Primavera Sound 2015, jueves: Electric Wizard lo bordan y The Black Keys nos dejan tibios

Ya había llegado el gran momento que muchos estábamos esperando, el Primavera Sound había dado comienzo. La primera jornada se mostraba la más interesante de todas atendiendo a los nombres, pero para muchos quedó la sensación de que no fue todo lo buena que podría ser. Sin embargo, cayeron varios momentos memorables, algunos conciertazos acompañados de alguna que otra decepción. Es hora de que los trolls juzguen lo presenciado.

Ought

Black Gallego: Atractivo grupo para empezar un festival, al menos a priori, con un notable disco de debut bajo el brazo. Los canadienses salieron a hacer su trabajo y no decepcionaron a todos los que nos gusta su estilo. Quizá se les podría haber pedido un poco más de energía, mostrar más nervio sobre el escenario y dar un paso más allá que una acertada emulación de su disco. (7)

Mohorte: The Replacements tocaban aproximadamente a la misma hora pero en un muy distinto lugar. Acudir a Mordor era una tarea que se antojaba harto difícil, más aún cuando eran Ought quienes en el Escenario Pitchfork hacían su debut en el Primavera Sound. Ought, el grupo que el año anterior había publicado uno de los discos más excitantes y emocionantes de la temporada. ¿Qué podíamos esperar del pulso a ratos nervioso, a ratos pausado, siempre certero de Ought? Finalmente fue un concierto más que disfrutable, aunque hubo momentos de cierta dispersión, especialmente en aquellas canciones no tan rápidas. El problema surge de iniciar el concierto con ‘The weather Song’ y ‘Pleasant Heart’, sin duda los dos cortes más single de More Than Any Other Day. A partir de ahí todo iba a ser, de forma necesaria, más tedioso, porque Ought no dudan en perderse en medios tiempos pavementescos, lentos y largos. Pese a ello, estupendo debut. (7,7)

Thurston Moore

Natxo Sobrado: Décadas después Thurston Moore podría subir al escenario, poner el piloto automático y aún así dar una de sus clases a la hora de cómo construir un muro de sonido asentado en las guitarras con los riffs eternos y el bucle del rock más atractivo. Lo hace fácil, su noise es accesible, crece solo y sus compañeros, Steve Shelle y Debbi Googe (de My Bloody Valentine) y James Sedwards (Nought, Guapo), disfrutan de esta jam rejuvenecida. (8)

Gallego Sr: Dicen quienes han tenido oportunidad de ver a Sonic Youth en vivo que es toda una experiencia digna del mito; a falta de pan, buenas fueron las tortas que nos ofreció ayer su líder. Reconozco que no esperaba mucho de este concierto, y sin embargo acabó siendo el mejor de la primera jornada de festival. (8,5)

Ferraia: Nos dirigíamos a Ought, pero al pasar por al lado de ATP y escuchar lo que estaba sonando, no había duda, había que quedarse allí. Estaba tocando Thurston Moore. El sonido que nos atrapó fue el que gobernó su concierto. Indie rock de tomo y lomo con las guitarras tan características de Sonic Youth. Distorsión prolongada durante minutos en largos desarrollos, punteos que acompañaban y muy pocos momentos de voz. Era mejor así, donde más estábamos disfrutando era en lo instrumental. Un concierto en el que fueron aumentando la intensidad, con todo el grupo sumido en una vorágine de ruido y estridencias. Un clase magistral en la que se comprobó lo que ha supuesto Thurston para el género. (8,7)

Mineral

Black Gallego: La (personalmente) gran esperanza del emo este año no nos dejó indiferentes. Emoción a flor de piel plasmada en unas poderosas guitarras y unas intensas voces que me dejaron completamente impresionado. No parecía haber pasado el tiempo para ellos, a pesar de llevar reunidos sólo un año. Un fantástico concierto fuera de toda duda. (8,3)

Mohorte: Se antojaba complicado que Mineral, tantos años después de la publicación de aquel emblemático The Power of Failing, abrieran su concierto en el Primavera Sound con dos canciones que no fueran ‘Five, Eight and Ten’ y ‘Gloria’. Y claro, la actuación comenzó arriba del todo, en lo más alto, en un pedestal del que necesariamente tenía que caer. Les sucedió algo parecido, en el mismo escenario, a Ought: abrir con dos de sus mejores canciones y a partir de ahí, sobre todo en el caso de Mineral, abusar de canciones más melódicas, de menor pulso épico, de una intensidad mucho más baja. En todo caso, Mineral lograron mantener bastante bien el tipo. (7)

Ferraia: La idea no era acabar aquí, un pequeño reducto hipersónico fuimos tras ver que Mikal Cronin estaba tirando de sus últimas canciones, algo más flojas que anteriores trabajos. Respecto a Mineral, un concierto muy disfrutable para los seguidores del midwest emo, pero para el resto, poco había que rascar porque faltaba esa conexión. Hay que reconocer que le estaban metiendo caña y sonaban con fuerza, pero esos aires de angst adolescente no era lo mío. (5)

