Primavera Sound 2014, sábado: don’t stop believing

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(Reportaje fotográfico: Pablo Luna Chao)
 
Cerramos el Primavera Sound 14 con varias sensaciones. La primera es que tal vez nunca hayamos tenido tanto la sensación de que había menos conciertos imprescindibles por minuto. Solapes dolorosos pocos, elecciones hechas sin sufrir, grupos que ya habíamos visto… En parte es bueno, en parte es un signo de los tiempos del festival.

La segunda es que, pese a todo, hemos visto algunos grandes conciertos y no hemos tenido la desgracia de defenestrar a casi ningún clásico (Television, quizás). Que el Primavera es un festival para viejunos lo sabe cualquiera: por lo que cuesta, por cuándo se hace (a tope con los universitarios) y por su cartel. Así que ha cumplido con la mayor parte de quienes asisten. Si acaso, queda la espina clavada de que al hacerse más grande se han perdido los escenarios más acogedores y diferenciadores. Sólo el Rayban resiste.

La última es el adiós a la sensación de agobio, pero eso puede que sea personal: afortunadamente, pude estar lo suficientemente lejos del escenario Mordor durante la mayor parte del tiempo que quise. Pero incluso allí las entradas y salidas se han planificado mejor y ha sido un gran acierto acoger allá casi un “festival dentro del festival”, con todos los servicios puestos para que la masa se quedase quietecita. Venga, que siga así. Vamos ya con el último día.

Television

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Natxo: Television son más grandes que la vida. Solo que la vida a veces es muy mezquina. Marquee Moon de cuerpo presente a falta del talento de Richard Lloyd a la guitarra, sustituido por Jimmy Rip. En el inicio parecían Sísifo y su querida montaña. La piedra subía, las canciones eran demasiado buenas como para estropearlas, pero ellos no lograban dar con su punto y se venían abajo con mi mito de nuevo apedreado.

‘Elevation’ ejerció de punto de inflexión. El calentamiento estaba hecho y Television luchaba por recuperar el aura de aquel 1977. El sonido flojo del inicio dejaba paso a unas guitarras que acabarían desafiando a los agudos y a unos lloros en bucle creando la atmósfera que Tom Verlaine se esforzaba por desinflar en su puesto de Sísifo con una voz lejos del virtuosismo instrumental. Tantas veladas poéticas pasan factura al cabo de los años.

La vida tiene estos momentos. Donde parece que todo se viene abajo pero al final siempre queda Marquee Moon. Del desastre a un final espectacular, con Television estirando la canción que da título al álbum. Una subida eterna repleta de bucles donde el Rock se transformó en la psicodelia y esta había sustituido al Jazz previo de otros temas con el bajo convertido en un contrabajo imaginario. Al final, todos le preguntamos alguna vez al hombre imaginario cómo no enloquecer. Con Marquee Moon eso no es posible. Es la vida, con sus imperfecciones. (10)

Black Gallego: Hubo muchos regresos estupendos y que dieron la talla durante el festival, pero en el caso de Television no fue así. Se notó que Verlaine y los suyos ya no están para muchos trotes y dieron una revisión a su mítico Marquee Moon un tanto tibia y con la sensación de que iban en reserva. No obstante, siendo justos a la verdad, las canciones siguen siendo buenísimas y las guitarras daba gusto oírlas, así que podemos decir que dieron una actuación de bien raspadito, pero bien al fin y al cabo. (6)

Gallego sr: Cuando más alto es el mito, mayor puede ser la caída. Eso es lo que todos nos temimos al presenciar el irregular comienzo del concierto de Television, pero afortunadamente fueron calentando motores y la revisión ofrecida del Marquee Moon fue de menos a más, completando una segunda mitad de concierto bastante aceptable. (6,8)

