“Primavera Sound 2013” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/650_1000_PrimaveraSound13_2.jpg» class=”centro” />

Última jornada digamos “principal” del Primavera Sound 2013, probablemente la más variada en cuanto a propuestas, o al menos así nos lo pareció a nosotros, porque ha sido el día en que el equipo de Hipersónica ha sido menos unánime y ha estado en menos sitios a la vez. Ésta es la historia de la jornada de ayer sábado…

Kokoshca

probertoj: 40 minutos en lo alto de un autobús… y en una cima personal de la que no se bajan. Kokoshca hace tiempo que se han convertido en un grupo que en directo tiene aún más matices que en disco, y ésta vez, con bajo que tomaron prestado a Mujeres, aún fueron más rotundos.

Tocaron fuera del recinto festival, sobre un Autobús montado por Red Bull, quizás porque sólo allí pegaba, esta vez, su giro hacia el glam-punk mezclado con rock de provincias (claro que pegará ‘El Drogas’ en esa colaboración que se anuncia para su próximo disco). De las 4 nuevas, todo bien: Josetxo Bitxo estaría orgulloso. (9)

Guadalupe Plata

probertoj: te metes abajo, entre el público, y Guadalupe Plata son ya religión: incluso tocando a primera hora de la tarde consiguieron un buen número de asistentes. Algo que aún tiene más mérito si pienso en que su blues histriónico es de esos a los que no acababa de ver fuera de bares y salas de conciertos de menos de 200 personas. Que lo defiendan con ese arrebato continuo que se traen entre manos es, posiblemente, la razón principal para el boca a boca con el que parecen estar a punto de su momento dulce. ¿Ellos mismos son su techo de cristal? Ya veremos cuando decidan salir de la que, por ahora, es su única canción. (7,5ismo)

Las Tocayas

probertoj: entrar o no entrar, con Las Tocayas ésa es claramente la cuestión. Propuesta extrema dentro del pop, si te quedas fuera a ver a qué te agarras: no desde luego a las voces, pocas veces a las letras y las melodías se las cepillan con gusto. Feria a su lado eran Abba. Yo no entro ni, me temo, entraré.

Extraperlo

probertoj: Bailar con los nubarrones y el runrún dando vueltas en la cabeza. Extraperlo, esos Ciudad Jardín puestos a disposición de una época en la que a Ciudad Jardín no se les soportaría, son ese grupo que me apetece que triunfen hagan lo que hagan. Pero, desde luego, sonorizándose tan óscuros lo que consiguen es restar impacto a los contrastes naturales que hay en sus canciones. Más rayos de sol y menos graves. (6)

Mount Eerie

probertoj: Quién sabe, quizás los Low de los tres primeros discos, bajo el sol de las 7 de la tarde del agreste escenario ATP también lo hubieran tenido tan complicado para transmitir contra Mount Eerie. Demasiadas cosas en contra para unas canciones que, sacadas de la habitación, impresionan mucho menos y que, encima, eran atravesadas una y otra vez por el jolgorio y la chufla de Adam Green. Señores del Primavera: si hay dos escenarios jodidos de poner uno al lado del otro son el ATP y el Heineken. (5)

Orchestre Poly Rythmo de Cotunou

javimetal: No esperéis un análisis demasiado concienzudo de un grupo que aporta al cartel variedad y ese adjetivo multicultural tan abstracto como difícilmente asimilable. Incluso así se puede erigir basándose en su actuación un manual de actitud en el escenario, de ilusión, de entusiasmo, de interacción con el público, y todo eso siendo, probablemente, el grupo que mejor sonó de todo el festival. (7)

Natxo: Un comienzo de día de festi con unos negros africanos es bien. Y con unos negros africanos haciendo Afrobeat con una fuerte influencia con el sonido cubano es mejor aún. Sonó de lujo, limpio y con una vitalidad de cada miembro que parecían vivir en el verano del amor pero con bajos funkarras. Baile, ritmo contagioso y percusión. Larga vida a este tipo de conciertos en la programación. Ojalá hubiese alguno más y no el correspondiente 1%. (8)

