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¿Por dónde empiezo con… Faith No More?

La década de los noventa y su sonido. Su Indie Rock convertido en grunge que en manos de la MTV acabaría transformado en todo lo malo de esa década. El Metal viviendo una época de profunda crisis existencial que derivó en perversiones de la mano de extraños compañeros de cama. El Reino Unido manteniendo el tipo a pesar de diversos imitaplagiadores, y Estados Unidos encerrándose en la autoparodia de sonidos pasados. Años difíciles, años que a pesar de todo supusieron la gestación de muchas de las últimas revoluciones musicales que hemos podido disfrutar.

Protagonistas de una de ellas fueron Faith No More. Bueno, más bien fueron protagonistas de casi todas. Con su corte Funk que pretendía homenajear a Funkadelic y Parliament, con sus escarceos en el mundo del Hip Hop que hoy empequeñecen la que es una de las discografías más interesantes de los últimos 30 años. Todo cambiaría para el grupo estadounidense con la llegada de un cuasidesconocido cantante de origen italiano, una llegada de puntillas que acabó dando un giro radical al sonido de la banda y colocando a la misma a los pies de la historia.

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Jim Martin quería que Faith No More fuesen Metal, que fuesen algo así como el hijo ecléctico de Black Sabbath cerca del cambio de siglo. Sin embargo este joven cantante de mirada desafiante y exótico repertorio vocal tenía otros planes. Él era el líder de una de las bandas más enigmáticas de la época, Mr. Bungle, y si le habían llamado para prestar su voz a Faith No More era precisamente por todas esas locuras que era capaz de desarrollar al micrófono.

Angel Dust es una apuesta arriesgada de cara a iniciarse en Faith No More, pero refleja a la perfección la grandeza del grupo

La apuesta fue clara, y acabaría desembocando en un álbum que viene a describir el caos de unos años en los que todos aparentábamos más felicidad de la que realmente teníamos. Angel Dust (Slash Records, 1992) fue el disco y probabemente suponga para los profanos una propuesta demasiado complicada de cara a entrar a una discografía como la de Faith No More, pero es en el cuarto disco de la banda donde se encuentra el germen de mucho de los sonidos que definirían al Metal al final de la década y a inicios de la siguiente, y por ello de que supone una ruptura abrupta con todo lo que había venido haciendo la banda hasta ese momento, refleja de forma clara y fehaciente qué eran Faith No More entonces y qué son hoy día.

Pero no corramos tanto. Empecemos por el principio.

Courtney Love, un alcoholico y el guitarrista que no sabía bien hacia dónde iba

Sí, habéis leído bien. Courtney Love. Court-ney Love. La amiga de Kurt, esa cantante que según Joaquín Reyes se quitaba las bragas a pedos. Seis meses duró su estancia en una banda que entonces ni siquiera se llamaba Faith No Man, pero la anécdota no hace sino demostrar que Faith No More se han pasado toda su carrera buscándose a sí mismos, a nivel sonoro, nominal y personal.

Despachada la cantante del café y cigarro y tras varios intentos infructuosos, acabó desembocando en los ya por fin Faith No More don Chuck Mosley, un vocalista de timbre ahogado y que, al parecer, tenía el vicio de ahogarse a sí mismo poniéndose de whisky hasta la glotis. Con su llegada la banda comenzó un viaje discográfico que les llevaría a competir en la misma liga que Livin Color y unos por entonces casi desconocidos Red Hot Chili Peppers, un camino que todo sea dicho no gustaba demasiado a su también nuevo guitarrista Jim Martin, un tipo de estrafalarias pintas y con gustos menos clásicos de lo que él mismo quería reconocer.

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El debate artístico en el seno del grupo fue bastante ruidoso unos tirando hacia un Rock de corte experimentofunkaloide y Jim Martin empeñado en que la cosa se basase en los riffs de su estrambótica guitarra. Mientras tanto, Faith No More lanzaron el ya olvidado We Care A Lot (Slash Records, 1985) y comenzaron el camino que les llevaría a Introduce Yourself (Slash Records 1987), un disco interesante pero empequeñecido por lo que vendría después. El segundo disco de los entonces Jim Martin y compañía suponía un paso adelante con respecto al Rock con elementos Funk y Hip Hop que habían desarrollado entonces, pero las peleas artísticas que ya eran notorias en la banda acabaron con Mosley y su cargamento de bourbon cerrando por fuera la puerta del local de ensayos.

