Sinceramente, lo de Eli “Paperboy” Reed de ayer en el Antzoki de Bilbao me pareció de OT. No hay nada más lamentable que un concierto de soul en el que no hay soul y aunque este jovencito blanco con pintas de pardillo lo tiene, ayer, y no sé por qué razón, no lo quiso sacar. O al menos lo dosificó tanto que nos quedamos con las ganas de mucho más.

Eso sí, la expectación era máxima. Tras su cancelación en la misma sala el pasado mes de agosto, los que habían tenido ocasión de verle en otro lugar querían repetir la experiencia y los que no, les habían contado tantas veces lo bestia que son sus directos, que tampoco estaban dispuestos a perdérselo. Ambiente previo al concierto inmejorable, saludos a toda esa gente que hacía tanto que no veías y que, lógicamente, también andaban por allí, entradas agotadas y carteles de: “por petición expresa del artista se ruega no fumar”.

Me gustaría pensar que el artista no andaba bien de salud, que tuviera la garganta afectada y de ahí sus malos humos. Incluso mi teoría se reforzaba al comprobar que estaba tirando de su repertorio más tranquilo en el que menos tiene que esforzar su voz, pero ahora compruebo que el setlist fue prácticamente idéntico al que desarrollo el día anterior en Santiago, en el que tira prácticamente de su tercer disco Come And Get It.

También es cierto que su nuevo disco no es tan salvaje como Roll with you y de hecho fueron las contadas veces que se acercó a él o a versiones como la de ‘’Twistin’ The Night Away’ de Sam Cooke, cuando más se aproximó al Paperboy con el que deseaba reencontrarme.

Pero sólo fue un espejismo. En ningún momento apareció el muchacho descamisado y sudoroso que se revolcaba por el suelo, dándolo todo, en el Azkena del año pasado, convirtiéndose en el gran triunfador de aquella edición del festival. Ayer si cerrábamos los ojos no soñábamos con que estábamos ante algún soulman clásico de la talla de Otis Redding o Wilson Pickett, como en alguna ocasión llegamos a fantasear. Demasiados tiempos muertos, muy pausados, los gritos dosificados y muy bien calculados e invitaciones al baile que no llegaron a desatar el desenfreno. Mucho más cercano a Chris Isaak que a la reencarnación de James Brown que nos han querido vender.

Entonces, ¿qué coño pasa? Lamentable no podemos justificar que se haya desinflado por agotamiento o la edad (tiene 27 años), ni que se haya acomodado (supuestamente está en su mejor momento y la fama, como quien dice, le llegó ayer). Tampoco tengo la menor duda de que el tío tiene una voz perfecta para el soul y que el problema no está en la banda que le acompaña, los True Lovers que cumplen perfectamente su papel de acompañar a la gran esperanza blanca. A lo mejor es simplemente que nos habíamos hecho demasiadas ilusiones.

Cierto que el soul es todopoderoso, ningún otro estilo musical es capaz de contagiar e invitar a la diversión a tanta gente diferente y ayer tengo la certeza de que nadie lo paso mal. Yo estaba convencido de que no iba a ser como la primera vez, pero por nada del mundo me esperaba que tras su hora y media de actuación preguntara a aquellos a los que les había puesto el concierto por las nubes durante tanto tiempo y me soltaran un: “bueno, tampoco es para tanto”. Es el momento de volver a sacar el anuncio: Se busca nuevo rey del soul.

Web Oficial | Eli “Paperboy” Reed

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