Dos días de festival Primavera Sound 2010 y ya tenemos sensaciones agridulces, varias de ellas además referidas a la organización. Es complicado que algo salga tan mal en un concierto de unos cabezas de cartel como pasó con Wilco, pero ocurrió. Y pasó porque en el escenario San Miguel se está repitiendo algunos problemas de sonido que ya han ocurrido otros años en el mismo lugar. Es como para estudiarlo.

Por cierto, os recordamos que estamos dando detalles en vivo del festival a través de nuestra cuenta de twitter. Aún no hacemos check-in en los conciertos con foursquare, pero todo se andará, que ya sabéis lo mucho que nos gustan estas moderneces.

Cohete

probertoj: Por más veces que les veo, nunca deja de sorprenderme la facilidad con la que Cohete arrancan sonrisas en vivo. Las canciones de su disco, un año después de haberse publicado, se mantiene frescas y lozanas y lo mejor de todo es que ya empiezan a tener nuevo material.

En el PS, ante poquitos espectadores, presentaron un nuevo tema con muy buena pinta y que encajaba a la perfección entre cosas ‘Un mamífero magnífico’ o ‘Micro-macro’. De momento, el Cohete sigue subiendo. (8)

The New Pornographers

Natxo Sobrado: Una buena manera de empezar la tarde, a falta de no haber podido ver a Wild Honey por el tiempo, es con un concierto de Pop alegre como el que dieron The New Pornographers, quienes presentaron su último trabajo Together (2010, Matador) mezclándolo con temas de discos anteriores. Claros, divertidos y con momentos más acertados gracias a la aportación de las guitarras.

Gallego: Decidí acercarme a este concierto para empezar la sesión del viernes porque no había nada en esta franja horaria que me llamara especialmente la atención, y reconozco que al final estuve más tiempo pensando en mi cosas que prestando atención al grupo. En fin, no es que ellos estuvieran mal, aplicados en su papel y todo eso, pero ni la fórmula que llevaban daba para convencerme, ni el sonido era especialmente apropiado. No obstante, eso sólo fue la punta del iceberg de problemas técnicos que se vivió en el escenario San Miguel, teóricamente el principal, pero después os cuento con más detalle.

Harlem

probertoj: El comienzo de Harlem fue muy esperanzador. Mucho más pop que garage, sus primeras canciones brillaron como soles, especialmente en los momentos en que el trío se entregaba sin complejos a lo nuevaolero o lo powerpop. Sin embargo, se fueron deshinchando, quizás cuando empezaron a acercarse a su perfil más rock. Al final, muchos acabamos pidiendo la hora. (5)

Thee Oh Sees

proberto: “Os aviso de que voy un poco borracho”. La frase de bienvenida que Thee Oh Sees dieron a los que les esperábamos pudo haber sido profética para mal.

Pero no: a éstos los excesos le sientan bien. Y su primer concierto en el Primavera Sound (el segundo será hoy, en el Parque), pese al alcogol, fue seco, contundente y divertidísimo. Acentuaron el lado más salvaje y repetitivo de sus canciones, y las alargaron en desarrollos instrumentales que no avanzaban nada, sino que creaban un fascinante bucle primitivo. Puede parecer que hay muchos grupos de garage (como casi de cualquier estilo), pero Thee Oh Sees tienen mucho de únicos. (8,5)

Gallego: Visto que los pornógrafos no habían conseguido que me quitara de encima el sopor de media tarde que llevaba, decidí irme en busca de algo más de acción, de un buen chute lo suficientemente cañero como para empezar a animarme, y lo encontré en este cuarteto californiano que se conformaba con poco más de tres metros cuadrados de escenario para su actuación. Rock garajero del más elemental, del borrachuzo, absolutamente carente de cualquier floritura más allá de los componentes básicos para ir a pistón y divertirte de lo lindo con ellos.

Natxo Sobrado: El garage siempre es divertido. A todas horas y sin muchas complicaciones te encuentras con un grupo que desconoces y que te alegra la tarde. No conocía a Thee Oh Sees y acabé muy contento con muchas de sus canciones. Básicamente cuando sonaban más rápidos y directos. Después de esos ganchos los medios tempos quedaban aburridos y pedías que volviesen a las otras canciones.

Spoon

(Foto: Dani Canto)

probertoj: Mi decepción de la jornada, aunque no tenga muy claro que la culpa sea del grupo. Un sonido sin matices, con todas las capas demasiado presentes, acabó por completo con esa parte sutil que convierte en especiales y muy propias las canciones de Spoon.

Cómo el sonido del escenario grande de ayer viernes, fue uno de los peores de la historia del festival, es posible que no se les pueda achacar del todo a Spoon. Pero fue una lástima que nos quedásemos con la duda. (5)

Gallego: De vuelta al escenario San Miguel para escuchar a los que se suponía que iban a ser los primeros medianamente importantes de la tarde, lo que nos encontramos fue un despropósito sonoro que impidió poder disfrutar en condiciones de la música de los texanos. Sus canciones sonaban estridentes y desequilibradas, justo lo contrario de lo que transmiten en sus discos, haciendo que fuera muy difícil reconocer ese punto distintivo que les hace interesantes. Ellos realmente no lo hicieron mal, las cosas como son, pero no fue suficiente.