Las peleas a nivel en el seno de la banda eran notorias, y las mismas se aprecian en la diversidad sonora que definía entonces a la banda

Como os relataba al inicio, Martin no dudó un momento en proponer al joven cantante de Mr. Bungle como su sustituto, un fichaje con el que contaba de cara a virar la carrera de la banda hacia terrenos más metálicos. The Real Thing (Slash Records, 1989) ya estaba preparado y tenía un poco de eso y mucho de lo otro, encargándose Mike Patton de componer las letras y poner las voces a un disco que ya venía preparado de fábrica. Sorprendentemente el disco supuso un bombazo comercial, lo cual pilló a Jim Martin con la guardia baja y permitió a Patton tomar el mando de cara a la grabación del que sería el disco de continuación, el de refrendo. Faith No More estaban a punto de convertirse en la banda que hoy conocemos, y la culpa la tuvo las mil y una ideas, todas de distinto pelaje, que tenían entonces sus miembros.

Un disco para empezar: Angel Dust (1992)

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Con Patton al mando, y con la obligación de dejar espacio a la disparidad de ideas que poco tiempo después acabaría con Jim Martin enfadado y sin poder llevarse el scatergoris a su casa, Faith No More apostaron por desarrollos más complejos, estructuras que se salían del sota, caballo y gallo con el objetivo de poder ensamblar todos esos sonidos.

Jim Martin logró meter la cuchara haciendo que la banda sonase más agresiva que en discos anteriores, dejándole la mezcla un poco atrás de la voz de Patton todo sea dicho, pero construyendo canciones que llevaban lo mostrado en ‘Surprise You’re Dead’ mucho más lejos de lo a priori imaginado. El resto de miembros del grupo, incluido Patton, llevarían a Angel Dust hacia terrenos más experimentales, Funk a veces, otras con sonidos que era complicado clasificar en ese momento.

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Vocalmente lo compuesto era mucho más agresivo, combinándose con tempos que iban desde el Jazz o el sonido Big Band hasta Metal de corte atmosférico y catastrófico. Faith No More se habían mrbunglealizado si me permitís el palabro (de hecho ambas bandas eran algo así como vasos comunicantes), y estaban definiendo tendencias que acabarían desembocando, entre otras muchas cosas más, en lo que Korn y Deftones presentarían solo 2 y 3 años después.

Angel Dust recoge la dualidad caos-alegría que define a la naturaleza humana, basando el relato en una combinación entre inocencia y crueldad

Angel Dust acabó corroborando el éxito comercial que Faith No More habían cosechado con The Real Thing, y lo habían logrado con un disco difícil de clasificar, incluso de comprender, que evocaba tanto momentos de felicidad matutina de la mano de la versión del clásico de Lionel Ritchie ‘Easy’ como la oscuridad del apocalipsis misántropo de ‘Malpractice’. Entre medias, el cuarto disco de Faith No More encerraba estribillos inolvidables como el de ‘Midlife Crisis’ y arremetidas rompe pistas como esa locura de nombre ‘Crack Hitler’.

Como decía antes, el disco sonaba potente, vigoroso y perturbador. Pero esa variedad sonora y la posible tendencia a futuro no gustaron a Jim Martin, quien llegó a declarar tiempo después que él no tenía nada que ver con Angel Dust, que sus compañeros no habían respetado sus ideas. Evidentemente Martin acabó fuera de la banda estrellándose artísticamente mientras Faith No More llevaban aún más lejos su propuesta con King For a Day (Slash Records, 1995).

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La historia ya estaba escrita y consolidaría a Faith No More como una de las bandas más importantes de la historia reciente, cuestión ratificada por el inmenso éxito de su gira de reunión a finales de la década pasada. El reciente Soul Invictus (Reclamation Records, 2015) ha acabado demostrando que, como reyes del cotarro, Faith No More siguen teniendo aún muchas cosas que contar. La mayoría proceden de un disco de la talla de Angel Dust, claro, un disco que quizás no sea la mejor forma para entrar en la discografía de la banda pero que refleja a la perfección de qué eran capaces esos años: de lograr que la locura ocupase un lugar protagonista en el Rock de masas. Y eso es más que meritorio.

Una selección de canciones de Faith No More

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