Mohorte: Alegría. Los grupos africanos son una bendición. Ayer ellos se portaron de maravilla. Todas las canciones tenían un ritmazo impresionante, resultaba imposible no ponerse a bailar. Llevaron bastante bien tocar tan pronto y el tiempo acompañó: sol y fiesta. Es la clase de grupo del que esperas exactamente lo que luego ofrece en el escenario. Ojalá todos los días hubiera conciertos como los suyos. Inevitable no sonreís al verles. (7)

Chucho

probertoj: En fin, ¿hacerse viejo qué será? Pues a lo del despojo no hemos llegado, Fernando, y de todos los comebacks que ha habido este año en el Primavera, el de Chucho ha sido el único en el que se ha visto la ley moral a la que le cantabas. De principio a fin, los Chuchos de 2013 son en directo como los Chucho del 98, mucho más aún que los de Koniec, antes de ponerle los carteles de despedida a la serie perruza.

Estuvo todo lo que siempre hubo allí: los matices de ‘Revolución’, la semilla plantada por la magnífica ‘Esto es mi sangre’, el himnazo pop de ‘Un Ángel Turbio’, una ‘Magic’ que creía más envejecida…

Y volvió ‘Inés Groizard’, vientre, barriga, mundo, siempre dispuesta a cerrar los conciertos de un grupo que con sus canciones, por desgracia, también deja claro por qué ni Alienistas ni Alfaro en soledad son suficientes. Pero, Fernando, aún podrías ser tú quién traiga la luz. (8,5)

Melody’s Echo Chamber

Black Gallego: ¿Sabéis de esas ocasiones en las que te arrastran a ver a un grupo y por sorpresa te acaban maravillando? Pues esta no fue una de esas ocasiones. El quinteto practicó un insulso Pop cuasi-minimalista. Igual como teloneros de My Bloody Valentine podrían servir, como calentamiento. En general, concierto anodino y sin chispa aunque mejoró en la recta final. Ahora, reconozco que la cantante tiene voz riquiña. (3)

Ferraia: la mejor actuación de las vespertinas que vi en los tres días. Y de los grupos de la rama psicodélica del festival, de los que mas impecables sonaron. Entre el excelente uso del teclado, las distorsiones de guitarra y la ensoñadora voz de la cantante dieron un concierto muy completo y emocionante. Para cerrar, incluso sonaron por unos instantes como ‘White Rabbit’ de Jefferson Airplane. (8)

Mohorte: Melody Prochet es amor. Sin dejar de sonreír, disfrutando de su trabajo sobre el escenario, el grupo, con ella como punta de lanza, cuajó una actuación perfecta. Un disco como el suyo corría el riesgo de perderse en la amplitud de un festival, de que su psicodelia ligera a mitad de camino entre Broadcast y Tame Impala resultara inconsistente y lánguida. Nada de eso. Guitarras bien altas, perfectamente compenetrados y Melody Prochet en estado de gracia. Sonaron como los ángeles y a mí me sorprendió la facilidad con la que, en directo, intercalaron melodías pop y largos desarrollos instrumentales dirección shoegaze. Tanto que me hace sospechar que, si no caen en el ombliguismo habitual del género, pueden hacer cosas muy chulas en el futuro. (8)

Roll the Dice

Ferraia: una apuesta que acabo de forma muy positiva. Despues del fail de los drones de noches anteriores, el duo logro mover al personal mediante agresivas rafagas sinteticas. Tambien acompañaba la hora, no era muy tarde. (7)

The Sea And Cake

javimetal: Solidísima demostración en rock adulto masculino, en ese orden y sin flaquear en ningún aspecto. Instrumentación sobria pero efectiva, mirada seria y sin florituras para la galería, y un puñado de canciones superlativo para dejarnos sin habla. Recogiendo el testigo de The Wedding Present del día de anterior y elevándolo todavía más. (9).

