bases pregrabadas, los samples y la voz del de Miami por debajo. Los teclados y los otros instrumentos quedaron sepultados bajo una pelota de sonido que me dejaron los oídos tocados hasta bien entrada la noche.

Pitbull es Mr. Sampleo. Elige bien a los productores y elige bien a los sampleados. Lo demás es puro teatro, pura pose de machote con pinta de narcotraficante machista que las pone locas. Las coreografías al lado de las bailarinas, que darían ganas de vomitar a cualquier feminista, son de traca. Ese empujón en su trasero con sus partes a una de ellas o esos cachetes sobreactuados te obligan a sonreir.

Sí, Pitbull es un completo hortera (ahora sampleo a Natxo Sobrado), ¿pero lo es también el público que abarrotó el Palacio de Deportes de Gijón en el inicio del Global Warming Tour en Europa? Rotundamente sí, al menos, una gran parte. Hubo quien hizo un muestreo previo al concierto y tres de cada cuatro se confesaron fans de Gandia Shore y MYHYV. Blanco y en botella.

El mérito que tiene Pitbull es convertir un recinto de deportivo en una macrodiscoteca y pasarles por la cara un repertorio non-stop cuajado de sampleados y chunda chunda. Es electro latino, sí, pero en disco todavía tiene un pase. Este remix de Pitbull que se despachó un repertorio como el de Bruce Springsteen en apenas ochenta minutos justos no mola nada. Bueno sí, a casi todos los asistentes a los que ni siquiera regaló un bis. Y nadie protestó. Hay que…

Que Mr. Worldwide escatimara del set list ‘Tchu Tchu Tcha’ fue imperdonable. Tiró de ‘Hey Baby’ para empezar a calentar lo que ya estaba bien caliente, y sin gran esfuerzo tiró de ese material infalible que son sus colaboraciones, la mayoría reducidas a partes de un medley: Chris Brown en ‘International Love’, su amorcito Jennifer Lopez en ‘Dance Again’ y más tarde ‘Live it up’, Shakira en ‘Get it Started’, Marc Anthony en ‘Rain Over me’, T-Pain y Sean Paul en ‘Sake Senora’ o Enrique Iglesias en ‘I Like it’.

Este rey del sampleo se permitió incluso colocar/colar un trozo ‘(You Gotta) Fight for Your Right (To Party!)’, de Beastie Boys, o ‘I Gotta Feeling’ de Black Eyed Peas, sin venir a cuento, restregarnos el de ‘Take on me’ de A-ha en ‘Feel This Moment’, ese bajonazo con Christina Aguilera, y marcharse sin bis alguno con ‘Give me Everything’, su colaboración con Ne-Yo, el último vídeo que mostraron las pantallas.

Sí, hizo ‘Back in Time’, su aportación a la banda sonora de Men in Black 3; bueno en realidad vimos el vídeo y escuchamos mucho pregrabado, y la bochornosa ‘Echa Pa’llá (Manos parriba)’. Y no, ni cayeron ‘Party Ain’t Over’ ni ‘Last Night’. Creo que Natxo Sobrado a la crónica del concierto le añadiría el gif animado que tanto nos gusta. Yo no me atrevo. ¡Pero que no pare la fiesta: Don’t Stop The Party!

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