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Primus — Primus & the Chocolate Factory with the Fungi Ensemble

Sobra hablar de las condiciones de Les Claypool como bajista, al que fácilmente lo podríamos considerar el mejor en ese instrumento desde hace varias décadas, pero igual que cuenta con sobrado talento en ese aspecto también cuenta con un exceso de extravagancia y locura, lo que ha facilitado que varios de sus proyectos, destacando Primus, sean de lo más divertido y más esquizofrénico que podemos disfrutar en el mundo del rock, concretamente de la vertiente que se une con el Funk.

Prácticamente cualquier disco con dicha banda merece la pena escucharlo porque siempre hay cosas que rescatar, por no hablar de algunos discos realmente fabulosos. Quizás por dicho axioma vi que su planeado disco de versiones de la banda sonora de ‘Charlie y la fábrica de chocolate’ podría tener su jugo de manos de este trío tan loco. Sin duda muchos esperábamos canciones juguetonas con un sonido como el que han desarrollado Primus durante buena parte de su carrera.

Primus desatados y sin rumbo

Claramente el caso de Primus & the Chocolate Factory with the Fungi Ensemble (ATO, 2014) iba a ser de esos discos que solo pueden acabar de dos maneras: o una genialidad digna escucharse o un pastiche infumable de dimensiones monumentales. Seguro que esta frase la habréis escuchado mucho para hablar de discos locos que son maravillosos, pero este no es el caso, toca hablar de fumadas locas.

Primus no sólo se dejan la cordura fuera del estudio de grabación, sino que han dejado que el resultado se les vaya de las manos

Hay muchas cosas de las que caracterizan a Primus, como los ritmos locos y el peculiar toque del bajo de Les Claypool, pero aquí su música adquiere distorsiones casi terroríficas y espeluznantes. Sonidos de manicomio, efectos la mar de bizarros y una pérdida absoluta de la coherencia. Eso, en principio, no debería ser un problema si logras manejarlo bien, pero aquí Primus no sólo se dejan la cordura fuera del estudio de grabación, sino que han dejado que el resultado se les vaya de las manos y ni ellos mismos sepan por donde cogerlo.

Cosas buenas ahí desde luego, como la divertida versión de ‘Golden Ticket’ que dan ganas de mover el esqueleto o las descacharrantes canciones de los Oompa Loompas (es muy difícil pifiarla versionando a los Oompa Loompas), pero el tono general del disco resulta de muy difícil digestión, llegando a puntos en los que nuestra mente prefiere desconectar un poco del disco para descansar de semejante bola densa de sonido.

Mola cuando músicos creativos deciden darse rienda suelta para ponerse al borde de la locura, sobre todo cuando el resultado es satisfactorio, pero en esos casos la línea que separa la genialidad del sinsentido. Y Primus la han cruzado y se han alejado de la línea, tanto que ni la ven, lo que deja un disco con ideas fallidas e inconexas muy alejado de los discos “serios” de esta banda. Seguro que estaréis esperando una nota para este trabajo, probablemente muy baja, pero dejaré que las imágenes digan más que los números y que estos gifs sirvan como reflejo de las posibles reacciones que uno puede experimentar al escucharlo.

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