Deerhunter (parte II)

javimetal: La cancelación de Band of Horses (a los que pensaba ver) y su sustitución por, al parecer, uno de los conciertos que mejor sabor de boca habían dejado en los días anteriores, nos permitió a los que habíamos preferido a The Postal Service una oportunidad de redimirnos. Aun conscientes de que este concierto habría de ser peor que el del jueves (con menos tensión, con la seguridad de todos los que han llegado por el boca a boca). Su comienzo dubitativo frenó el entusiasmo, pero su continuo crescendo terminó por confirmarlo como candidato a ese título “honorífico” y confirmar el estado de gracia creativo del grupo de Bradford Cox. Especialmente buenos cuando las capas de guitarras se añaden sobre un colchón melódico más amable. (8.5)

Natxo: Vivan las cancelaciones, los segundos platos y viva Bradford Cox. Gracias a Band of Horses por caerse y permitid que Deerhunter repitiese dos días más tarde un concierto similar al del primer día de festival pero en un escenario que demostró hacer aguas frente al buen sonido del anfiteatro donde Deerhunter firmaron el mejor directo de este año. La limpieza del anterior directo fue sustituida por un eco muy desagradable al inicio, con un bajo altísimo durante todo el concierto y unos altavoces que parecían estar a punto de explotar. Según avanzó el concierto estos problemas se fueron subsanando ayudados de un repertorio en el cual no sobra ni una sola canción, a cada cual mejor, volviendo a comerse desde el Lo Fi al Glam Rock actual. Al final se marcó un momento más propio de Atlas Sound jugando con el Hardcore electrónico en una caja de ritmos a una velocidad descomunal, unas guitarras ruidistas, sucias y con reverb que llevaban por título ‘Punk’ según dijo Cox — (‘Punk (La Vie Antérieure)’ fue el tema con el que cerraron, no el de la improvisación)-. Fue su Primavera. (8).

poliptoton: Entiendo que el concepto “concierto de repesca” no debe ser fácil para un artista en términos de cómo plantear un concierto: ¿repito el mismo set del día anterior? ¿Entiendo que los que vienen es porque ya me han visto y quieren repetir y entonces lo cambio por completo? ¿O pienso que precisamente quienes vienen son quienes pasaron de mí el primer día, que serán los menos fans, y planto un concierto más ortodoxo si cabe? Por los setlists que he visto por ahí del jueves, parece que su opción fue una más o menos intermedia. Bradford Cox empezó el concierto con la mejor frase del festival (“We are Band of Horses, part II: The Reckoning”) y acertó tanto en algunas partes como se perdió en otras, bastante más aburridas. Lo mejor, una ‘Desire Lines’ dedicada a la organización del festival (ya pueden: con tres conciertos, van a salir de Barcelona llevando una bolsa con el símbolo del dólar) que sonó como un tiro. Muy bien, pero lejos del Segundo Advenimiento del que hablaron mis colegas el jueves. (7)

Dead Can Dance

probertoj: Anastasis a pico y pala y ante un público numerosísimo. No creía que el escenario RayBan fuese a ser el lugar propicio para el disco, pero ahora la duda es si un concierto como el que llevan, tan sólido y tan puro en su lado siniestro, dejará de funcionar en algún momento. Vamos, que los ponen al lado de Adam Green y con menos volumen que él y acabarían por hacerle callar. Pico y pala, sí, porque a las canciones duras hay que golpearlas para sacar lo mejor (7).