Natxo Sobrado: My Chemical Romance. (0)

Spiritualized

Black Gallego: Se esperaba bastante más de Jason Spaceman y compañía poniendo sobre la mesa la calidad del grupo y el buen sonido que pueden desplegar los grupos en un escenario como el ATP. No existe ningún problema en que un grupo de psicodelia se deje llevar, pero tampoco es plan transmitir entre poco y nada. Y eso, hablando del grupo del que hablamos, es bastante grave, aunque también es cierto que no fue una catastrofe. (5,5)

Tyler, The Creator

Tyler-The-Creator

Natxo Sobrado: La guerra a la base de Tyler, The Creator le lleva a valerse solo de su voz y de su carisma para afrontar su discurso de un Hip Hop hardcoreta y desgarrado, con el micrófono dentro de la garganta, disparando cada verso en modo metralleta. Él logra transmitir toda esa adrenalina que estaría mejor acompañada por un componente musical que variase tanta canción lineal, que por muy provocativa que resulte, por mucho salto y ritmo roto que haya, al final acaba por pedir un giro después de la primera entrega. (6)

Mohorte: Hubo quienes salieron algo decepcionados de la fiesta que había anunciado Tyler, The Creator en el Escenario Pitchfork, pero lo cierto es que la suya fue una de las actuaciones más divertidas, sino la que más, de la noche. Buen rollo, el habitual repertorio de muecas, bromas e interpelaciones al público, momentos de desnudez, camisas estrafalarias y, en fin, el puñado de canciones que atesora el joven rapero norteamericano y que le sitúan si bien no como el más talentoso de su generación sí como el más excitante. Tyler supo como nadie estimular las emociones primarias de los asistentes, manos arriba, siguiendo el ritmo de sus bases, fraseos agresivos, escasos momentos de relajación. Quizá dos puntos por debajo de lo esperado, pero satisfactorio igualmente. (7,8)

The Black Keys

Black Gallego: A veces hay que hacer caso a las leyendas, como aquella de no dar de comer a Jesús Gil después de las doce o aquella que enuncia que a The Black Keys no se le dan bien las grandes dimensiones. El dúo, con sus músicos de acompañamientos, no dieron una actuación propia de un cabeza de cartel. Faltos de energía, sonido muy tibio y muy poca actitud para transmitir a grandes dimensiones. Por otro lado, parecía que estábamos viendo a un grupo presentando su exitoso El Camino en vez de su última referencia, Turn Blue (lo cual era de agradecer). En conclusión, fueron lo contrario a un grupo que sale a comerse el escenario y salieron con lo justo para no ser un horror. (6,3)

Gallego Sr: Era la cita más esperada del día y viendo lo flojo que arrancaron, pronto empezamos a temer que se convirtiera en la bacalá del festival. A mitad del concierto la cosa empezó a remontar y al final salvaron los muebles tocando con corrección sus éxitos más celebrados, pero en general quedó bastante claro que los escenarios gigantescos no son lo suyo. (6,5)

Ferraia: Después de paso previo por la carpita para ver el buen final de sesión de Chelis, nos dirigimos a The Black Keys, que estaba a reventar, como era de esperar. Quizá sería porque estábamos algo lejos (cambió la percepción con algunos compañeros que estaban delante), pero faltó intensidad, lo que ya resta bastante a un concierto del que precisamente esperas que haya una considerable sonoridad. Aunque hubo algún tema más añejo, que se agradecía, tocaron sobre todo temas más recientes, menos clasicistas, pero seguía habiendo interés en ver al dúo dándole al blues rock. Pero al final la falta de intensidad y que sonaran tan apagados hizo que no acabáramos el concierto. (4)

Maceo Plex

Ferraia: Una de las mejores sesiones que se pudieron ver por Bower & Wilkins (aka La Carpita). Tech house vibrante, de acuerdo con las producciones que tiene el estadounidense. Buen músculo y ritmos que rápidamente meneaban a todos los presentes. Una pena que se solapara con otro de los nombres electrónicos importantes del festival. (7,2)

Simiam Mobile Disco

Natxo Sobrado: La carrera de Simian Mobile Disco es un constante movimiento hacia terrenos más o menos accesibles, según les dé el aíre a James Ford y Jas Shaw. Si les apetece buscar el hit directo tienen la fórmula bien lograda, si, en cambio, buscan una faceta donde probarse y salir de lo esperado acaban por marcarse un directo donde su electrónica no es tan efectista, hay guiños a los 8-Bits y a un House que a veces acaba cortándose en las partes más altas para volver a empezar desde abajo. Ayer el truco quedó reservado para el final, con un calentamiento previo que duró demasiado. (5)

