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Protomartyr — Under Color of Official Right

El otro día hablamos de Eagulls, pero teníamos pendiente hablar de otro grupo de after-punk que ha publicado disco este año y que, para el que escribe, supera el disco de los ingleses. Donde unos intentan sumergir los patrones canónicos con el hoolyganismo, otros se pasan ambas vertientes por el forro -generalmente- y con algunos postulados post-punk tiran hacia delante por una carretera más -garagera. Este último caso es el de los detroitianos Protomartyr, que con su segundo LP, Under Color of Official Right (Hardly Art, 2014), convencen con un genuino álbum que discurre por caminos menos típicos, alejándose también de la ola de tendencia más punk.

Sí, la portada de ese bicho con rabia ya promete un disco agresivo, con ganas de marcar territorio y morder en las distancias cortas. Pero más allá de las primeras impresiones -tan traicioneras en esto del post-punk-, no es un disco violento, ni siquiera con algún momento de pisar la pedalera hasta desgastar la suela como Eagulls. Protomartyr son más versátiles, se balancean por territorios a veces frenéticos, a veces con el ritmo necesario para que empieces a menear la cabeza y acabar bailando improvisadamente. Y esto gracias también a ese aliento a alcohol, como el que desprenden en ‘Want Remover’; pero no viene de una borrachera de Gordon o de bebida de garrafón como otros congéneres, viene de una cogorza más elegante, de un alcohol de más calidad.

Los galanes que no beben en botellones

Esa clase es la que cohesiona el disco, a pesar de la diversidad que tiene a la hora de ejecutar su interpretación del post-punk -eso sí, desde puntos no tan obvios, aunque con algún vicio inevitable-. Lo mismo pueden destilar un olor a los Interpol aún decentes en estribillos como el de ‘Maidenhead’, que se vienen arriba con canciones de acabado intenso como el de ‘Bad Advice’. Además, en ella reflejan la identidad del grupo; un grupo que apuesta por cederle el protagonismo a los punteos de guitarra y no al bajo, logrando así que su propuesta no sea tan prototípica.

Ese intercambio de golpes a diferentes tempos es el que hace que casi todas las canciones fluyan con facilidad, sin tener que echarse una siestecilla mientras suena alguna. Alternar constantemente temas en los que beberse la juventud (pero sin garrafón) como en ‘Son of Dis’ con la máxima expresión de su sonido, basada en los punteos llevando el volante y alguna distorsión garagera por el camino, como es el caso de ‘Scum, Rise!’ adecentan la llegada a meta. Una borrachera cómoda con la que poder llegar a casa a pie y sin resacas amnésicas al día siguiente. Todo bien.

7.3/10

Así pues Under Color of Official Right se presenta ante nosotros como uno de lo discos más interesantes del género este año. Con algún vicio inevitable, pero sin dejarse llevar por las últimas tendencias que habían ejercido algo de autoridad en los últimos tiempos. Frente al hoolyganismo, clase; frente al bajo depresivo; punteos, distorsión y ritmo juvenil. No tener ganas de brindar con la clase final de ‘I’ll Take That Aplause’ es de estar muerto por dentro. Y lo sabéis.

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