Beak>

Natxo Sobrado: El debut homónimo de Beak> a mí me encantó. Oscuro y alemán a más no poder, pero en directo bien podía ser un pestiño de cuidado. Geoff Barrow, parte principal de Portishead, o bien nos podía dejar de irnos a otro concierto o arrancar el ritmo gracias a las estructuras del Krautrock que tienen todos sus temas.

El arranque inicial no fue del todo exitoso, pero ya llegaron los singles del álbum, y la cosa cambió. Crescendos oscuros en los que mantenían muy bien el ascenso para acabar envolviendo al público dentro de los temas. Muy buenos.

Beach House

probertoj: Fabuloso. Beach House llegaron a Barcelona convertidos en trío y elevaron hasta los altares su último disco (y también sus obras anteriores, aunque estuvieron menos presentes). En vivo descubrimos que, además de todo lo bueno que ya sabemos de ellos, Beach House no son unos mindundis sobre las tablas, y que Victoria acapara focos aunque se ponga en segundo plano porque tiene magnetismo.

Un grupo con una música casi de iglesia tenía la obligación de convertir sus conciertos en ceremonias sacramentales y, ayer viernes, lo consiguieron en el escenario ATP. (9)

Gallego: Yo respeto todos los gustos y estilos musicales, incluso aquellos que me cuesta más trabajo compartir, pero eso no quita para que haya cosas que me parezcan verdaderamente aburridas y así lo tenga que decir. La verdad es que había muchísima gente presente para ver al dúo de Baltimore, pero yo sencillamente no pude con su propuesta, y me fui de allí antes de que me salieran unas gafas de pasta en la cara.

Natxo Sobrado: Después de Beak> Beach House fueron soporíferos. Cinco canciones y al siguiente concierto.

Wire

Natxo Sobrado: Lo mismo que me pasó con Pixies me pasó con Wire, pero esta vez aumentado a la décima, ya que los londinenses ofrecieron una primera recta de su directo digna de aburrir al más fanático de los de Colin Newman y compañía. Canciones lentas, una banda sosa y pausada y la actitud punk que les caracterizó en su momento ni se percibía.

Por suerte en la recta final, esto cambió y ofrecieron su mejor cara, haciendo callar cualquier boca y cualquier comentario de si están o no mayores (que lo están). Enormes al final, oscuros y duros, aburridos y sosos al principio.

Wilco

(Foto: Chus Sanchez)

Gallego: Por fin llegó uno de las principales razones por las que decidí desplazarme hasta Barcelona para asistir al Primavera Sound, y a tenor de la gran afluencia de público que se congregó en torno al escenario San Miguel poco antes de la puesta de sol, estaba claro que muchos otros pensaban como yo. En el momento que la banda salió a escena se desató la locura, pero por desgracia la decepción no tardó en aparecer.

Y es que los problemas sonoros que ya habían lastrado en menor medida a los grupos que antes habían pasado por este escenario, tuvieron aquí su mayor y más bochornosa representación al encontrarnos con la banda tocando impotente mientras sus instrumentos sonaban muy débilmente o directamente ni se oían. A pesar del chaparrón, la banda decidió no parar la fiesta y siguieron tocando a la espera de que los técnicos hicieran su trabajo, cosa que se hizo esperar.

Hasta después de la tercera canción no consiguieron superar el despropósito inicial, pero la cosa no terminó de ir fina hasta bien entrado el concierto. De hecho, la actuación quedó claramente dividada en dos mitades: una primera para olvidar, no por parte de la banda sino de calidad sonora, y una segunda sencillamente espectacular, con todo ya en su sitio y los americanos demostrando a qué se debe su fama. Una verdadera lástima, porque si todo hubiera funcionado desde el principio, habría sido un concierto para enmarcar.

Les Savy Fav

probertoj: Y mientras Wilco se peleaban con los técnicos de sonido en el Escenario San Miguel, en el ATP éstos juraban en arameo por culpa de Tim Harrington. Salió vestido de vaca, se desnudó en la segunda canción y, a partir de ahí, la locura para cualquiera que trabaje en la parte técnica: paseos por el público, un cantante que quieren romper los focos, pogos, gente que entra y sale del escenario…

Cierto que no fue tan impresionante como cuando hace dos años la lío con una palmera y que el grupo tampoco anduvo fino en varias de las canciones (y también que el ATP sonaba a ratos sin potencia) pero lo de Les Savy Fav sigue una experiencia obligada en directo. Un show en toda regla (7)

Natxo Sobrado: Actitud punkarra y exhibicionista por parte de Tim Harrington, líder de Les Savy Fav, quien se presentó al público enfundado en un disfraz de vaca del que después se desprendió para mostrarnos su esbelto cuerpo con el que hasta nos ofreció un movimiento al estilo Shakira pero con una barriga digna de un buen soufflé.