Ferraia: Parece que los veteranos del Primavera Sound este año han estado en buena forma a nivel general. Televisión entre ellos. Se quitaron de en medio el miedo que pudiera haber por parte del público al escuchar Marquee Moon. Fieles y afinados en sus punteos, su temprano horario vespertino no evitó que varios miles presenciáramos su buen hacer sobre el escenario. Que sí, que ya no son jóvenes, pero cuando te tocan tan bien Elevation o Torn Curtain nadie se acuerda. Las dudas se disiparon rápidamente. (7,5)

Poliptoton: ¿Vuestro DVD también tiene un botón que reproduce al 75% de velocidad? ¿Y a que aunque la veas así Apocalypse Now sigue siendo cojonuda? Bueno, pues un poco eso: Tom Verlaine antes de tomarse el colacao interpretando a cámara lenta unos temazos que en varios momentos brillaron más por lo que son que por lo que estaban siendo. A veces decimos “un concierto que pensé que ya nunca vería”, pero nos falta el “y tampoco me hacía falta”. (6)

Gabihey: Hay una cosa que es cierta: para ir a un concierto de un grupo tocando un disco de 1977 las expectativas han de ser cero. Partiendo de ahí, el concierto se convirtió en una reunión de colegas que hace tiempo que no se veía y que por fin, tras días de rodaje están más cómodos que nunca. Es verdad que la cosa no empezó demasiado bien, pero también es cierto que podría ser peor y que ‘Marquee Moon’ sonó todo lo gloriosa que tenía que sonar. (7,5)

Toni:Podía ser una apuesta de error/acierto bastante complicada, por la leyenda que supone el Marquee Moon hasta para los que tenemos 20 años menos que @probertoj. Al final resultó mejor que bien como calentamiento de una jornada prometedora. (6,44 período)

Mohorte: Marquee Moon es el disco de mi vida, y pese a todo acudí al escenario Calahorra (también conocido como Sony) convencido de la falibilidad de la propuesta de Television en 2014 (!). Demasiados años a sus espaldas se tradujeron, fundamentalmente, en una incapacidad al micrófono aún más acuciada por parte de Tom Verlaine y la sensación de estar ante un grupo incapaz de desenvolverse a la velocidad que requerían algunas de sus canciones (‘See No Evil’, ‘Prove It’ y ‘Torn Curtain’). Lo positivo: ‘Elevation’ y ‘Marquee Moon’, y el imperecedero talento instrumental del grupo, incluso contada la baja de Richard Lloyd. Television salvaron los muebles porque derrumbar un disco así requiere de mucho empeño. Pero terminé con la sensación de que aquel fue un concierto innecesario, quizá la peor sensación que se puede tener ante un concierto así. (5,9)

Superchunk

probertoj: hay un grupo bastante infalible en directo, al menos en lo que a conseguir que sus canciones lleven en volandas y suban el ánimo y son Superchunk. Sus jitazos llenos de arreones eléctricos, con el falsete emocionante de Mac dirigiéndolo todo, siempre me descubren no ya nuevos rincones, sino nuevos ganchos a los de la última vez. Los tienen por todos lados y nunca dejan de parecer nuevos Su inapelable segunda parte de concierto, con una recta final grande, demuestra que no tienen ni puñetera idea de qué significa aburrimiento. Amor infinito. (8,5)

Hospitality

probertoj: indie-rock aleatorio que da el pego bastante más en su primer disco que en su segundo o en un directo tocado (y cantado) bastante bien (mejor que el de muchos de los grupos de su misma quinta) pero menos peligroso que el H1N1 y nada contagioso. (5)

Cloud Nothings

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probertoj: Un pogo de ocho-diez filas ininterrumpido durante todo el concierto (del que habría gustado a Fugazi, no de esos en los que te llevas miles de hostias por segundo), momentos en los que hasta cuatro personas hacían crowdsurfing por encima de nuestras cabezas y varios detalles físicos más (¡ficisidad!) en el concierto más divertido de todo el festival. Que no el mejor, porque al fin y al cabo ellos son una bendita máquina descoyuntada del atolondre. De hecho, a ratos la música se oía escasamente en pleno blitzkrieg. La doctrina del aturdimiento. (10)

