Primavera Sound 2013 (jueves): Deerhunter en la cima

“Primavera Sound 13” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/Primavera Sound 13.jpg” class=”centro” />

Primer día de Primavera Sound y primer día de grandes conciertos. En general, pocas decepciones. Los grandes conciertos que se esperaban para ayer jueves cumplieron sobradamente. Mención especial merece el espectacular concierto de Deerhunter, coronados anoche como uno de los mejores grupos del momento. Bradfrod Cox está en un nivel superlativo, del mismo modo que el resto de los componentes del grupo. Muchísima gente para verlos y un repertorio intachable. A gran nivel rayaron también Death Grips, en un divertidísimo y violento concierto. Phoenix, The Postal Service y Dinosaur Jr. también tuvieron su cuota de inspiración en un día de balance muy positivo. Vamos con las crónicas una por una de los conciertos con la visión de cada uno de los editores que estamos allí.

El inquilino comunista

Poliptoton: a los vascos les tocaba el complicado papel de abrir el primer escenario grande a una hora en la que muchos estaban saliendo del trabajo, llegando a Barcelona o haciendo cola para pulseras o acreditaciones. Nunca llegué a ver al Inquilino en su momento y su concierto, previsible en el buen sentido, confirmó sin embargo la impresión que tengo de ellos: ese grupo correctísimo, que maneja sus referentes y sus instrumentos con solvencia, pero que sin embargo difícilmente será el favorito de nadie. Se despidieron con el ‘No Fun’ de los Stooges de forma igualmente… correcta. (6)

L’hereu escampa

Poliptoton: los Japandroids catalanes dieron uno de esos pequeños grandes conciertos que este festival te suele regalar a primera hora. Éramos pocos en el Pitchfork, sí, y varios de ellos supongo que serían colegas, también, pero muy pocos reproches se pueden hacer a lo que vimos de ellos ayer. Hasta ‘Consol, Condol’ fue celebrado como el minijit que ya es. Muy bien. (7)

Woods

Mohorte: era el primer gran concierto del festival y desde muy pronto todo el escenario Vice, el más pequeño de todo el recinto estaba a rebosar. Jeremy Earl y compañía se desenvolvieron sin demasiados alardes pero con una solvencia más que admirable. Gran parte de su repertorio consistió en revisitar las canciones de su último disco junto a temas más antiguos de la banda, anteriores incluso a Songs of Shame. No fue un concierto brillante pero sí disfrutable. Mención especial para la fase instrumental de ‘Bend Beyond’ y para la jam krautrockiana de diez minutos con la que cerraron el concierto. Jeremy Earl, quiero un hijo tuyo. (7,5)

Black Gallego: sin ser yo un gran aficionado a Woods y su Folk clásico, lo-fi casetero y psicodelia amable, acabe acercándome para verlos. Una buena decisión ya que el espectáculo de los estadounidenses fue extraordinario. Empaque en las guitarras, desarrollos magníficamente construidos, un Jeremy Earl excelso como líder y que fue superlativo a sus compañeros. No es que sus compañeros lo hicieran mal, al revés, pero Earl actúo a un nivel superior, tanto con sus falsetes como cuando se creía Neil Young a la guitarra. (7,7)

Poliptoton: pequeño, muy pequeño se quedó el Escenario Vice para ver a Jeremy Earl y compañía, y me alegro. En su actuación todo salió bien, hasta el punto de que lo único que hacía falta (el sol) acabó haciendo acto de presencia. ‘Bend Beyond’ sonó a gloria. (7,5)

Javimetal: sólo diez minutos para constatar que son un grupo para escuchar sin prisas y al aire libre.