Irreverente, la actitud de Harrington es la principal baza para disfrutar del directo de los neoyoroquinos, quienes ofrecieron un buen Rock con más caña y rapidez que lo normal. Eso sí, las miradas se las llevó todas Tim Harrington, ya sea subiéndose por las gradas del escenario ATP (situadas lejos del escenario), tirándose al público e incluso arrancando el micrófono en uno de sus largos paseos entre los asistentes.

Shellac

Gallego: Shellac era una banda a la que también tenía muchas ganas de ver, pero por las bondades del horario los teníamos acoplados entre dos imprescindibles como Wilco y Pixies, por lo que fue necesario sacrificarse y no poder ver la actuación al completo. Una lástima porque lo poco que vi fue exactamente como me esperaba, tan brutal, demoledor y contundente como siempre ha sido Steve Albini. La próxima vez que se cruce en mi camino, no le daré este plantón, lo prometo.

Natxo Sobrado: Tres hombres (Todd Trainer, Bob Weston y Steve Albini), batería, bajo y guitarra, respectivamente, Rock sucio, Noise, riffs únicos y grandes planteamientos: un directo brutal.

Pixies

Gallego: Después de los inconvenientes que habíamos tenido que presenciar a lo largo de la tarde en el escenario principal del festival, decir que iba preocupado a ver al nombre más potente del cartel se quedaría muy corto. Y aunque la cosa no fue tan escandalosa como en el caso de Wilco, lo cierto es que en las primeras canciones se acusó una importante falta de decibelios que impedía disfrutar de la música como es debido.

Por suerte, el volumen fue subiendo y la calidad de los temas que escuchábamos se mantenía constantemente al máximo nivel, así que el disfrute estaba más que garantizado. Vale, no se implicaron mucho con el público, apenas se salieron de las composiciones originales y no siempre tocaban con la misma intensidad, pero Pixies son una banda tan grande y con tan buen material para el directo, que era sencillamente imposible no disfrutar con lo que presentaron. Así pues, muchos pudimos tachar por fin de nuestra de asuntos pendientes el verlos en directo, y en absoluto quedé decepcionado a pesar de esa sensación de “coge la pasta y vete” que dieron en cierto sentido.

Natxo Sobrado: Las expectativas eran tan altas que cuando por primera vez ves a uno de tus grupos de siempre cualquier pega puede ser grande. Ayer Pixies estuvieron flojos. El inicio del concierto fue desastroso en la parte sonora, arrastrando los errores de Wilco y Spoon; algo difícil de explicar en el escenario principal del Primavera.

Ellos tiraron de canciones míticas que todos disfrutamos pero esa falta de sonido inicial, la posterior recuperación y el final, donde ya entonaron mejor, dio como resultado un concierto previsible que si bien satisfizo yo me esperaba más.

probertoj: Creo que voy a poner la nota discordante, pero después de lo que hicieron Pavement el jueves, a mí estos Pixies me saben a muy poco. No sólo les cuesta arrancar y hasta que alcanzan velocidad de crucero destrozan por el camino alguna de sus mejores canciones (aquí fue ‘Gouge Away’) sino que ellos pasean por el escenario sin dar sensación de estar pasándoselo bien (no fue la fiesta que tenían los Pavement) y casi como si fueran un grupo nupcial. Las canciones, eso sí, siguen siendo la leche. (6)

Joker

Natxo Sobrado: El joven productor británico compartía escenario con Nomad, otro compatriota que también es especialista en jugar con el sonido negro. Entre ambos plantearon una buena muestra de la potencia del Dubstep para la noche. Bajos duros, graves y con su relación sexual. Buena sesión que se marcaron.

The Bloody Betroots Death Crew 77

Gallego: Una vez más, decidí burlarme del sueño y cerrar la jornada con algo del repertorio electrónico que se reserva para las horas más intempestivas. Y una vez más, lo que me encontré fue una sesión de esa clase de música que nunca me pondría en mi casa por gusto, pero que para animar al personal a las tantas de la noche cumple muy bien su papel. Bases a pistón, una batería que hacía su papel y alguna que otra guitarra eléctrica para dar variedad a una mezcla que no era gran cosa, pero que daba para unos cuantos botes.

Natxo Sobrado: La zapatilla del festival para la noche del viernes la dieron dos tipos que suplían a los Simian Mobile Disco del año pasado pero esta vez con caretas de Venom, el personaje de Spiderman. Zapatilla en el sonido electrónico que sin piedad nos llevó de nuevo a los 90 más hardcore sin medida y con una potencia desmesurada para que todo el mundo bailase. Ideales para el objetivo que tenían: que no decaiga la fiesta. En el lado musical: un coñazo.

Fotos de ambiente | Chus Sánchez

Crónica del Primavera Sound 2010

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