Mohorte: Here And Nowhere Else es el disco de 2014 al que más y más estoy volviendo desde que llegué a él. Ocho canciones estupendas. Si a eso le sumamos los cuatro cortes apoteósicos de su anterior disco, el concierto de Cloud Nothings en un escenario tan pequeño como el Vice se antojaba divertidísimo. Fue mucho más allá: jaleo espectacular en las primeras filas (alrededor de nuestras cabezas debieron volar unas veinte personas), mucho buen rollo e himnos para dejarse la garganta. En fin, qué se puede decir de un concierto en el que prácticamente casi todos los allí presentes cantaban cada estrofa como si fuera lo último que debieran hacer en esta vida. Abrazos con desconocidos, hermandades inesperadas y confraternización trivial de la mano de Cloud Nothings gracias a un sonido adecuado y a una colección de canciones brutal. Todas buenas, un escándalo, un subidón tras otro, un concierto al que volvería ya mismo.

Y ‘I’m Not Part of Me’, claro. Qué canción y qué grupo hoy. (10)

Ferraia: Tremendos los chavales. No necesitan a Albini en la producción para que sus nuevos temas sorprendieran tanto en directo. Esperábamos una buena dosis de tortas, pero nos encontramos con un concierto que parecía propio de un grupo mítico. Desde las primeras filas veíamos continuamente a chavalada que iba flotando entre las manos del público de un lado a otro, como si aquello fuera RATM en Glastonbury. Muy potentes en directo y con melocotonazos como Pattern Walks, que no se quedaron en una mera imitación de la versión de estudio. Mucho más cañeros. Tuvimos que hacer de seguridad para evitar ser absorbidos por la avalancha que producían. Un concierto de esos de sudar. (8,5)

Poliptoton: Ayer echaba yo sapos y culebras por la boca con apocalípticas predicciones de cómo a The War On Drugs se les iba a quedar pequeño el Pitchfork y resulta que al final eso ocurrió con Cloud Nothings y el Vice. Lástima haber llegado cuando ya se había formado un embudo letal a la entrada y no poder alcanzar las primeras filas porque allí se debió de liar una buena. Desde un poco más allá, un concierto enérgico y divertido, muy necesario después de la hipnosis de Godspeed, con previsibles momentazos como ‘Stay Useless’ o ‘I’m Not Part of Me’. (7,4)

Gabihey: Lo de Cloud Nothings ayer no tuvo nombre. No tiene nombre. Concierto pequeño en escenario pequeño a priori, de grupo pequeño. AJÁ. Lo que pasó fue todo lo contrario de lo esperado. Un concierto enorme en un escenario que se convirtió en gigante con el cielo por el que volaban los asistentes como parte de él y un grupo que quiso y fue inmenso. Puede que no tuviesen el mejor sonido de todo el festival, pero lo cierto es que a cualquiera de los que estuvimos allí nos dio exactamente igual. ’Stay Useless’ ‘I’m not part of me’’ ‘Fall in’ y pogo, muchísimo pogo, nos devolvieron a todos un pedazo de la adolescencia perdida. Si eso no merece un 10, que venga Gabi Ruiz y me lo explique. (10)

Godspeed You! Black Emperor

Poliptoton: Me sorprendí cuando vi con detalle los horarios del día y comprobé que les habían dado un slot de dos horas enteras, cosa que prácticamente ni a Arcade Fire. Hasta que empezó su actuación y entonces recordé lo que es un concierto de Godspeed. Impresionante el silencio reverencial (supongo que algo así debió de ser lo de Slint ayer, viva el público del ATP) con que la mayoría quedamos hipnotizados. Incluso en un contexto como un festival, en principio tan poco apropiado para una propuesta de este estilo, supieron detener el tiempo y crear momentos realmente emotivos. Muy, muy bien. (8,5)

Gallego sr: Si eres de esas personas que van a los conciertos buscando únicamente la fiesta fácil, bailar despreocupadamente y olvidar tus problemas, difícilmente habrías podido aguantar la embestida de Godspeed You! Black Emperor durante más de media canción (que ya es bastante), pero es que ellos son así y hay que quererlos. Ahora, si te gusta el rollo que se llevan los canadienses, el espectáculo que dieron difícilmente podría haberte decepcionado, y eso que la sala es su entorno natural. Qué derroche de todo. Un premio a la paciencia. (9,5)

