Ay, qué rápido y qué fácil nos resulta matar una banda a poco que ya no roza ese nivelón que ellos mismos lograron hasta hace bien poquito. Probablemente sea uno de los mayores problemas de la era de mayor disponibilidad de música de todos los tiempos, que si uno no colma inmediatamente nuestras ansias y expectativas directamente les damos carpetazo y ya llegará otro que lo haga. Si un músico se pega un tropezón es normal un total ninguneo, pero no lo olvidemos, la culpa siempre es nuestra, que por algo las expectativas son nuestras.

Primordial son una banda con mucho recorrido, concretamente 27 años al pie del cañón con su híbrido de black metal pagano con el folklore celta propio de su Irlanda natal. Reconozco que mi primer contacto con ellos fue bastante tardío, pero me atrapo con mucha fuerza la calidad de una inmensidad de disco como es To the Nameless Dead (Metal Blade, 2007). Igual exagero, pero no me tiembla el pulso para afirmar que me parece uno de los mejores discos de metal de los últimos diez años, y por eso siento un respeto inmenso por ellos.

Primordial, acertando pero sin excelencia

No obstante, sus movimientos recientes me han ido siendo ajenos, o mejor dicho, se me han escapado, pero en cuanto me enteré de la inminente publicación de Where Greater Men Have Fallen (Metal Blade, 2014) mi reacción fue propia de la mítica frase de Reggie Fils-Aime a pesar de mantenerme al tanto de adelantos y demás. Preferí dejarme sorprender y llegar con los oídos limpios al disco para mejorar el impacto causado. En definitiva, dejé a mis expectativas volar demasiado alto.

Primordial reducen el black al mínimo, le dan más protagonismo a la épica y aumentan la carga doom

El primer contacto con el disco os lo podéis imaginar cuando uno espera uno de los discos metaleros del año sí o sí. Me llevé una cierta decepción, y me lo tenía merecido por esperar otra obra magna así porque sí. Sin embargo, mi propia mente jugó conmigo distorsionando la realidad y magnificó lo negativo para evitar poder apreciar con claridad el disco que Primordial nos habían presentado. Los posteriores contactos me ayudaron a comprobar que mi primera reacción fue desmesurada y pude apreciar las cartas que tenía en la mesa.

No estábamos tan mal, desde luego, aunque el resultado final tampoco resulta una maravilla. Where Greater Men Have Fallen es un muy buen disco, lejos del notable alto pero se consigue quedar en el notable, que no es poco, ojo. Primordial reducen el black al mínimo, casi apareciendo esporádicamente como en ‘The Seed of Tyrants’, y la épica recibe mucho mayor protagonismo, por no hablar de la alta carga doom que presenta el disco. Los irlandeses se atreven con un movimiento algo arriesgado, pero que deja buen sabor de boca al fin y al cabo.

7.4/10

Mis sensaciones todavía andan un poco mezcladas, porque el disco me gusta menos que sus inmediatos predecesores, y eso al fin y al cabo viene ser paradigma de decepción, pero no puedo negar la evidencia de que Primordial siguen estando a un estupendo nivel tras tantos años de rodaje. Y el tema homónimo, el encargado de abrir el disco, es todo un temazo épico, poderoso y brillante. Por qué no podía ser todo el disco así y no presentar ciertos altibajos como hace. Pero el nivel del conjunto es alto, así que se lo voy a pasar, al menos por el momento.

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