“Savages” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/savages.jpg" class=”centro” />

Savages

Ferraia: Una de las primeras actuaciones vespertinas del jueves, ideal para probar el post-post-post-punk de las debutantes londinenses. Silence Yourself funciona muy bien en estudio pero en directo no son capaces de desprenderse de, precisamente, esos patrones de bajo y batería de los que se alejan en el debut y que tan bien les funciona. Sonaron los temas de cabecera del disco, como ‘Strife’ o ‘She Will’, pero también tuvieron algún problema de sonido que les hizo alargar bastantes minutos la línea instrumental de ‘Shut Up’. Asimismo, como hacía en el videoclip, la vocalista tenía bailes cercanos a Ian Curtis, así que entre esto y el excesivo protagonismo del bajo y batería, hizo que se convirtieran en un grupo joydiviosinista sobre el escenario. (6)

“Tame Impala” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/Tame Impala.jpg” class=”centro” />

Tame Impala

Mohorte: veníamos avisados: el pastiche psicodélico de Tame Imapala podría convertirse en directo en algo realmente grande. Pero no fue así. Nada que objetar a la ejecución de las canciones. Kevin Parker se gustó a la guitarra y todos los músicos rindieron a un buen nivel, sonando de manera impoluta. Pero fue un concierto soso. Extremadamente soso. Todo el encanto de las canciones de Lonerism quedó sepultado por una actuación sin nervio. Controlada y sobria, pero sin emoción. (5,5)

Ferraia: los australianos sonaron fieles en directo, y el nudo psicodélico del que hacen gala no se vio resentido en la actuación. No obstante, sea cosa de la hora, puesto que aún había sol, o que simplemente los tipos no son muy creativos sobre el escenario, sonaron demasiado “correctos”. A pesar de repasar discos tan buenos como Innerspeaker o Lonerism, no transmitieron gran cosa en el directo. Debía ser uno de esos conciertos en los que verse envueltos en un paisaje lisérgico, pero no ocurrió. Aun así, a falta de ese carisma, el grupo interpreta fidedignamente sus temas, y cuando sonó algún hitazo como ‘Elephant’, la gente se vino algo arriba. Quizá en otro contexto o con otra actitud frente al directo, los que estábamos ante ellos hubiéramos flipado. Bien, pero pudo ser mucho mejor. (6,5)

Black Gallego: mira que no tolero Lonerism, uno de los trabajos más sobrevalorados del año pasado. Pastiche de psicodelia barata y pop generador de diabetes. Pero aun así había que comprobar su podían defenderlo bien en directo ofreciendo una buena actuación. Desgraciadamente no. Unas imágenes raritas, mucha distorsión en las guitarras y teclados no valen para hacer psicodelia. Hay que saber construirla. Tal vez el problema sea considerarlos como psy. Aunque tampoco como banda Pop me convencen. Solo consiguieron atraer bien mi atención cuando rescataban alguna de Innerspeaker, que tampoco sonaron de fábula. (2)

Javimetal: tanto potencial para ganarse al personal y tan poco convencimiento para llevarlo a cabo. Su falta de ambición a la hora de enfocar el concierto consigue que el sonido (menos brumoso que en Lonerism, afortunadamente) y varias interpretaciones destacadas se pierdan en el limbo de sus inseguridades. Tibios e intrascendentes, cuando hasta el atardecer y el público estaban de cara para una gran actuación. Lástima. (6,5)

Natxo Sobrado: cursis, insustanciales, psicodelia de la sección de olvidados del ultramarino con el atento señor poniendo al frente los productos caducados para que se consuman rápido que huelen. Lo llamativo es que ya se lo creen, se crecen, intentan experimentar en largos instrumentales aún más insustanciales. (2)

Poliptoton: a ver, chavales, es un concierto de psicodelia. Claro que se les va a ir la olla, claro que se van a perder, que van a intentar demasiadas cosas y que no todas sus astracanadas van a tener sentido, pero el juego va de esto. ¿Les falta todavía algo de golpe? Probablemente. ¿Resistiría cualquier otro con una propuesta como ésta en un megafestival vistos desde el cuarto anfiteatro? Pues no lo creo. (7)

Do Make Say Think

Javimetal: Post-rock afilado aunque sin excesiva personalidad, que entretuvo la hora de la cena sin alardes pero sin errores. Opción pasajera durante la cena, correctos, pero sin más. (5)

Poliptoton: probablemente el único grupo post-rock del universo que todavía no había pasado por el Primavera Sound. Lo reconozco: los escogí porque estaban en el escenario adecuado en el momento adecuado, pero no me arrepentí en absoluto de la decisión. ‘Do’, probablemente su pieza mejor elaborada, fue el momento álgido. (7)

Dinosaur Jr.

