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Pylar — He venido a reclamar my trono

La historia del mar Mediterráneo está plagada de referencias pasadas que dibujan tan nefasto presente. Barrera, o frontera, entre dos mundos que son como la noche y el día, milenios atrás ya era una autopista que recibía al viajero quizás no como tabla de salvación pero sí como trampolín hacia un mundo desconocido que parecía prometer una realidad mejor. Millones de muertes y miles de años después, el mare nostrum sigue siendo un pozo al que muchos acaban llegando, no movidos hoy por espíritu viajero o colonizador, pero alimentando una leyenda que sostiene a nuestro charco como un depósito de sangre, miseria y huesos.

La huida de Anat hacia occidente, perseguida por los dioses solares que pretendían desbancarla y marcando camino para lo que serían las colonizaciones fenicias, es el punto de partida que los sevillanos Pylar han escogido para contarnos el origen de su ciudad, de los pobladores que llegados de oriente hace más de tres mil años se asentaron en el sur de Andalucía mientras los romanos aún no habían emprendido su marcial diáspora.

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La narrada por miembros de los imprescindibles Orthodox y Blooming Látigo es una historia repleta de referencias que enlazan el pasado con el presente, que se apoyan en lo pretérito para demostrar que la historia es un ciclo que acaba repitiéndose de forma inexorable. Para ello se aferran en una oscuridad imperturbable, oscuridad que hace referencia a lo lejano que queda el pasado y a la brutalidad con la que las civilizaciones ascendían y caían a los infiernos, sembrando todo de cadáveres a su paso y alimentando la leyenda negra del mar que hoy baña nuestras costas.

Voces que provienen del inframundo, lamentos que evocan la huída de entonces y la fatalidad mediterránea en el presente

He venido a reclamar my trono (Knockturne, 2015) es un viaje en el tiempo a través de nuestra imaginación, que no esconde la referencia a los primeros Black Sabbath y al mágico ritual pagano de los hoy olvidados Coven. Pylar han logrado construir una epopeya que se va por encima de los cuarenta minutos sin que la linealidad sea un obstáculo, acertando al no capitulizar un viaje que deambula por parajes sonoros que van desde la psicodelia al Doom con cadencias lentas, asfixiantes desarrollos y oníricos elementos que dibujan tanto la ritualidad mitológica a la que se refieren como desgranan lo violento del ser y estar en una época en la que imperaba la ley del más fuerte.

Poderoso en su concepto, es posible que el segundo disco de Pylar sea una cuesta demasiado empinada para oídos ocasionales pues ahonda en referencias y sonidos que poco tienen que ver con lo habitual. La permanente ritualidad en lo sonoro, interpretaciones vocales que evocan agresividad y lamento y una atmósfera sólida y opaca son obstáculos difíciles de superar a pesar de que compositivamente los recursos aparecen muy bien administrados, fluyendo en transiciones cómodas que refuerzan la conceptualidad de la obra.

7.8/10

En cualquier caso He venido a reclamar my trono es un disco que recompensa al que persevera, que se aferra a nuestra memoria como colofón al mimo que Pylar imprimen a todo lo que hacen. No está de más insistir en que es probable que esto no sea para todo el mundo, pero también es cierto que todo aquel que se acerque, acabará quedando enganchado a esta huída hacia la tierra prometida surcando un mar que más que vía es una trampa mortal con millones de víctimas a sus espaldas. De ahí la fertilidad de sus aguas.

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