Mohorte: Ante Godspeed You! Black Emperor cabían dos posibilidades: o la obra maestra o el insufrible e interminable desarrollo ambiental de dos horas y media. Es posible que todos los allí presentes hubiéramos decidido el resultado del concierto antes de que empezara. Mea culpa: GY!BE sólo me emocionaron cuando tocaron ‘Storm’. Las notas sostenidas hasta el infinito y más allá, los paisajes atmosféricos, la épica indisimulada entre interludios conceptuales, etcétera. Todo lo que me enamora de ellos en el disco se me hizo eterno y soporífero en pleno festival. (6)

Black Gallego: Ahora sí que sí, El Concierto del festival con mayúsculas. Gozamos de un sitio estupendo, bien cerca para ver a los canadienes sacándole todo el jugo al escenario con mejor sonido del Primavera. Momentos emotivos, crescendos impresionantes, instrumentación de pura delicia y una interpretación de las que sientan cátedra. Lo dicho, el mejor concierto de todos. (9,5)

Gabihey: Ni caso a los que no se quedaron pasada la mitad del concierto. Como es habitual, la atmósfera creada por los de Montreal se enrareció a medida que pasaron los minutos y el sol caía por fin sobre el escenario ATP. Headbanging silencioso, introspección y la sensación de haber acudido a una especie de misa preciosa de la que todos los allí presentes participábamos. Un setlist de ensueño que incluyó ‘Gathering Storm’ y ‘Moya’ hicieron el resto. Uno de los conciertos imprescindibles de todo festival. (9,5)

probertoj: Caras de satisfacción de los fans desde antes de empezar, incluso desde el minuto 8 del primer drone de violín y contrabajo, y un gran sonido, pero lo de Godspeed pincha muchísimo menos que, por ejemplo, lo de Mogwai o lo de, claro, Slint. Si el post-rock en vivo es lo que esta santa trinidad de la turra predican, adelante: tomad el auditorio. (5)

Caetano Veloso

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Black Gallego: Mejor cuando nos hacía mover el esqueleto que cuando sacaba su faceta triste. No pude disfrutar del setlist entero, pero lo que vi me dejó un buen sabor de boca. Fue la otra cara de la moneda con respecto a Verlaine y compañía, mostrando que todos los años que tiene de existencia los tiene muy bien llevados. (7)

Natxo: El contexto lo es todo. Puedes ser una de las figuras que más ha aportado a un tipo de música pero si acabas en un festival como el Primavera se agradecería un repertorio más adecuado. Caetano Veloso podría dar mil vueltas a muchos porque tiene múltiples palos de estilos en su carrera, cada uno con un público. Su versión más animada, con el Rock y la Psicodelia, así como la Bossa más Pop y pegadiza ganó a la intimista, lenta y suave pero se quedó muy corta en duración dentro del repertorio. Ayer no era el día de conquistar un teatro. (6,5)

Toni: La carrera del genio de Santo Amaro es tan extensa y variada que daría para horas y horas de estar debatiendo sobre su discografía. Traer aquí al padre del tropicalismo puede llegar a ser una fiesta o un auténtico bajón, pero hubo de todo, hasta tiempo para Os Mutantes. Es un poeta a la vez que ídolo de varias generaciones y se le nota, como si no hubiera cumplido los 70.

Eso sí, hay que tenerlos enormes para cantar a capela la ‘Tonada de la luna llena’ enfrente de los dos Gallego y que no echen espuma por la boca.

