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Pixies — EP1: cómo ensuciar el legado con un EP de cuatro canciones

En 2004 todo fueron alegrías cuando nos enteramos de que los Pixies volvían a tocar juntos. Sí, el retorno era por pasta, pero eso era lo de menos; se abría la posibilidad de ver a una de esas bandas clave del underground americano. Desde entonces, el grupo ha estado continuamente en movimiento con giras, conciertos, e incluso con la grabación de nuevos temas, algunos de infructuoso resultado y otros que al menos resultaban decentes. Pero el punto de inflexión tuvo lugar hace apenas unos meses con el (sabio) abandono de Kim Deal del grupo, quizá sabiendo lo que se venía encima y con lo que muchos habían tenido pesadillas: que los Pixies volvieran a grabar. Desde entonces se precipitaron los acontecimientos y así es como ha llegado EP1, el primer lanzamiento oficial en 22 años, algo que no debería haber ocurrido.

Un puñado de canciones demasiado irregulares

Durante estos ya casi diez años en los que el grupo ha estado tocando y esquivando o dejando puertas abiertas a la grabación de un nuevo disco, no han sido pocas las voces de seguidores del cuarteto de Boston quienes pensaban que la calidad no sería la misma y que podrían estropear el legado de sus cuatro álbumes. Otros, con más fe, pensaban que el grupo aún podía dar más de sí, y con el repentino lanzamiento de ‘Bagboy’, que aún guardaba semejanzas con el espíritu de la época de auge del conjunto, cabía alguna esperanza de resultado positivo en el caso de grabar seriamente nuevo material.

Pero esas expectativas han quedado sepultadas tras la escucha reposada de EP1, ese lanzamiento que también ha venido de golpe, ya con Kim Deal fuera del grupo y con Jeremy Dubs sustituyéndola. A nivel general, no sólo está falto de calidad, sino también del espíritu de los Pixies. Han desvirtuado prácticamente por completo todos esos rasgos que les hicieron un grupo clave, y de los que aún se podía paladear alguno en ‘Bagboy’, que no está en el EP y le hubiera dado algo más de decencia.

Lo ‘mejor’ del asunto es que EP1 no es lo último nuevo de los Pixies. Tocaron por sorpresa dos canciones nuevas en Los Ángeles el pasado viernes, ‘Blue Eyed Hexe’ y ‘Green And Blues’:

https://www.youtube.com/embed/BA6p9MVpV0s

A pesar de que el sonido del directo es bueno, no se puede juzgar hasta que no escuchemos las versiones de estudio, pero ‘Green And Blues’ tiene buenas maneras. Lejos de que estén pegando bandazos, enseñando canciones por aquí y por allá, tocando unas con Shattuck y otras con Dubs, viendo el título del epé parece indicar que serán varios los que se lancen en próximas fechas. ¿Os imagináis que con las siete canciones de este año que ya tenemos y alguna más editaran un nuevo disco? Mejor no pensarlo, a la vista de los resultados de este EP1, en el que nos centramos de nuevo.

Que sabíamos que no iba a ser lo mismo lo podíamos intuir, que fuera a ser tan desalentador, sólo algunos. Nos cegaron las buenas maneras de ‘Bagboy’ y ese poso de grupo de rock veterano, sabedor de que no puede volver al nivel de su mejor época, sin entrar en vanos esfuerzos de rayar al nivel más alto. En este sentido, es lógico que presentaran ‘Indie Cindy’ como el avance de EP1. Venía a rebufo de la ilusión del tema anterior, y sobre todo, es la pista más decente de este flamante lanzamiento. Las otras compañeras de pack, muy flojas. Hasta que se publiquen los nuevos epés (si los hay), de momento quienes se oponían a que los Pixies grabaran nuevos temas van ganando por goleada. Y probablemente lo seguirán haciendo, si analizamos la irregularidad de su nueva música, máxime si tenemos en cuenta que en los puntos de mayor brillantez, están bastante lejos de lo que ofrecieron hace veinte años. Con este nuevo material, los Pixies destructivos, imprevisibles y espontáneos se han convertido en unos Pixies de manta y salón.