Hidrogenesse

probertoj: Hidrogenesse, ya lo llevo diciendo hace tiempo, son el grupo al que hay que ver si te pilla un directo suyo cerca. Ante un Vice más lleno que en la mayoría de los internacionales y con un volumen demasiado bajo, demostraron que cada día que les vemos es diferente (y que nada de eso es casual). ‘Disfraz de Tigre’ con intro de charanga balcánica y continuación de rave rusa pasada de vodka; ‘Hidroboy’ como recién salido de la discoteca de polígono; los puros habanos; el llanto de Carlos haciendo de Billie Mckenzie; cuatro canciones para despertar a Alan Turing; la épica nocturna de ‘A-68’ y ‘Enigmaricas’, la fusión de las claves anti-nazis de Turing y la discoteca en la que querían morir Los Punsetes. Anntona les miraba desde abajo. (9)

“Wu Tang Clan” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/650_1000_wtc.jpg» class=”centro” />

Wu-Tang Clan

javimetal: No escucho rap de manera habitual, pero eso no invalida lo divertido que me resultó el concierto, sorprenderme con que conocía más canciones de las que pensaba, y asumir que, a la hora de manejar el público, no tienen rival. Manos arriba, móviles como mecheros, palmas y ‘Come together’, con la arrogancia justa para convertirse en nuestros colegas vacilones sin pasarse de frenada y resultar cargantes. Just for fun. (8,5)

Natxo Sobrado: cinco MC y un DJ negro, el título de una película que se sabe taquillera y apasionada. Los Wu-Tang Clan lo partieron jugando al bacile entre ellos, combinando las voces, rivalizando a ver quién lograba levantar a más personal, con la diferencia clara de veteranía y achaques en la voz pero con una actitud de jóvenes de 15 años. Fue brutal, nos metieron al instante en su discurso y no paramos de movernos y de participar en sus juegos. El momento estrella con el DJ demostrando sus habilidades tras los platos, cual Ronaldo contra el Compostela fue épico. Real Hip Hop decían. Real felices. (9)

Thee Oh Sees

Black Gallego: Basta con que te hilen dos jitazos seguidos para que acabes impresionado y extasiado. Salvajes guitarrazos, fuzz por un tubo y ganas de botar como un poseso haciendo air guitar con esos buenísimos riffs. Todo se resume en ‘I Come From The Mountain’. (7,5)

poliptoton: Lo reconozco, me cuesta seguir a la banda de John Dwyer: para cuando estoy intentando familiarizarme con su último disco, ya han sacado otro, o un EP, o un single, o le han vuelto a cambiar el nombre al grupo. Así que con estos tipos he decidido tomármelo con calma e ir cogiendo cosas de aquí y de allá según me las vaya encontrando, que es un poco lo que hice con su concierto de ayer, correcto, lleno de altibajos y con los insultos al personal de seguridad como principal fuente de entretenimiento. Seguro que desde las primeras filas se disfrutó más. (6,5)

Ferraia: Uno de los presumibles mejores conciertos del sabado, y asi fue sin duda. Tras el buen sabor se boca de su ultimo disco, floating coffe, el grupo solo va a mas. Con sus guitarrazos garageros, sus hostias a la bateria y su actitud frenetica llenaron el escenario atp, que en años anteriores habrian dejado solo a la mitad. Una muestra de su gran trayectoria. Cerraron con i come from the mountain tras darse cuenta de que habian preprado repertorio para in horario mas corto. (7,8)

Mohorte: Vi sólo las últimas canciones del concierto pero me dio tiempo para estallar en mil pedazos con ‘I come From The Mountain’. Desde la montaña en tres metros de escenario. John Dwyer no necesita nada más. Thee Oh Sees manejan su repertorio a las mil maravillas y sus canciones son misiles directos hacia el cerebro. Bien, muy bien todo lo que hacen. También sus directos. El publicó enloqueció en las primeras filas y no es para menos. (8,3)

