Portishead — Third

Oscuro y perfecto. Estos dos adjetivos son los que podrían resumir el nuevo trabajo de Portishead. Los de Bristol vuelven por todo lo alto, sentando cátedra sobre qué se entiende cómo downtempo y más aún, sobre el género muerto trip-hop, que en ningún caso vuelven a recuperar y asentarse en él como en su primera época. Portishead consigue sonar viejo, sonar clásico y a la vez dar una lección de modernidad en su propio terreno.

Ya de primeras Silence nos hace retomar el recuerdo de quién era esa joven rubia que cantaba como si se fuera a romper. Beth Gibbons ahora entona (ya que ella va más allá del simple canto normal) con una solemnidad helada “Did you know when you lost?” nada más empezar, y luego lo personifica en su persona. Aquí ya se firma la distinción del resto. Portishead no plasman en una canción un estribillo para conseguir que sea pegadiza, que se recuerde fácilmente, sino se plasma con una fuerza asombrosa y la canción va buscándolo para crear ese valor.

Pero no hablamos de trip-hop, es un elemento que hay que aclarar cuanto antes. El género como tal murió a mediados de los noventa, por mucho que la prensa y la industria quisiesen inventar el término post-trip-hop, con el apogeo y la repetición de un sonido demasiado delicado para pasar a ser comercial, demasiado delicado para que las series de turno pusiesen Roads en los momentos más melancólicos y funcionase por la maravilla de canción. El trip-hop murió en cuanto se hizo grande, y ahora los de Bristol deciden tras diez años hacer su cóctel más unido que nunca.

Las preguntas de siempre son si está al nivel de Dummy (1994, Go! Discs), de si la vuelta sería por el camino fácil, etcétera. ¿De qué sirven? Third es Third y no Dummy, no son los de antes, ni quieren serlo. Es sencillamente algo diferente, y he aquí la maniobra perfecta. De haber mantenido todo igual como tantos otros grupos de trip-hop, los palos hubiesen caído sin piedad, y ahora en cambio sólo hay alabanzas.

El punto cumbre cambia según la perspectiva de cada uno. El disco lo componen once temas, dando un total de 50 minutos, otra sorpresa para los tiempos que corren de diez canciones de dos minutos. Con tanto material para elegir, y de buena calidad, cada uno mirará hacia una parte. Machine Gun es mi elección para disfrutar con ellos de nuevo. Oscura como pocas, hermética y a la vez tan emocionante. Se juntan dos vías desde la lejanía y la cercanía con que al final la canción es percibida.

Aunque una es poco para todo lo que hay aquí encerrado, el combo We Carry On, Plastic y The Rip te deja en vilo sin poder apartar el oído en ningún segundo. Desde las subidas de la última en una base buena base, hasta Plastic, con una línea más cercana a su obra previa.

Third se construye como el álbum que todos esperábamos y que teníamos miedo de escuchar por si habían perdido la magia. Portishead despeja las dudas, ellos habrían podido publicar este trabajo en su época de apogeo y han esperado 10 años, cuando las aguas ya ni se movían, para decir: Hemos vuelto. ¡Y de qué manera! Encima este trabajo no será algo anecdótico, prometen seguir en activo durante más tiempo.

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