Mohorte: No tenía previsto asistir al concierto de Simian Mobile Disco, pero la insistencia de alguno de mis amigos me llevó de nuevo al Escenario Pitchfork (sí, pasé ahí toda la tarde). Y al final estuvo bien: bastante por debajo de la algarabía que me habían prometido, pero muy por encima de lo que había imaginado con anterioridad. Simian Mobile Disco cometieron un error, eso sí: encadenar momentos cima con momentos valle, pasar de un punto álgido a otro relajado, de forma constante. El concierto fue un ciclo sube-baja que me expulsaba de forma involuntaria lejos de su órbita y de su atmósfera. Cuando pisaban el acelerador, como al final, sonaban brutales. Cuando no, anodinos. Permitieron bailar, eso sí, y es lo mínimo que se les podía pedir. (6,3)

Ferraia: Con algunos temas de Whorl y su disco en directo, Simian Mobile Disco tenían montada una decente estación de baile con buenos motores beat y recursos elocuentes para distinguirse de sesiones random de tech house. Solventes, aunque al final su set se hizo un poco cuesta arriba por monótono. (6,9)

Sunn O)))

Black Gallego: Aquí un grupo que supo sacarle provecho al sonido del ATP. Puedes estar a chorrocientos metros de distancia y lo sigues escuchando como si estuvieras en primera fila. Por lo demás, fue todo lo esperable de un concierto de Sunn O))). Guitarras pesadas, tocadas a velocidad ultralenta y potencia ensordecedora, un cantante realizando posturas retorcidas y gritos de ultratumba. No cambiaran tu vida, desde luego, pero dentro de lo suyo fueron muy solventes. (7,5)

Gallego Sr: Les puse voluntad, pero tras quince minutos de invocaciones guturales opté por lo que estaba optando la mayoría del público en la zona: largarme de allí sin mirar atrás. (0,5)

Electric Wizard

Black Gallego: Un locurón de riffs tochos de inicio a fin. Los de Birmingham mostraron su mejor versión y nos entregaron un stoner doom antológico, denso, fumeta y alucinante. Complementado por unas psicotrópicas y sensuales proyecciones, la instrumentación fue apabullante, dieron toda una lección de cómo petarlo en su género. Ya avise de que si ellos querían, podían pasarse el Primavera con la gorra. Y vaya si lo hicieron, lo mejor de la primera jornada con diferencia. (9)

Mohorte: Un sonido espectacular y el mismo riff repetido durante una hora. Pero qué más da, si Electric Wizard parecieron ayer los mejores Electric Wizard del Dopethrone, tocando algunas de sus canciones y deleitándose en su Doom Metal repetitivo, pesadísimo, de una profunda carga psicodélica. Tan sólo observé a cinco o seis personas fumando marihuana a mi alrededor, y lo juzgué del todo insuficiente. El concierto de Electric Wizard se prestó a disparar la imaginación y la evasión mental, con una impecable puesta en escena, una técnica inmejorable y, una vez más, un sonido tremendo. No tenía demasiadas expectativas puestas en ellos pero me sorprendieron muy, muy gratamente. Y no se hizo nada largo ni pesado (aunque bueno, esto último sí, pero en el buen sentido) el concierto, cosa bastante predecible a tenor de otras experiencias con grupos semejantes en el PS en años anteriores. (8,7)

Gallego Sr: La propuesta más metalera del día cumplió con solvencia, golpeando con la fuerza y la pesadez que cabía esperar de la veterana banda inglesa. (7,5)

Ferraia: Melenazas al aire, doom metal y psicodelia pesada. Qué puede salir mal. Pues nada, al menos visto lo de ayer, con un despliegue impresionante como el de los ingleses. Mucha potencia y riffazos que recaían sobre nuestras cabezas como yunques. Aunque al final se hizo un poco largo, la gran parte del directo fue bárbara, arrasaron con esa atmósfera tan vigorosa que lograron crear, y nos tuvieron a todos con el cuello al borde de desnucarse. (8,8)

Andrew Weatherall

Natxo Sobrado: La mejor IDM se disfruta con gusto en el salón, en un buen club o en un contexto apropiado para ella. Andrew Weatherall tiene tablas de sobra para casar las piezas sin mirar, pero ayer al final resultó más estática, calmada y logrando vaciar buena parte de una pista que empezó completa y acabó buscando una alternativa más idónea para el cierre. (5)

Roman Flügel

Natxo Sobrado: El Trance de irse arriba una y otra vez, aburrido, lineal y motivando la despedida. (2).

Ferraia: Empezó fuerte, pero fue decayendo al recurrir a los ritmos básicos del tech house que se pueden encontrar en cualquier set. Sobre todo al no pinchar algunos de sus temas, principal el principal baluarte que tiene. (6,5)

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