En Hipersónica | Las mejores canciones de Nick Cave

Nick Cave and the Bad Seeds

poliptoton: Puedo decir orgullosamente que me equivoqué, y completamente además. Cuando supe que el debut de estos tipos en el festival como The Bad Seeds iba a ser presentando el intimista Push the Sky Away, me eché a temblar ante la idea de que un megaescenario al aire libre difícilmente iba a ser el lugar adecuado. No contaba, claro, con las tablas del señor Cave como frontman ni con esa magnífica banda (enorme Warren Ellis) capaz de llevarlo todo siempre a un nivel superior. Al segundo tema (la espectacular ‘Jubilee Street’ con final explosivo) ya se podrían haber ido y dejarnos satisfechos, pero la cosa se prolongó soltando barbaridades del tamaño de ‘The Mercy Seat’, ‘Stagger Lee’ o ‘Red Right Hand’. Las únicas pegas: la PÉSIMA nueva ubicación del Escenario ATP, que nos permitió escuchar el concierto de Meat Puppets desde el otro lado del Heineken (el propio Cave lanzó una ironía al respecto) y que fuera tan corto que de alguna forma supiera a poco. (8,5)

Black Gallego: Soberbio. El calificativo perfecto para la actuación del crooner australiano en compañía de sus inestimables Bad Seeds. Una ejecución que fue de menos a más partiendo del nivel de lo notable. Lo único malo estuvo al principio cuando se superponía la línea instrumental la voz de Cave. Y tener al lado a los Meat Puppets en los momentos suaves fue un corte de rollo bestial. Pero Cave está por encima de todo. Se supo ganar al público desde el primer minuto y se zambulló un par de veces entre marabunta. Hubo contraste entre los temas de su reciente Push The Sky Away y algunos clásicos. Aunque no estuvieron todos, la interpretación de ‘Stagger Lee’ fue excelente. (8)

Meat Puppets

Ferraia: el cowpunk en las venas y aun con mucha energia que ofrecer en directo. Sus melenas ya no relucen como en antaño y sus canciones no suenan perfectas, pero aun son capaces de conectar con el publico y entretenerlo. La exhibicion del bateria,, sus punteos y clasicos como aurora borealis o plateau siguen sonando solemnes y aguerridas. Eso si, sonaban mejor en su faceta mas rock con toques country, todo el mundo bailaba al son de un bajo muy marcado. Clasicos y divertidos. (7)

Camera Obscura

javimetal: La magia del pop es que acabes con otros cuatro barbudos escoceses cantando ‘Lloyd, I’m Ready To Be Heartbroken’ con tono de chica sin avergonzarte, sintiendo la alegría de vivir del twee pop y sonriendo como el gruñón ingenuo de cualquier película de Pixar. Muy complicado hacer un concierto más cálido y bonito en un escenario tan frío y de permanente tránsito, y transmitir ilusión con sencillas canciones pop de melodías brillantes y arreglos coquetos. Preciosa la paradoja del numerosísimo público europeo cantando el ‘Let’s Get Out of This Country’. (8)

Dan Deacon

probertoj Buenas noches, bienvenidos, hijos del tecno-metal pitufero, vamos a pitufar. #movida absoluta, una vez más, la de Dan, que esta vez no se bajó del escenario pero que puso dos baterías a darle a la batidora mientras montaba concursos de baile voluntarios e involuntarios (a medida que pasaba el concierto, parejas y parejas se iban saliendo de las primeras filas). Logísticamente imposible, pero real, Dan Deacon da conciertos agotadores en lo sonoro y en lo físico. Esto es como ‘Hora de aventuras’ y te hace tener el subidón de los chavales y ver el mundo con esa mirada limpia que tienen. Dan, capullo, no queremos un hijo tuyo: queremos que tu palabra se extienda por el mundo. Si al final la luna te hizo caso, ¿quién no lo haría? (10)

