Pond — Man It Feels Like Space Again

Oh, oh, qué sorpresa tenemos aquí. “Se masca la tragedia”, apuntaba fredderes a cuenta del adelanto de Man It Feels Like Space Again (Caroline, 2015), el sexto disco de Pond. Aquella canción, ‘Elvis’ Flaming Star’, indicaba, en efecto, que Pond continuaban atascados en la maraña de sonidos semiprogresivos, espaciales y demasiado deformes de Hobo Rocket (Modular, 2013). Pero he aquí a un grupo obsesionado con escapar de su propio canon. En su carrera contra su propia sombra, Pond son un grupo brillante en ocasiones, vulgar en otras, pero siempre imprevisible. Y Man It Feels Like Space Again, con su, voy a decirlo ya, más que disfrutable puñado de canciones, vuelve a definirles como un conjunto de figura definida. Vaga, difuminada y líquida, pero definida de nuevo.

Al parecer, y como ya intuíamos a propósito de Beard, Waves, Denim (Modular, 2012), Pond sólo son capaces de mejorar a partir del método prueba/error — consciente o no — . Ya en aquel disco muchas de las canciones se sostenían con mimbres muy inestables. Pond jugaban a tocar Garage Rock un tanto convencional con guitarras que se les escapaban de las canciones, demasiado grandes. La evolución natural del grupo, máxime cuando Tame Impala — tocan con Kevin Parker en sus giras — publicó Lonerism (Modular, 2012) aquel mismo año, fue instalarse en el pastiche psicodélico: Hobo Rocket no sólo era una copia apócrifa del sonido Kevin Parker, sino que además navegaba a la deriva en canciones interminables, sin el pulso nervioso de las anteriores, demasiado expansivas y abstractas.

Hobo Rocket había dado la vuelta a todas sus canciones y ahora sonaban como el reverso tenebroso de un grupo que no eran. De todo aquello han salido bien parados

Está bien, Pond tenían todo el derecho del mundo a copiar lo que Parker había intuido en Innerspeaker y más tarde había afinado en Lonerism. Pero uno de los motivos por los que cayeron tan en gracia en su momento fue precisamente el opuesto: no sonaban para nada como Tame Impala. Eran impulsivos y alborotados, rápidos y fugaces. Hobo Rocket había dado la vuelta a todas sus canciones y ahora sonaban como el reverso tenebroso de un grupo que no eran. De todo aquello, sin embargo, han salido bien parados. Man It Feels Like Space Again es aplicar de forma literal el dar un paso atrás no para retroceder sino para saltar hacia adelante.

La salida del laberinto, por aquí

(Casi) Todo lo que estaba mal en Hobo Rocket, sin perder el sonido espacial, se convierte aquí en un acierto

Así que año y medio después, Pond han logrado escapar del laberinto en el que ellos mismos se habían encerrados. Han sabido mantener su apuesta por la evolución sonora sin que ello implicara hacer un disco aburrido. A mitad de camino entre la herencia de los setenta de Hobo Rocket — los pedales, los sintetizadores, las estructuras enfangadas — y la algarabía de Beard, Waves, Denim — los no-estribillos, la emoción — , han encontrado su zona de confort. Desde el principio: ‘Waiting Around For Grace’ amenaza horrorosa con veinte segundos iniciales falsos y almibarados que, en un abrir y cerrar de ojos, se transforma en un divertido riff de guitarra y una melodía bastante pegadiza. Todo lo que estaba mal en Hobo Rocket, sin perder el sonido espacial, se convierte aquí en un acierto. La canción crece, se marcha por los cerros de Úbeda y termina con un crescendo fabuloso. Así sí, Pond.

Luego llega ‘Elvis’ Flaming Star’, que en el contexto del disco no resulta tan espantosa como en solitario, y ‘Holding Out For You’, que es el primer acierto sorprendente de Pond en Man It Feels Like Space Again. Porque sí, ‘Waiting Around For Grace’ no es nada que no hubieran demostrado, más o menos, saber hacer en el pasado — aunque no combinando todas sus virtudes al mismo tiempo — . Pero el medio tiempo alicaído, culminado en su recta final con una progresión de pedales y guitarras encendidas sin fin, de ‘Holding Out For You’ es algo nuevo. Y muy bueno. Quién nos lo iba a decir, Pond ganando al ralentí. Repiten la misma jugada en ‘Medicine Hat’, guitarra acústica de fondo, con casi mejor resultado.

El viaje ya ha merecido la pena en sólo tres canciones. ¿Veis qué bien? Con qué poquito, por otro lado, son capaces Pond de hacernos felices. Tienen la virtud de ponernos alerta y de, sin ser un prodigio de nada, resultar muy interesantes. Se requiere de cierto talento para ejecutar con tanto (des)acierto una empresa tan sencilla.

7/10

Es cierto que entre unas y otras hay un montón de canciones de relleno, algunas demasiado repetitivas y pagadas de sí mismas — como ‘Outside Is The Righ Side’ — , otras bastante correctas — como ‘Heroic Shart’ — , pero continuamos hablando de Pond, nada podía ser perfecto. Como complemento, dos estupendas canciones más: ‘Sitting Up On Our Crane’, prueba evidente de que esta vez han estado más inspirados levantando el pie del acelerador, y ‘Man It Feels Like Space Again’, donde vuelven a ser ese grupo que es tan lo peor que no queda otro remedio más que amarle. En fin, nada que pase a la historia aquí, claro, pero una alegría verles vivos otra vez.