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Purling Hiss — Something EP

Vuelve uno de nuestros proyectos humildes-pero-grandes que más queremos en esta casa, Purling Hiss, el alias que adopta Mike Polizze para vomitar su música, crear pequeños himnos y juguetear con el fuzz y en general las distorsiones de su guitarra. Esta vez, Something EP (Famous Class, 2016) vuelve a estar grabado por él sólo, encargándose de todos los instrumentos desde su base en Filadelfia. Tras Weirdon (Drag City, 2014) y el sonido más limpio de Purling Hiss, vuelve a encerrarse en la caja de zapatos con el sonido lo-fi, abanderando un noise pop que también tiene arrebatos ramonianos y, cómo no, de Dinosaur Jr. — aunque esta vez, no de los de los himnos atemporales, sino de los primeros años — .

Después de más de cinco años yendo y viniendo entre la baja y la alta fidelidad, sin haber tenido todo el impacto merecido, parece que Polizze también pasa del asunto, él sigue dando rienda suelta a su válvula de escape musical, la que le ha hecho mirar siempre hacia adelante desde bien pequeño. Y con esa misma despreocupación por el mañana viene la pequeña gloria del tema que abre el EP, ‘My, My, My’, como ya hizo años atrás con ‘Run From The City’ en Public Service Anouncement (Woodsist, 2010). De nuevo, oliendo a melancolía lo-fi, aunque esta vez retorciéndose de una forma pop con ese estribillo pa-pa-pa-pa que podría desnucar a un oso siberiano. Las canciones que tienen tufillo perdedor siempre fueron necesarias, y más si acaban con el punteo marca de la casa.

Purling Hiss volviendo al ruido y a la baja fidelidad

No empieza precisamente con el toque típico de Purling Hiss el siguiente tema, ‘Funny Hunny’, con reminiscencias ramoneras tanto en el ritmo punk como en los propios coros, que parecen propios de los clásicos de Nueva York. De hecho, parece que Polizze repasa y condensa en apenas cuatro canciones sus diferentes etapas e influencias. Por ejemplo, en ‘Fumble Tumble’ y esa reverberación en los punteos, tan melódicos y sobrados — la justa dosis virtuosista — , armónica de Young inclusive, vuelve al soberbio Water on Mars (Drag City, 2014). Y como decíamos al principio, para cerrar llega ‘Hey Tate’, con la flecha apuntando a un J. Mascis primerizo, ambos expresando la angustia vital que narra la letra, y recuperándose portentosamente con ese punteo infinito que se extiende durante prácticamente cuatro minutos.

7.5/10

No es un LP, que es lo que uno le pide siempre a Purling Hiss, simplemente porque tenemos más cantidad de canciones con las que celebrar la vida y la bajona, pero es un EP bastante notable. En él se funde con su pasado musical y con sus referentes, lo que sólo podía desembocar en un trabajo honesto, bastante satisfactorio, en el que el americano demuestra vía ruido, punteos y estribillos mortales, por qué seguirá teniendo siempre un hueco en nuestro corazón.

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