Nota mental: Para otro año, sugiero una reunión de los Smash. Lo petarían todo en este PS. (8,25)

Kendrick Lamar

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Natxo: Lamar fue mi sorpresa mayúscula del Primavera 2014. No tanto por su música como por su repercusión. El rapero estadounidense congregó a miles de personas en uno de los escenarios grandes. Él iba de cabeza de cartel con tan solo dos discos de estudio en solitario (más un mixtape) y varios meses en un ambiente mediático favorable que podía ser una burbuja creada por la inteligente promoción de turno (antes de Good Kid, M.A.A.D City no era tan reconocido). Llegado a la realidad yo tenía la sensación de estar ante una nueva estrella potente, algo que no me imaginaba en tan poco tiempo.

El público estaba extasiado, coreaba las canciones de un Lamar con su propia banda en directo para ofrecer algo más que una base de Hip Hop pregrabada. Él se paseaba por el escenario con la seguridad y la batuta de un artista que sabe ofrecer espectáculo. Rimas muy rápidas, momentos más tranquilos de R&B, otros contundentes con la labor bien aprendida del Rock. Una hora que supo a poco, al contrario que su disco. Si los graves hubiesen sonado mejor, liberando más a la banda frente al ritmo machacón, el show de Lamar habría crecido más.

Seguro que el Primavera Sound habrá tomado buena nota de la acogida. Lo suyo es que en próximas ediciones el Hip Hop creciese en un cartel que le da la espalda salvo contadas excepciones. En 2015 es su 15 aniversario: ¿suena Kanye West? (9)

Toni: Cuando te dejas sorprender por Sobrado, todo lo que pueda decir de Kendrick Lamar es poco. Me emocionó, me enganchó, me hizo saltar… una auténtica brutalidad desde el punto de vista de un profano en la materia como yo. Y no debía estar muy mal encaminado, cuando todo el mundo se movía al unísono movido por un trance colectivo. El hip hop acaba de ganar un nuevo adepto a su causa. (10,00)

Blood Orange

Natxo: Prince, Jackson, Rick James, Phil Collins. Hay tantos ejemplos como queramos de lo que en su día pasó desapercibido por el contexto pero en otro momento triunfa, y viceversa. Blood Orange en los 70 se hubiese dedicado a repartir periódicos frente a los Mayfeld y Funkadelic de turno. Décadas más tarde él mismo quiere tirar de la manta de algunos nombres horteras del Synth Funk y se convierte en las divas negras olvidadas e impulsadas por el Northern Soul en su momento. Canciones lánguidas en un intento por querer ser su propio Revolution sin Prince. Una pena que el lado más Funk no gane al de Rick James o Collins porque es cuando Blood Orange demuestra su calidad. (7,5)

Toni: Casi guiados por la marea de Lamar, recorrimos media Barcelona de vuelta al escenario Pitchfork. Si a Blood Orange lo coge Prince hace 20 años, le hubiera hecho una megaestrella mundial. Pero estamos en 2014 y, señores, el mundo ha cambiado. Después de todo, divertidísimo en muchos aspectos con ritmos muy cuidados y juegos de coros más que interesantes. Habrá que seguirle más la pista. (7)

probertoj: San Stevie Wonder, ¿por qué nadie te ha llamado para grandes festivales? ¿Dónde quedó tu mojo? Porque desde luego se cepillaba al de unos Blood Orange que ni citando el ‘Closer’ de NIN… De Prince ni hablemos: hay más chicha en sus canciones malas que la que tuvieron en directo Blood Orange. Bastante menos soul y funk de lo que os dicen y bastante más fusión de tres al cuarto. Odiais el flamenquito y os gusta el soulito de Blood Orange. Pues bueno, pues vale, pues me alegro (4).