Mohorte: escenario Primavera y un montón de gente esperando a uno de los emblemas del underground ochentero y al que mejor se conserva de largo de aquella generación. No sólo por sus discos. También por directos como el de ayer. Directo al mentón. J Mascis poseído por Neil Young en plan guitar hero a la guitarra y un repertorio alucinante, tocando todos sus discos y regalando a todos los congregados su ración de clásicos. Especial momento de apoteosis al final, mezclando la versión de ‘Just Like Heaven’ y la arrolladora ‘Sludgefeast’, una máquina apisionadora ayer en manos de Mascis. Divertidísimo. Parecen eternamente jóvenes. (8,5)

Ferraia: en un principio este concierto no lo íbamos a ver (¡¡!!), puesto que cosas del Primavera, el escenario de Tame Impala y el de los de J. Mascis estaban a tomar por saco. La mayoría prefería ahorrarse el viaje y ver a Do Make Say Think, como buenos osados, pero afortunadamente hicimos lo correcto: ir a Dinosaur Jr. Decían que sus conciertos podían ser bastante desentonados en ocasiones, pero ayer uno de los papis del indie rock y del Guitar Hero se comportó como lo que es, una institución. Moviendo la melena y punteando como si fuese el fin del mundo, Mascis y Barlow emocionaron y pusieron patas arriba al público. No es para menos cuando canciones tan potentes como ‘Feel The Pain’ suenan con todo su esplendor. El Repaso a I Bet On Sky y a los clásicos no faltó, y el combo de ‘Just Like Heaven’ más ‘Sludgefeast’, las que tocaron sin descanso, fue brutal. Ahí estaban los malditos Dinosaur Jr., enseñándonos por qué han sido referencia para tantos. De lo mejor del festival, seguro. (8,5)

Black Gallego: J es un puto guitar hero y el que no lo quiera ver que se vaya a paseo. El trío estadounidense sacó a relucir las virtudes que le hicieron ser una de las bandas más relevantes del Rock de los noventa y sacar uno de los mejores regresos de los últimos años. Y destacó Mascis por encima del resto a base de una buena sesión de riffacos imepinables y solos vertiginosos para flipar. Momentazos celebres como ‘Feel The Pain’, dos temazos de Hardcore Punk con invitado sorpresa en uno de ellos, y la increible versión del ‘Just Like Heaven’ de The Cure. (9)

Natxo Sobrado: «No sabe más el diablo por viejo que por diablo». Esa guitarra de J Mascis, esos juegos abajo del mástil sin usar a ningún virtuosismo paso, manteniendo la contundencia de una batería marcando el ritmo del obús y de un bajo con Lou Barlow sin parar en los cambios de ritmo. Diversión. Rock sucio. (8,5)

The Postal Service

Javimetal: cuquismo, riquiñez, ternura, complicidad, y una actuación 10 años después de un disco de amor adolescente pasado por filtros de Instagram. Entusiasmo nostálgico, highlights repartidos convenientemente y la sensación flotante de que estábamos ante el concierto más bonito del día y, probablemente, del festival. Stay young, go dancing. (9,5)

Poliptoton: muy, muy poco espacio para las sorpresas había en el que por otra parte era uno de los platos fuertes del festival. Ben Gibbard afirmó que uno de los conciertos de los que guardan mejor recuerdo fue precisamente uno en Barcelona, en Razzmatazz, pero quienes los vieron en el FIB de aquel año hablan de mayúscula decepción. No fue el caso. Give Up, ese disco para el que ni siquiera la palabra “entrañable” resulta irritante, da (junto con esos dos bonus tracks) para un gran concierto y así quedó demostrado. Valió la pena perderse a Deerhunter (contando, eso sí, con que volverán pronto). (7,5)

“Deerhunter” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/Deerhunter.jpg" class=”centro” />

