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Pixies — EP2

Creía que este EP2 tenía que salir en el pasado noviembre, pero conforme veía que iba pasando el tiempo y no salía llegué a ilusionarme con que igual se rajaban y visto el resultado del EP1, pasaban de sacar más material; sólo girar. Pero en el fondo sabía que eso no ocurriría, que Black Francis esta vez ha venido para quedarse un tiempo más y seguir grabando nuevo material. Atrás queda el decente sabor de boca de Bagboy que nos regalaron los Pixies el año pasado.

Sabías a lo que venías

Con este segundo epé la sensación que queda es tres cuartas partes la misma que la del primer lanzamiento de hace unos meses: qué necesidad había de grabar nuevas canciones. El efecto Bagboy estuvo bien, de repente sacaron un tema sin que nadie lo esperase, con su respectivo videoclip y poco más; una canción decente, lejos de su mejor nivel, pero con los rasgos definitorios de los Pixies. Con EP1, ya un ejercicio serio, quedaron al descubierto sus defectos; a la hora de componer, a los de Boston se les nota el paso del tiempo y han envejecido peor que otros compañeros de quinta.

Es justo decir que EP2 no es tan catastrófico como su antecesor, pero sigue adoleciendo de lo mismo: a las canciones les falta la pegada de hace 25 años, y es lógico, pero al menos no han elaborado canciones profundamente mediocres. Si bien tampoco pedíamos un Doolittle, porque sabíamos que sería casi imposible, ya que se ponen a grabar, al menos que no resbalen. Estos Pixies distan mucho, pero mucho, de los que marcaron época y definieron parte del indie rock moderno. Lo cual es entendible, y Kim Deal fue lista al olerse el percal. Por mucha ilusión que tengas de entrar al estudio, debes medir las consecuencias si decides arriesgar, y saber dejarlo a tiempo siempre es importante, como hicieron REM. Y los Pixies lo hicieron en su momento. Ahora, con la gira, ya era suficiente.

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Cargar contra este epé no es algo gratuito, ni viene auspiciado por el axioma de meterles caña por el hecho de que han vuelto a componer nuevas canciones. De hecho, estaríamos encantados, al menos en mi caso, de gozar de canciones a un buen nivel, pero sabiendo lo característica que fue su música en un lapso de cuatro años, esperar que volvieran a tener la misma inspiración dos décadas después era francamente un milagro. La realidad es que Pixies están lejos no sólo de su nivel, sino del de veteranos que a día de hoy siguen en la pomada como Dinosaur Jr. o Yo La Tengo. Donde antes había desparpajo y frenetismo ahora hay naftalina.

Jugar en otra liga

No se puede decir que sean canciones malas, pero sí canciones que pasan sin pena ni gloria por nuestros oídos — y hablando de los de Boston, no es moco de pavo — , sin intentar apelar a todos los recursos que les hicieron grandes, sólo algunos. Quizá por miedo a no dar la talla, o quizá simplemente porque ya no pueden, pero está claro que sin utilizarlos, no son un grupo tan único como lo fueron. En este sentido, si nos tomamos EP2 como un intento de la banda por alejarse de su pasado para grabar desde otra perspectiva, conocedores de sus limitaciones, igualmente salen perdiendo, pues los temas que han grabado no son nada del otro mundo. De hecho son temas que podría haber compuesto otro grupo, algo impensable en sus LPs.

Respecto a esos recursos, sí hay gritos desarraigados de Black Francis, por ejemplo en ‘Blue Eyed Hexe’ (¿había necesidad de sonar a AC/DC?), un medio tiempo con reminiscencias a U-Mass que no va a más; pero en el resto del EP no hay frenéticos cambios de ritmo, spanglish o distorsiones hilarantes. Algún modesto sonido elocuente de Joey Santiago en ‘Magdalena’, que es el mejor corte de todo el disco, muy Bossanova, que acaba con un acertado riff.

https://www.youtube.com/embed/n7–zdtbl6I

‘Greens and Blues’ es una de las esperanzas para el grupo. De ella Francis dice que es una canción que intenta conectar emocionalmente como Gigantic, que además pudiera servir para cerrar sus actuaciones. Ni qué comentar tiene lo lejos que está de ella, y que es poco más que una canción normalita. Puede desprender buenas vibraciones, pero tratándose de quien se trata, sabe a poco. A nada. A intento baldío de firmar canciones a un nivel que no desmerezca a quienes las están firmando. Tras escuchar esta y ya la insulsa ‘Snakes’, encargada de cerrar, queda la sensación de que los Pixies suenan más a formación influenciada por ellos mismos que al propio grupo.

No es raro que hayan grabado temas normalitos o simplemente decentes, es algo sintomático. No sé si se les puede llamar indulgentes o autocomplacientes, pero los cierto es que, si había alguna duda, ya no son capaces de sonar como antes. No se les puede culpar de ello, pero sí de no querer ver sus limitaciones. Pero cada uno es libre de manchar su discografía como quiere, y ellos han decidido tirar para adelante. En EP2 encuentras esas canciones que seguramente podrías escuchar en una radio aleatoria de los Estados Unidos. Poco inspirados y nada creativos. Incluso en las letras, donde Francis parece que se ha olvidado de la religión, las abducciones y temáticas surrealistas. Esto es lo que hay.

5/10

No había necesidad de remover el pasado y por mucho que se esfuercen, los Pixies no volverán a grabar temas a la altura del mito. Y lo saben. Pero lo más doloroso, aparte de que hayan vuelto a grabar, es que ni siquiera son capaces de confeccionar canciones emocionantes que dejen el buen sabor de boca de decir, “joder, siguen siendo los Pixies”. Si querían pasar página y abrir una nueva etapa, sin intentar llegar a cotas a las que les es imposible llegar, de acuerdo, lo entendemos, pero en este caso suenan a grupo oxidado. Esperemos que la sangría no continúe con un EP3.

Discografía de Pixies

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