Daniel Avery

Ferraia: El encargado de repartir los pepinazos ayer fue el señor Daniel Avery. Ideal para quemar grasas con sus decibelios, a pesar de que lo tengas que escuchar media actuación en la barra porque la cerveza tarda en llegar. Pero todo compensa. Aunque no había mucho personal entre el público, salíamos a más ruido por cabeza con Drone Logic. (7,5)

Nine Inch Nails

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Gallego sr: Julio César en Alesia. George G. Meade en Gettysburg. Bernard Montgomery en El Alamein. Bobby Fischer frente a Boris Spassky en Reikiavik. El Real Madrid de Ancelotti en el Allianz Arena. Trent Reznor en el Primavera Sound 2014. Todos ellos tienen un punto en común: fueron a ganar. Y vaya que si ganaron. Todo. (9,9)

Black Gallego: Volviendo a Calahorra con bastante antelación para coger sitio, se hacía entrever que nos esperaba un despliegue lumínico de leyenda. Y así fue, pero la cosa no quedó ahí, ya que Trent Reznor y su renovada formación reducida a cuarteto dieron un espectáculo increíble. Más electrónico que rockero, el setlist estuvo bien seleccionado e interpretado (apabullante el batería), pero sobre todo destacar a Reznor que estuvo fantástico como frontman. La interpretación de ‘Closer’ ya se quedó en mi retina para siempre. (8)

Poliptoton: Los Gallegos os habrán contado ya que fue una experiencia orgásmica, que han ganado el Primavera con la chorra y tal y cual. Bien, pues si os interesa saber lo que ocurrió en el mundo real (eso que empieza a partir de la fila 10 de un concierto de NIN), sabed que al concierto le costó horrores arrancar (sólo lo hizo cuando sonó una ‘March of the Pigs’ que nos sacó a todos del sopor OBKero de Tecladicos Torreznor) y que tuvo más de uno y más de dos tiempos muertos. Lo que ocurre es que a Trent a frontman no le gana nadie (cada puto segundo es como el último de su vida), que también hubo varios momentos de gloria para subir el listón y que ese final ‘Head Like a Hole’ — ‘Hurt’ fue sencillamente apoteósico. Pero de segundas venidas, nada. (7)

Ty Segall

Ferraia: El momento putifan de la redacción hipersónica. Nuestro querido líder espiritual generacional se portó muy bien. Desde las primeras filas recibíamos bastante bien las hostias que nos iba enviando desde el minuto 1. Aunque el mozalbete tiene un repertorio ya casi inabarcable con tanto proyecto, siempre echas de menos algún este tema de Fuzz o aquél de Ty Segall Band. En cualquier caso, sus feroces acordes de garage andrajoso y sus estribillos demoledores nos hicieron vibrar intensamente. A pesar de que alguno se quedara durmiendo de pie. (8)

Black Gallego: Me dijeron que era una locura, que no iba a llegar, pero saqué fuerzas de dónde no había y corrí para colarme entre las primeras filas, donde estaba la buena fiesta. No fue como el pogo de Kvelertak, pero no se quedó muy atrás. Segall estaba desplegando una increíble sacudida de decibelios, que hacía imposible que nadie se estuviera quieto. Imposible estar más de un segundo en el mismo sitio. El líder espiritual de Hipersónica estuvo a la altura y ojalá nos siga brindado actuaciones y canciones como estas. (8,5)

Gabihey: A nuestro niño mimado se le esperaba con ganas y, al menos yo, con algo de medito. Miedito a que no fuese tan la puta hostia como creemos que es, a que todas las veces que hemos explicado que el verdadero genio del punk es un chaval de veintipocos con corte de pelo a la taza, fuesen en vano. Lo cierto es que pese a todo ese aire contenido y a la hora (un poco tardía para los viejunos, qué le vamos a hacer), Ty Segall no defraudó. Estuvo el fuzz, estuvo su característico toque de guitarra, su banda, su ‘Wave Goodbye’ y ‘Thank God For the Sinners’ . Vuelve pronto, Ty. (9,75)

Mohorte: Formato Ty Segall Band y a comerse el mundo. Gracias a un inmejorable sonido en uno de los peores escenarios en lo que a acústica se refiere, Ty Segall logró que las canciones lejos de Slaughterhouse y Melted sobrevivieran al natural bajón que hubieran supuesto en un concierto de otras características. De modo que perfecto: guitarras por doquier y fiesta. Demasiada. El pogo apto para todos los públicos de Cloud Nothings tornó en Ty Segall en un engendro repleto de hiperrevolucionados asistentes en absoluto relacionado con la intensidad del concierto. Impresionante gracias a Slaughterhouse, muy bien durante el resto del tiempo gracias al pulso puramente Rock del grupo. Todo lo que habíamos esperado y más. Además majísimos todos. Amor. (8,3)

Toni: No sé por quién habré dejado recomendarme para venir a esto en vez de a Mogwai. Tengo un problema en la vida con la gente que grita, lo reconozco, y a Ty Segall se le entiende casi como a Jota de Planetas. La media de público eran varones mayores de 30 con mucha barba y dilataciones en las orejas. Y así, no.