Deerhunter

Mohorte: yo tengo mis dudas de que nadie en lo que queda de festival sea capaz de superar lo que Deerhunter ofrecieron ayer en el escenario Ray-Ban. Un montón de gente, como en ningún otro concierto del año pasado, y Bradford Cox en el momento más dulce de su carrera. El concierto de Deerhunter fue el aquí y el ahora del Primavera Sound 2013. No falló nada: Lockett Pundt desarrolló con elegancia sus canciones y el resto del grupo estuvo finísimo, pero todo subía de nivel cuando Cox se ponía al frente del micrófono. Qué forma de derrochar carisma y talento frente a miles de personas, de tenerlo todo bajo control. Cox es hoy por hoy la personalidad más fascinante del circuito musical, y ayer literalmente se comió su concierto. Como un Bowie rejuvenecido en pleno siglo XXI, como los Byrds tocando Monomania cuarenta años después, es bastante probable que lo de ayer fuera histórico y si estabas allí y te lo perdiste no te lo deberías perdonar. Momentos estelares, además de todos y de Cox reconvertido en Jimi Hendrix en la recta final de la actuación, ‘Dream Captain’, la brutal ‘Sleepwalker’ o ‘Monomania’. Porque por si no fuera suficiente con lo ya tenían en su archivo, Monomania es una salvajada en directo. (9,5)

Ferraia: El otro plato gordo de la noche venía después de Dinosaur Jr., veníamos con buen sabor de boca y la psicodelia del flacucho Bradford Cox tenía que estar a la altura. Y vaya que si lo estuvo. En un escenario repleto de gente como el Ray-Ban, en el que tuvimos que ver el concierto detrás de las gradas, el tipo salió a por todas y elevó a la enésima potencia la presencia que no puede cubrir físicamente. Deerhunter sonaron con mucha categoría, intensos, fieles al estudio, llegando a todos los recovecos en los que había gente viéndoles. Mediante temas como ‘Dream Captain’ o ‘Sleepwalker’, Deerhunter dieron un concierto impecable, noqueándonos y demostrando por qué Monomania era tan esperado. Conciertazo. (9)

Black Gallego: no conseguí engancharme a Bradford Cox y a los suyos hasta que sacaron Monomania, una auténtica lección de Rock bueno, el Rock de Espanto como dirían algunos. Por eso agradecí que este fuera el principal protagonista de su repertorio. Pero aunque no hubieran tocado ninguna de ese disco me hubiera quedado con los mismos ojos abiertos de par en par a modo de fascinación. Y la culpa la tiene Bradford Cox, un auténtico frontman de tomo y lomo que estuvo excelso en todos los sentidos. Devorando el micrófono, ganándose al público aunque estuviera a cientos de metros de distancia y masacrando su guitarra de manera bestial. Maldito zombi vestido de mujer, te queremos. (8,5)

Natxo Sobrado: romper un escenario a ralentí, sin dar muestras de que lo estás haciendo, de volver otro año y llenar el recinto del anfiteatro cuando antes el escenario medio se quedaba holgado, de emocionar al meterte, volver a recordar ese álbum de portada rosa y el otro de un enano a adoptar. De esos bucles eternos en los que yo me subiría y no bajaría nunca. Gracias Bradford Cox. Te has comido a Bowie (y a toda su enciclopedia) pero no te ha repetido. (10)

“Killer Mike” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/Killer Mike.jpg” class=”centro” />

Killer Mike

Mohorte: fuimos allí empujados por Natxo Sobrado y porque tampoco veíamos nada muy atractivo a esa hora. No tenía ninguna esperanza en su concierto, pero lo llevó con mucha gracia. Bases chulas y un Mike entregado a su público. Era imposible no conectar con él. Compensó el poco interés que me despertaba con la clase de actitud que deberían tener todos los músicos en sus conciertos. (6)

Black Gallego: aunque el Hip Hop no sea tu rollo, el señr Killer Mike es capaz de hacer que te inclines ante él y te unas a su religión del flow y del buen rollo. Vine arrastrado y acabé acercándome lo más posible para tener cerca al adorable gorderas, que se llevó el público a su bolsillo. (7)

Grizzly Bear

Javimetal: Shields es un disco tan excelente que, incluso con una actuación tan aburrida como la que ofreció el grupo, brillaron en una primera mitad del concierto con interpretaciones tan perfectas técnicamente como impersonales, frías y distantes. A la segunda mitad me sentí incapaz de quedarme: sentía por dentro un bostezo universal que me estaba amargando una hora crítica en el festival. (4)