Mohorte: Deacon comenzó su alegoría barroca y excesiva rezando a la luna, y llevando a todo el público del escenario Pitchfork con él. Y borracho de magnetismo y entusiasmo comenzó a fabricar uno tras otro auténticos confetis musicales. Luces, colores y gominolas. Dan Deacon es una fiesta y maneja al público a su antojo. Si Deacon invita a hacer un gran círculo, allá que van todos. Si Deacon solicita que, por favor, se agachen, se agachan. Y cuando Deacon propone hacer un túnel humano por el que se deslice la muchedumbre, todos enloquecen, lo hacen y se lo pasan en grande. Yo me lo pasé en grande. Pleno de energía, Deacon es capaz de fabricar conciertos que son un soplo de aire fresco y una alegría para el corazón. Saltar, reír y gritar. Y a ser feliz. (9)

The Babies

Ferraia: un grupo que deja pequeño al escenario vice. Juventud, actitud, coros pop pegadizos y la necesaria dosis de jungle como para que no puedas evitar que te noqueen. Divertidos, fieles en directo y con melodias redondas como get lost y on my team en directo para repartir buen rollo. (8)

probertoj: Son el grupo pequeño que podría ser tu vida. Y saben lo que se traen entre manos, ese catálogo de grandes canciones disfrazadas de chucherías y baratijas. Podrían aburrir, podrían ser tan innecesarios como Dum Dum Girls o como la tropa stereogumiana. Pero juegan a otra cosa y, como en disco, hay que amarles por lo mismo que a Crystal Stilts, a las Vivian Girls, a Woods y a algún otro por ahí: porque los #queridosordos del mundo pensarán que esto es innecesario. (8)

Los Planetas

javimetal: Si en las últimas crónicas del grupo ya nos encontrábamos decepcionados, lo de ayer ha sido el colmo del propio autoboicot del grupo nacional con más delirios de grandeza. Suponiendo (y es mucho suponer) que tienes que tocar en directo uno de los discos con mayor importancia generacional en el indie nacional, no es de recibo que desaproveches un escenario así con un sonido infame, una actitud pueril y una absoluta incompetencia de tu cantante, y un espectáculo desganado, inconexo y con impresión de improvisado. Literalmente, lo único que se puede salvar de esta catástrofe es ‘La Copa de Europa’. Será el espíritu de Robben. De oportunidad de celebrar el hito del grupo a que lo más digno que puedan llevar a cabo sea un eutanásico fin del grupo. (2)

Black Gallego: J, Florent y compañía destrozando himnos de adolescencia y discos imprescindibles desde tiempos inmemoriales. (1)

Natxo: la vergüenza de renegar de la nostalgia y acabar destrozando un disco enorme por un líder incompetente a la voz, sin dar una, sin coger el ritmo y con la actitud pasota de los últimos conciertos. A la banda ni se le escuchaba, con Florent desaparecido, las guitarras enterradas en el escenario sin salir de él, ni incluso cuando Banin convertía la formación en trío para dar un mayor ímpetu que sólo llegó con el cierre en una enorme Copa de Europa donde Los Planetas sí se mostraron como la gran banda que fueron, incluso esquivando el momento balido de Jota casi al final de este tema que casi lo convierte en el Trofeo Joan Gamper salvado por el muro de sonido. El resto del repertorio fue una vergüenza. (2).

probertoj: En fin, ¿hacerse viejo qué será? Ser un despojo, quizás, y entregarse al ego. A Los Planetas estas canciones no les interesan, como hace tiempo que dejaron de interesarles otras (¿os imagináis un Don’t Look Back de Pop, qué rotura? ¿Uno de Super 8?). A Los Planetas ya no les interesan ni ellos mismos y por eso cada recodo y cada estrofa de Una Semana en el Motor de un Autobús parece estar disparando dardos desde el pasado a la banda en la que ahora se han convertido.

Las canciones malas originales no supieron hacerse buenas, las buenas de la segunda mitad naufragaron (gracias por ese ‘Laboratorio Mágico’ en el que quedaba claro que la química no funciona) y el clímax fue muy profesional. Justamente eso. Hubo un tiempo en que J quería ser como los Jesus & Mary Chain: al final del camino, se van a encontrar justo donde no debían.

