Pond — Hobo Rocket: cohetes espaciales, lejos ya del verano

Hace más de un año las virtudes de Pond se resumían así: una amalgama casi perfecta de dejadez consciente y futilidad sonora. Beard, Wives, Denim fue uno de los discos más irrelevantes del año pasado y Pond se situaron a propósito a unos cuantos pasos a la derecha de Tame Impala, proyecto personal de Kevin Parker en el que la mayor parte de miembros de Pond colaboran durante sus giras. El de Parker fue uno de los discos más aclamados del año porque llevó su psicodelia de plastilina hasta el exceso, justo antes de rebasar la línea del agotamiento y el gigantismo. ¿Está el mundo preparado para una reedición de Lonerism? Es un camino tan inflado que demasiados seguidores podrían explotarlo. Pond no son de la misma opinión, y en su quinto trabajo han decidido imitar y perpetuar el discurso de Parker.

Hobo Rocket: donde los errores cuentan

¿Les saldrá rentable? La jugada es inteligente: pese a las muchas reticencias que gran parte de los editores de Hipersónica pusieron ante Lonerism, Tame Impala conquistó a propios y extraños el año pasado. Una presencia casi inalterable en los resúmenes de diciembre y una proyección social muy superior, reconocimiento en grandes festivales incluido, a la que Parker logró con Innerspeaker. Pond, que han trabajado mano a mano con él durante sus conciertos, piensan que la fórmula del éxito se debe encontrar en alguno de los pedales que Parker ha utilizado para desarrollar el muro sonoro, el pastiche psicodélico que cosecha aduladores y detractores a partes iguales, de Lonerism, y no en sus perdidos homenajes al garage y a los sesenta de Beard, Wives, Denim. Hobo Rocket es el resultado de obviar los sesenta y acudir a los setenta, maneras progresivas incluidas.

En los setenta caben un montón de cosas. Lejos de seguir el camino trazado por los héroes del ácido en la recta final de los sesenta y fijarse en The Stooges o MC5, Pond han ejecutado un triple salto mortal hacia el primer disco de Black Sabbath, Hawkwind y el sinfonismo de Pink Floyd. No cabe sino recoger este nuevo sonido y las referencias a las que acude voluntaria o involuntariamente con gran escepticismo. El motivo es evidente: es un terreno resbaladizo, donde los errores que eran tan comunes en Beard, Wives, Denim serán una losa y no un simpático aderezo. Hobo Rocket se monta en el mismo cohete sideral tejido por Kevin Parker y sube hacia la estratosfera para no volver jamás. Es un colocón de pegamento perpetuo, donde la psicodelia se entremezcla con estructuras que rozan lo progresivo y riffs de gran tonelaje, mucho más grandes que Lonerism.

Más allá de Lonerism

Si la borrachera de pedales inaugurada por Kevin Parker crea tendencia y está aquí para quedarse, Pond han decidido ser los primeros en explotarla. E incluso han ido mucho más allá: ¿no es acaso ‘Midnight Mass (At The Market Street Payphone)’ todo lo que Lonerism estuvo a punto de ser y, por fortuna, no fue? Lacrimógenos ejercicios a la guitarra sobre la base de graves bajos y sintetizados arreglos. Más de seis minutos para cerrar un disco de siete canciones, prácticamente la mitad de las que había presentes en Beard, Wives, Denim. Hay menos canciones pero el disco parece más largo. Pensemos en ‘Moreno’s Blend’ y en cómo Pond se despedían el año pasado tocando la guitarra desde la playa. ¿Qué queda de todo aquello? Quizá lo primero que supimos de Hobo Rocket, ‘Giant Tortoise’, su espíritu setentero y ese inicio de batería tan ‘Only Shallow’.

5.5/10

No culpo a Pond de cambiar su sonido, sino de hacerlo menos digerible. El año pasado me engancharon gracias a su ligereza, y donde entonces había un montón de estribillos y alegría por vivir ahora encuentro erráticos desarrollos progresivos. No obstante, Hobo Rocket no es un disco detestable. Su sonido es atronador y cuando dejan de lado el gigantismo aún fabrican grandes momentos. Pero no he sido capaz de conectar con él tal y como conecté con sus predecesores, mientras la sombra de Tame Impala se acrecienta y me hace temer lo peor: ¿creerá Kevin Parker que su fórmula se puede estirar todavía más? A mí Pond me han demostrado que no, pero quizá él piense lo contrario.

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