Poliptoton: el de Grizzly Bear es ese concierto-bajona que hay que evitar a toda costa: al estar estratégicamente ubicado en la medianoche, es perfectamente capaz de cortarte el rollo y arruinarte el resto de la velada sin despeinarse. No se les puede suspender porque desde luego que no tocaron mal ni mucho menos, pero aquello fue definitivamente aburrido. Ubicados aún de día y con opción de sentarse, como hace un par de años, habrían lucido mucho más. (5)

Fucked Up

Javimetal: no pilla por sorpresa, pero como frontman no se puede tener a alguien con tanto carisma y al que no le puedas quitar el ojo de encima y querer que te fijes en el grupo. Canciones rápidas, tocadas con garra, y gritadas como si nos fuese la vida en ello. Lo bien que le sentaría una transfusión de Damian a los Grizzly Bear. A piñón fijo y sin pretensiones, pero pletóricos. (7,5)

Death Grips

Mohorte: sal-va-je. Bases industriales sucias y barriobajeras como ningunas. Era tan delicado como una pedrada en la entrepierna, pero funcionaba. Todo el mundo a moverse. Y de qué modo. Pogo a lo bestia bajo la imponente y violenta figura de Stefan ‘MC Ride’ Burnett, un derroche de energía. No me enteré de la mitad del concierto porque estuve divertidísimo en primera fila, empujándome con todo el público del concierto. Da igual, ayer en Death Grips lo de menos es cómo sonaran ellos en el escenario. Lo relevante es lo que transmitieron. Y fue una bomba de relojería. (8)

Ferraia: la cosa iba de petarlo, y Death Grips lo petaron. Con su hip hop industrial y sucio nos arrearon con un sonido contundente, lo que se extrapoló al público. Mientras el tipo estaba berreando el resto de gente estaba ocupada dándose tollinas entre ellas, empujándose y abriendo espacios de forma agresiva. Estos macarras imprimieron su sello en el escenario, lo que acabó siendo arrollador para todos los presentes. Mis agujetas así lo atestiguan. (8)

Black Gallego: la de Death Grips fue otra de las grandes actuaciones de una magnífica jornada de jueves. Unas bases bestiales, macarrísimas y sucias y un frontman que solo le faltó sacarse la minga al público para generar el pogo más bestial que se haya visto nunca en el festival. Pero no se quedo corto de todas maneras. Uno de los momentos más Hardcore y con los que más he disfrutado. Puto pogo y puto negraco. (8)

Natxo Sobrado: la ciudad necesita su música para incendiarse, o al menos yo la necesito como ejercicio para liberar esa rabia de rutina diaria. Con Stefan ‘MC Ride’ Burnett esto se logra. Él al micrófono con una energía brutal. Rapea sobre las bases de Industrial como si escupiese sus proclamas y mientras te destrozase el cuerpo. Un directo de pogo, de violencia y de pensar en los osos amorosos. (8)

Poliptoton: ¿sabes lo que es sólo pasar por un escenario y que te MOLESTE lo que oyes? Pues eso: me molestaron. Bastante. Por eso vengo aquí a trollear. (0,5)

“Phoenix” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/Phoenix.jpg" class=”centro” />

Phoenix

Javimetal: no entiendo cómo se fueron sin tocar ‘S.O.S in Bel Air’ y el poco peso que tuvo en su concierto el It’s Never Been Like That, pero aquí se acaban los peros. Un hit tras otro, un sonido excelente y un público entregado a los franceses, que mantienen el tipo con Bankrupt! y justifican con creces su nueva etiqueta de cabeza de cartel. Fantastique. (9)

Poliptoton: en-ter-tain-ment, señores, de eso va esta historia. Comenzar de manera arrolladora, soltar hits a mansalva (incluso guardándose alguno en la manga), hacer moverse al personal, aprovechar para lucirse un poco con ‘Love Like A Sunset’, lanzarse entre el público, marcarse baladones horteras, lanzar confetti y hasta traerse a J Mascis para el cierre si hace falta. El suyo fue el gran concierto de pop que necesita cualquier festival; sin ir más lejos, el que tenía que haber dado Death Cab for Cutie el año pasado en ese escenario pero al final no. Viva el entretenimiento (8,5)