Las cámaras no les enfocaron de cerca, posiblemente por imperativo legal de los propios Planetas, pero quedará como muestra de que, a veces, la tecnología también tiene pudor. El AOR según Jota, ideal para guardar en la retina todo lo que ha sido, de principio a fin, el #bestfestivalever. (Un 10, por ser un directo tan revelador).

Mohorte: Mis referencias eran las siguientes: si tienen el día bueno, va a ser un conciertazo. Si lo tienen malo, los vas a odiar. Nunca había visto a Los Planetas. Y después de lo de ayer no les odio, pero sí pienso que se han convertido en una parodia de sí mismos. Ahora mismo dudo y no sé si Jim Reid pasa aún más de sus conciertos que J. Podría ser al revés. Los dos cantan desganados, sin energía, lapidando las canciones que les hicieron gloriosos. Florent bien, aunque parecía empeñado en emular a Kevin Shields y tocó Una semana en el motor del autobús como si estuviera tocando Super 8. Lo mejor fue lo de Eric, un metrónomo. ¿Las canciones? Han envejecido bien, mucho mejor que sus creadores. Yo creo que no fue un concierto para juzgarles por crímenes de lesa humanidad, pero desde luego no fue un buen concierto. Se salieron en La Copa de Europa, eso sí. Por lo demás, un montón de gente cantando todas las canciones mejor que J y ninguna sorpresa en la ejecución del disco. En fin, creo que no tengo ganas de volver a verles en directo nunca más y eso es lo peor que se puede decir de cualquier concierto. Ahora mismo sólo me apetece imaginar un duelo a muerte entre Jim Reid y J en el que sobrevive el último que bostece sobre el escenario. (4)

Liars

poliptoton: Liars se han pasado tanto tiempo estos años dedicándose concienzudamente a ser los raritos de la clase que han acabado cansándonos a quienes los defendíamos en sus comienzos y provocando la más absoluta indiferencia entre el resto del mundo. Ahora parece que tocan Los Liars Maquineros. En fin. Una vez más, un concierto lamentable de unos tipos a los que ya no veo motivos para dar más oportunidades (2)

Ferraia: estos tipos se han pasado definitivamente a la electronica, al menos en directo. Aunque wixiw suena bien en directo, esperaba que tivieran mas minutos para sus discos previos, algo mas que dejarlos para el final. Con tanto beat grave habia momentos en los que parecia un set de cierre. (6)

The Drones

Mohorte: Tenía previsto acudir a My Bloody Valentine pero el Escenario Mordor quedaba demasiado, demasiado, demasiado lejos. Así que me acerqué a The Drones y quedé impresionado. Se comieron el escenario y tocaron a un nivel francamente impresionante. No costaba entrar en su oscura y perturbante densidad sonora. Cuando se soltaban y se animaban con cosas más alegres y radiantes daba gloria verlos. Fue sin duda la gran sorpresa del festival. Todo lo que podíais esperar de Nick Cave estaba aquí, y probablemente mucho mejor. (8,7)

My Bloody Valentine

javimetal: La delgada línea entre la obsesión y el perfeccionismo Kevin Shields la ha cruzado tantas veces que, cuando uno escucha los tremendos muros de sonido que levanta durante sus conciertos, lo único que puedes hacer es dar gracias a Dios por su cabezonería y a quien le tenga que aguantar sus manías, complejos y ganas de encontrar el matiz exacto. A pesar de algunos tramos aburridos, esa insultante exuberancia sonora hace que le perdonemos años de espera. (8)