Lo peor que ha pasado en España después de los debates de Pablo Iglesias. (4 [número de canciones que duré])

probertoj: Desde la perfomance tuitera previa que se marcaron Mikal Cronin y él hasta el posterior concierto, todo lo que rodea a Ty tiene el aire de bromazo que triunfa. Es el cuñao de la psicodelia garagera que desearías para todas tus fiestas del mañana. Un saludo a los escoceses engorilados en pleno moshing: vosotros sí que no habríais gustado a Fugazi (8).

Mención especial: Mogwai

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Mohorte: Impás entre Blood Orange y Ty Segall. Un reducido grupo de editores de Hipersónica se acerca a los columpios junto al escenario Pitchfork. A nuestra derecha una tormenta perfecta parece avecinarse hacia nosotros, a escasos metros. ¿El motivo? Mogwai desde el escenario ATP, razonablemente lejos, desatando el fin de los tiempos. Tamaña salvajada causó tan honda impresión que pese a no haber visto su concierto nos vemos en la necesidad de incluirles aquí.

Chromeo

Natxo: El Disco que mató al Disco es el que ahora mismo quiere revivirlo. Tal acto de ironía hay que amarlo, bailarlo y hasta ensalzar a Chromeo como los horteras ideales de la noche. Incluso con el Electroclash de nuevo sobre la mesa, que ya es decir. Ellos se montan la fiesta, suenan muy limitados y mal, el pastiche del pastiche pero tienen singles como ‘Sexy Socialite’ con los que te puedes venir arriba y pasar un buen rato. Pedirles más es errar uno mismo. (6,5)

Poliptoton: Eurovisión invadió el Fòrum. Y muy bien. (7,5)

Mohorte: Ver bailar a la redacción de Hipersónica al completo, incluido #QueridoLíder, no tiene precio. Ni siquiera el horterismo #LMQLP de Chromeo. (6,7)

Gallego sr: Que en los primeros quince minutos de concierto ya te hayan venido tres personas preguntando si tienes “para compartir” dice mucho del evento; que cada uno ya decida si bueno o malo. Chromeo bien y eso, pero el espectáculo lo dimos los redactores de Hipersónica en plena estado de liberación hormonal. (Un 7,1 para el grupo y un 10 para nuestros bailes)

Ferraia: La mayoría de la redacción de Hipersónica dándolo todo en Chromeo, que a pesar del petardeo que parecía que iban a proponernos en directo se transformó en beats bien marcados que personalmente me sorprendieron para bien. Esperaba algo flojito y me encontré con una buena fiesta montada, incluso se puso disfrutar de algún vocoder. Y los vocoders son amor. (7,6)

probertoj: Chromeo están aquí para hacer que todo lo que es el MAL te haga bailar. Son el demonio, sí. Y en Hipersónica tenemos mucha simpatía por él (7,99).

Black Lips

Black Gallego: Algo se perdió hace mucho en lo que respecta a la magia que poseían antaño. Aunque ya se haya hecho tópico eso de cualquier tiempo pasado fue mejor, aquí se aplica bastante bien. Muy fallones en lo vocal, a pesar de la jarana instrumental que hacían. Esperemos que el futuro les aguarde algo más estable, aunque sea menos divertido. (4)

Cut Copy

Poliptoton: Lo he dicho más veces y lo mantengo: infalibles. Quizá son algo más (ejem) contenidos que Chromeo y por eso la fiesta bajó un pelín el ritmo, pero eso no quita que fueran ideales para el momento y el lugar. ‘Need You Now’ tenía que ser el momento, el fin de fiesta de los escenarios grandes, y lo fue. (7,3)