Fuck Buttons

Mohorte: mal plan para ellos después de los extenuantes Death Grips. Tampoco supieron llevarlo demasiado bien. Un montón de ruido, bajos muy gordos y la fórmula idónea para enganchar a los allí presentes, pero demasiado repetitivos y monótonos. Perdieron todo el interés que me despiertan sus fascinantes discos. (4)

Ferraia: fuck. Era uno de los conciertos más esperados de la noche, pero el dúo no logró transmitir sus drones espaciales al directo. Tampoco acompañaba la hora, a esos horarios es mejor acudir a partir la pana en la pista de baile con beats marcados y ganas de bailar. Aunque Fuck Buttons no incitan a ello con su música, se enrollaron demasiado en drones infinitos en los que intentó sobrevivir ‘Surf Solar’ o ‘Bright Tomorrow’, pero la densa capa de sonido metálico impedía que luciesen como debían. Decepcionantes. (4)

Black Gallego: oh, mira, creo una base macarra y sucia y le acompaño de una capa experimental y ambiental para mostrar mi gran sensibilidad y profundidad. ¡Y mira las cosas raras que hago con el micrófono! La creación constante de un clímax que nunca estalla ni lleva a nada. (3)

Natxo Sobrado: después de la dinamita de un pogo la bajada es dura con un dúo que se parapeta tras la mesa, trastean con maquinitas y prolongan los bucles hasta la extenuación pero esta vez han dejado la contundencia que les acercaba al Rock y que les ha valido para ganarse tantos fieles. Se quedaron en un Trance donde subían, subían y subían para no llegar a ninguna parte. La manía del bucle eterno de algunas escenas electrónicas actuales que sólo lleva al tedio. Ni siquiera buscaron la eficacia de sus hits, sonaron nuevas canciones y algunas hacia el final sí tuvieron mayor empaque. (4)

Animal Collective

Mohorte: pasamos por allí cinco minutos. ‘Today’s Supernatural’. Muy bien. A partir de ahí comenzaron, en palabras de Natxo, a “hacer lo que hicieron la última vez que les ví”. Y nos fuimos. (-)

Black Gallego: dios mío, ¡NO! (0,5)

Natxo Sobrado: era fácil superar su pésimo concierto de hace unos años en el Primavera. Muy fácil. Casi tanto como volver hacer otro mojón pero con un sonido de mejor acabado al menos. (0,5)

Toundra

Mohorte: último concierto del día y decepción importante con Toundra. La mesa de sonido no estuvo todo lo fina que debería y el grupo sonó muy flojo. Las guitarras apagadas. Y Toundra con las guitarras apagadas es un grupo bastante ramplón. La batería se lo comió todo y de ningún modo pudimos entrar en el universo sonoro de los madrileños. Una pena, porque sus discos son impresionantes y en sala deben sonar espléndidos. Pero ayer no fue su día. (5)

Black Gallego: el sonido no hizo justicia con los madrileños. Las guitarras estaban faltas de fuerza y las melodías eran inaudibles. Nada que ver con lo que estos tíos son capaces de hacer en una sala bien montada y con buena acústica. Les doy el aprobado porque se vio que le pusieron ganas, pero el sonido fue muy flojo. (6)

Ferraia: la batería de Toundra, eso fue lo que vimos. Con una sonido muy desequilibrado, los guitarrazos de los madrileños quedaban en demasiado segundo plano. Da igual que tocaran ‘Zanzibar’ o su ‘Ara Caeli’, sonaban ahogados, y lo que podría haber sido un concierto arrollador, se convirtió en un directo de batería. Una lástima, porque no se pudo apreciar la agresividad total que son capaces de ofrecer. (5)

Javimetal: ni el horario ni el festival facilitaban ponerlos en el itinerario, pero defendieron con dignidad un repertorio robusto sin necesidad de recurrir a trucos. No obstante, no se creó la atmósfera ideal para disfrutarlos en su esplendor. (6)

Fotos | Primavera Sound (Dani Cantó, Xarlene, Santiago Periel)

Anuncios