poliptoton: El peligro de entrar en la dinámica perversa de los festivales es acabar tratando a los grupos como cromos y actuar en función de “los he visto / no los he visto”, hasta el punto de que acabes acudiendo a bolos sólo para poner una equis en tu lista particular. Yo me esfuerzo en evitar caer en esa tónica, pero parece ser que no siempre lo consigo. Acudí a la doble actuación de My Bloody Valentine en el PS 2009 con ilusión nivel niño pequeño y os aseguro que disfruté como un enano: ese concierto que pensaste que nunca verías, etcétera, etcétera. Y sin embargo, después de lo de ayer me queda una extraña sensación de que ver a Kevin Shields es algo que sólo necesito hacer una vez en la vida. Porque ha habido un disco nuevo de por medio (cosa que tampoco pensé que vería jamás), pero no lo pareció: misma sensación de disfrutar al máximo algunos temas, de perderme en la pelota de sonido deforme de otros, mismo final con ‘You Made Me Realise’… Permanente sensacion, en fin, de “esto ya lo he visto”, cuando probablemente no debería ser así. (7)

Black Gallego: Hay que decir que si son uno de los grandes cabezas del cartel de este año es por un buen motivo. Más allá de la magnificencia de Loveless o la buena acogida (no tan merecida según un servidor) de su reciente m b v, está su directo bien respaldado por unas imágenes bien elegidas y muy distorsionadas y unas guitarras mastodónticas. Tanto en los momentos más soft como en los más energéticos se pudo disfrutar de esas guitarras de puro shoegaze y desbordante calidad. Sin embargo, si las guitarras estuvieron a 11 de potencia, las voces estaban a 1, o casi cero. Las voces femeninas como unos lejanos coros de ballenas y un Kevin Shields prácticamente inaudible. Yo no me acerqué a Calahorra para ver My Instrumental Bloody Valentine, así que mi decepción fue importante, aun con el espectacular nivel técnico de los instrumentos. Otra pega estaría en el repertorio, donde me sobraba alguna de las prescindibles del m b v. Uno que es muy fan de Loveless. (5,5)

Ferraia: junto a Dinosaur Jr, fueron los veteranos cabezas de cartel que mejor se comportaron. Aunque a kevin shields no se le escuchaba cantar, -a sus compañeras si- era algo secundario. Despues de este retorno, mostraron como tiene que ser un directo al que se le presupone tanta trascendencia. El mar de shoegaze al que nos sometieron dejaba aturdido, especialmente cuando sonaban los hits mas contundentes de loveless como only shallow, donde el estruendo era impresionante. Con todo, algun pasaje en la segunda mitad del concierto cansaba, pero las envestidas del grupo eran atronadoras. (8)

Omar Souleyman

javimetal: Uno siempre subestima sus ganas de hacer el ridículo bailando hasta que encuentra un contexto donde un estímulo externo lo libera de complejos porque ni él mismo los tiene. A medio término entre Camela y una parodia como Borat, por grotesco que resulte contado en frío, una combinación machacona de ritmos de bazar de Oriente Medio con fraseos que bien podrían ser plegarias puede ser aquello que provoque más sonrisas y alegrías de un festival así. Probablemente quede como anécdota en vuestros próximos cierres de fiesta festivaleros. (6)

Natxo Sobrado: La rave del casiotone cumplió ofreciendo la fiesta sin complejos prometida. Con Souleyman dándolo todo paseándose sobre el escenario mientras lanzaba sus letras convertidas en mantra sobre una base de juerga 4×4 en la que el golpeo del bajo machacón se unía a esos agudos árabes tan locos con un punto de psicodelia, con un punto de folklore y otro de evasión alegre para cerrar arriba. La pena: que duró 40 minutos. (8)

Mohorte: Y fin de festival con el personaje más estrambótico del cartel. Personaje para nosotros, por supuesto: él no es nadie especialmente extraño. Sólo un sirio llevando los sonidos tradicionales de su cultura a la electrónica más juerguista. Y genial, la verdad. Repetitivo y primitivo, la antítesis de lo sofisticado, pero muy bien. Que se lo traigan todos los años. Hay pocos modos de cerrar mejor el festival. (8)

Fotos | Prensa Primavera Sound (Eric Pàmies, Dani Cantó)

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