Natxo: Synth Pop y Electro para continuar agradando de forma alegre, accesible y generalista a unas horas lógicas. Pudieron hacer más, al igual que también podrían firmar mejores temas en sus últimos discos, solo que grupos como los Pet Shop Boys hay muy pocos. La difícil tarea del single de evitó y el concierto espectáculo puede venir grande. (5,5)

Ferraia: Una de las sesiones más divertidas de la jornada. Con su orientación eminentemente pop en los sintetizadores, pasaron sus temas del nuevo disco a la pista de baile y funcionaron de maravilla. Si no lo visteis por prejuicios estáis muertos por dentro. (7,3)

Black Gallego: Tras el sinsabor de Black Lips, subí a Cut Copy a pesar de que su trabajo de estudio me gusta más bien poco. Pero es justo reconocer que sus directos son lo bastante buenos para ayudarnos a seguir animados hasta el cierre del festival. (6,9)

Gallego sr: Los sensatos abandonaron cuando pudieron en Chromeo y los valientes nos arrojamos a los brazos de Cut Copy, que para lo que uno puede pedir de un sábado a las 4 de la noche no están mal. Si me los pusiera en mi casa me supurarían dolorosos arcoíris por los poros de la piel, pero en un contexto como el de anoche la cosa cambia. (6,5)

DJ Coco

Ferraia: #TodoBien. (7,5)

Gallego sr: El Primavera Sound no acaba hasta que DJ Coco dice que se acaba. Y aunque os duela, lo sabéis. No estar ahí cuando todo termina explotando en ‘Don’t Stop Believing’ es como no haber estado en el Primavera Sound. (^^)

Black Gallego: Y para cerrar tres intensos días, ahí estuvo la sesión de DJ Coco para hacernos bailar hasta el final y hasta un poquito más (demasiado quizá). Muy reseñable el momento de pinchar ‘Reflektor’ de Arcade Fire, que estuvo mejor traído que en el concierto de los canadienses. Hubo para todos los gustos, y los más rockeros nos vimos satisfechos con ‘Fight For Your Right (To Party)’ y con ‘Breaking The Law’. Y para el cierre definitivo, Journey con su ‘Don’t Stop Believing’ para irnos con la sonrisa en la cara. (Nota)

Los Ganglios os resumen el Primavera Sound 2014

Sus canciones y a quiénes podríamos encajar en ellas os hacen un recordatorio de todo lo que ha sido esta edición:

* ‘Hay’: Cloud Nothings, porque efectivamente nos basta con machetes y puñales para sobrevivir al futuro. 
* ‘El regalo’: Blood Orange, claro ejemplo de golosina deprimente. Maños, mañicos no son (de momento).
* ‘La guapa y los ninjas’: Es mejor perdonar a Godspeed You Black Emperor porque tienen en su casa unas uñas de cuchilla. Y matan a los alcaldes, sencillos y honrados alcaldes.
* ‘El Bacalao’: Arcade Fire son como el primo de Los Ganglios si nos atenemos a lo visto sobre su puesta en escena de Reflektor.
* ‘Hipi, punki o mod’: Perdona que te intercepte en tu recorrido, Nacho Vegas, aquí todos nos preguntamos de qué vas.
* ‘Gafas de aluminio Telefunken’: Chromeo, claro, huele a leche de cabra.
* ‘Mimetic Motherfucker’: The War on Drugs bien podrían ser ese agente del CESID que se hará de oro en el imperio del mal. Y cuñaos de Simancas, incluso. 
* ‘El tendedero’: Si vas a la casa de Ty Segall, verás la que tiene montada allí. 
* ‘La cumbia de Felix y Jacques’: todos los DJs.
* ‘Mi propio idioma’: Refree.
* ‘LOL’: El equipo de Hipersónica.
* ‘El subiduki’: DJ Coco (pero cambia ya el USB, hombre).