Los premios, ya se sabe, son una mierda salvo cuando se los dan a los que a mí me gustan, que entonces ya menos. Y en la música la cosa está aún peor: si en otros ámbitos los galardones (más o menos criticados, más o menos prestigiosos) tienen algo de cita anual, de referencia, de análisis del estado del sector, nada parecido existe en el mundo de la música, quizá con la excepción del Mercury Prize (que a fin de cuentas es otra historia). Los Grammy son una broma que no le importa a nadie y que sólo sirve como excusa para una noche de buenas audiencias en televisión y para llenar al día siguiente los blogs con fotos de vestiditos. Y si vamos más allá, el panorama es todavía más desolador.

Por suerte, a nivel español esto no ocurre. Aquí tenemos los llamados Premios de la Música Independiente, que para asegurarse de que estamos atentos cada año se llaman de una forma distinta (esta vez parece que hay que decir “Premios MIN”) y cada año se convierten en una reunión de colegas que se premian con motivos exclusivamente musicales y siempre evaluando la calidad del disco en cuestión. Sus objetivos, dice la organización, son “dar a conocer a los artistas emergentes a nuevos públicos, fomentar la digitalización de los contenidos musicales y su promoción y difusión online y acercar la música y su proceso de producción al público”. Y por eso premian a Vetusta Morla.

El grupo de Pucho, pequeña banda emergente necesitada de un espaldarazo como éste para lograr hacerse un hueco en el difícil mercado de la música, consigue así por fin algo de visibilidad. Cabe esperar que gracias al apoyo de estos premios conseguirán por fin dejar de tocar en salas de pequeño aforo, como vienen haciendo hasta ahora. Otros jovenzuelos que vienen pisando fuerte, La Habitación Roja, se han hecho con el galardón al mejor álbum de pop por ese disco fresco y lleno de vitalidad e ideas nuevas que fue La moneda en el aire. Y si hablamos de rock, más grupos emergentes, en este caso Los Enemigos, que con su Vida inteligente han dado un ejemplo de reunión necesaria, de grupo que está en su mejor momento y necesita ser reivindicado.

Lo único malo es que jóvenes artistas necesitados de premios que puedan ayudarles a dirigir sus carreras como Xoel López o Love of Lesbian se han quedado fuera esta vez, pero confiamos en que el año que viene haya hueco para ellos. Mientras tanto, os dejamos el palmarés completo para que disfrutéis:

Álbum del año — Vetusta Morla
Canción del año — Vetusta Morla, Fuego
Mejor artista — Vetusta Morla
Mejor artista emergente — Belako
Mejor directo — Vetusta Morla
Mejor videoclip — Rayden
Mejor álbum de pop — La Habitación Roja
Mejor álbum de rock — Los Enemigos
Mejor álbum de metal — Brutalizzed Kids
Mejor álbum de músicas del mundo — El Canijo de Jerez
Mejor álbum de jazz y músicas contemporáneas — Jorge Pardo
Mejor álbum de de rap, hip-hop y música urbana — SFDK
Mejor álbum de flamenco — Raúl Rodríguez
Mejor álbum de grabación electrónica — Huias
Mejor álbum de clásica — Eduardo Paniagua
Mejor álbum en catalán — Els Amics de les Arts
Mejor álbum en euskera — Berri Txarrak
Mejor álbum en gallego -Terbutalina
Mejor artista costarricense — La versión extendida de las cosas
Mejor artista mexicano — Pumcayò
Mejor artista internacional — Francisca Valenzuela
Mejor producción — Vetusta Morla
Mejor diseño gráfico para álbum — Vetusta Morla
Mejor fotografía promocional — Vetusta Morla
Mejor artista de Radio 3 — Rayden
Premio Mario Pacheco / Galardón de Honor de la Música Independiente — Juan Claudio Cifuentes

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