¿Dónde están los Pixies?

Abren este minidisco con ‘Andro Queen’, un corte al que si le quitamos la voz de Black Francis, cualquiera pensaría que estamos ante una canción de los Pixies. Sus canciones siempre se han distinguido del resto por su elocuencia, por tener un rasgo distintivo que se olía a kilómetros y les hacía imprevisibles: un estribillo rugido, extraños sonidos de guitarra, noqueadores duetos o alguna que otra gota de spanglish. Nada, nada de eso; tres minutos planos en los que no pasa nada; ni toque hardcoreta ni adictivo punto pop del Doolittle. Claro que eso sería pedir mucho, pero a Francis se le nota falta de inspiración, el eje vertebrador del grupo que se transmitía al resto de sus compañeros de formación.

https://www.youtube.com/embed/8fbNGodOM

Y la cosa no mejora cuando le damos a siguiente para escuchar ‘Another Toe In The Ocean’, con un pop rock demasiado accesible, facilón: los Pixies acudiendo a sonidos cercanos a la radiofórmula, cuando ellos mismos no gozaron de mucho éxito en su época precisamente por no haberse acercado a las coordenadas a las que con este epé están rondando. Carece de cualquier elemento destacable y refuta aquello de que era mejor que no entrasen a grabar para no ensuciar la discografía. Además, de cara a los conciertos de La Riviera, quitarán tiempo para disfrutar de los clásicos.

Por último, la pista encargada de cerrar el EP es ‘What Goes Boom’, el esfuerzo más honesto por volver a sonar a alguna etapa de cuando estaban en activo. En esta ocasión, rezuma por los cuatro costados Trompe Le Monde, la época en la que mayor músculo imprimieron a sus canciones. Con todo, sigue siendo una canción que sabe a poco, aunque al menos no deja tan indiferente como las otras dos, hay un pequeño cambio en el estribillo y una distorsión propia de ese último disco de 1991. En aquél disco golpeaban, aquí arañan. Lo dicho, lo más destacable es ‘Indie Cindy’, que contiene los elementos más propios de los Pixies, con varios cambios de revolución durante la pista, un Black Francis cantando con mayor intensidad y un Joey Santiago haciendo de las suyas, eso sí, de una forma menos llamativa. Pero no deja de ser una balada ñoña, muy lejos de sus grandes y marcianas canciones de amor.

https://www.youtube.com/embed/OlbIJx2Ha_M

Simplificando, lo mejor hubiera sido quedarse con la anécdota de ‘Bagboy’, dejando más o menos un buen sabor y después cada uno a su casita. Nosotros a la nuestra a poner otra vez el Bossanova y ellos a prepararse para los conciertos. Lo malo es que Frank ha decidido componer en el geriátrico, dejando pruebas fehacientes, como ya intuíamos, de que la magia y la imaginación de sus canciones desapareció hace tiempo. Esperemos que no le dé por hacer la de Billy Corgan. Al menos, ya que parece que esto es un punto de no retorno, porque esto ya es un punto negro en el legado y le han pillado el gustillo a grabar, ojalá me coma mis palabras y saquen algo realmente bueno. Pero no nos engañemos, será muy difícil, por no decir imposible, disfrutar de algún hit muy destacable.

3,7/10

No sólo se nota la edad en todos los sentidos, sino también que ya no está entre ellos Kim Deal, pieza clave que aportaba imaginativas y muy personales líneas de bajo (muy al contrario que Dubs) y unos coros insustituibles. Por todo esto, creo que es justo darles un merecido suspenso. Si es un 1, un 2 o un 4’8, da igual; la nota no es más que un baremo, convendremos en que ha sido altamente decepcionante. La han pifiado con este EP y es justo suspenderles. Puede que alguien piense que la nota es injusta, pero probad a poner aleatoriamente alguna canción de hace veinte años y después estas. Es demoledor. Ni caos, ni sorpresa, ni violencia; tan sólo algún vano acercamiento a lo que un día fueron. Mejor que lo explique Matías Prats.

Discografía de Pixies

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