Anuncios

Quaoar — Dreamers/Dreaming

La historia reciente del Rock patrio es un sentimiento de inferioridad que se convierte en círculo vicioso, que se retroalimenta amparado en un seguidismo fruto de mil y un complejos y un costumbrismo al que no somos capaces de poner punto y final. Acabadas las movidas ochenteras el panorama quedó en manos de dinosaurios metálicos tambaleantes, kalimotxeros convertidos en ídolos residuales y productos de compañías de agua azucarada. Incomprensiblemente el grunge pasó de puntillas por nuestro país, quedando la representación de la juventud urbanita en un contestatario punk que no convencía, cuyo mensaje se diluía, pues el Spain is different lo había convertido en parodia.

Y mientras esto sucedía en España, al otro lado del Atlántico la juventud había caído en el pesimismo pues para ellos la democracia ya no era una realidad exuberante, era un ataúd al que las grandes empresas ponían clavos con cada campaña publicitaria, era un camino hacia un horizonte sin esperanza, sin mayor objetivo que sobrevivir como cordero perdido en el bosque con una manada de lobos esperando la caída de la noche. La juventud de la época seguía soñando, por supuesto, pero mientras en España los referentes eran Boikot, Reincidentes o Extremoduro (mis respetos a todos ellos), en Estados Unidos el panorama estaba dominado por Pearl Jam, Alice in Chains o Soundgarden. Bandas con un compromiso más tangible, más cercano a la realidad pues la misma no concedía descanso, el efervescente sueño de los 70 había acabado y en los noventa la realidad golpeaba mucho más fuerte.

Hay que ser muy valiente para apostar por el Grunge en pleno 2015

https://www.youtube.com/embed/3olZq8L8N4A

Duele reconocerlo pero, a pesar de visibles diferencias, los españoles de hoy somos los norteamericanos de hace 20 años. Duele porque vivimos el presente con la desazón de aquel al que le prometieron el cielo y le cerraron las puertas en las narices, duele porque aquello a lo que algunos llaman crisis para nosotros es un castigo inmerecido a una supuesta avaricia que en ningún momento ha sido nuestra. Y duele aún más porque no tenemos un vehículo sonoro que nos una, que articule esa rabia que antes o después tendrá que salir por algún lado, como una olla rápida cuya válvula se encuentra obstruída.

Quaoar no se han cerrado el horizonte, han utilizado influencias como herramienta en vez de como camisas de fuerza

Y sí, éste es el panorama en el que Quaoar han sacado el disco más noventero de los que probablemente se lanzarán este año, un disco cuyas constantes ya habían sido anunciadas en el ejercicio anterior pero cuya factura supone tanto un salto atrás en el tiempo como un paso adelante hacia la consolidación como una de las bandas más interesantes del Rock de nuestro país. Una consolidación lograda con tesón y la valentía de alejarse de las tendencias para escribir un camino que no es propio pero cuya banda sonora suena como si así lo fuese.

Hablo de valentía porque hay que ser valiente para descolgarse con un adelanto como ‘Tough Guy’ cuando sus pocos fans esperábamos algo como ‘Enslaved’, hablo de valentía porque hay que tenerlos muy bien puestos para conjugar mundos antagónicos como el Grunge y el Metal/Rock Progresivo sin que la combinación se atragante, sin que las constantes de una realidad acaben opacando a la opuesta. El quinteto bilbaíno no se ha cerrado el horizonte, ha construido un álbum que fluye con la naturalidad del saber dónde ubicar cada elemento, con una experiencia que les ha permitido entender que los géneros no son camisas de fuerza sino herramientas, elementos que bien utilizados permiten articular el panorama con las sensaciones necesarias.

Dreamers/Dreaming: un álbum que encierra mucho más de lo que parece

Superada la sorpresa (o decepción para algunos) de que la influencia de los suecos Opeth haya quedado escondida bajo riffs de Jerry Cantrell y líneas vocales que bordean el legado de Eddie Vedder en manos de Scott Stapp, Dreamers/Dreaming (Autoeditado, 2015) deja un poso excitante, demuestra que Quaoar no solo han aprendido del paso del tiempo en primera persona, sino que lo han hecho tomando nota de todo lo necesario para revestir al roído grunge y lanzarlo al mercado como una maquinaria puesta al día, rodada y preparada para asaltar la primera línea del Rock nacional.

https://www.youtube.com/embed/R0kQlX6aDyA

Que lo consigan o no, en tiempos tan complicados como los actuales, quedará en manos de la providencia, ese ente caprichoso que tan pronto alza al inútil como desprecia al hábil sin que medie la menor explicación. Ya sea desde la saturación del riff de ‘Tough Guy’, desde el sutil pero aplastante desarrollo de la posterior ‘A Big Hole’ o desde la emoción a lo Gilmour de ‘Goodbye’, Quaoar escriben un tratado que va mucho más allá de un homenaje a una época, a un género al que despreciamos productivamente en España, un género que disfrutamos bastante poco a pesar de alabar como el resto a sus iconos.

Un álbum que invita a regresar, un disco que gustará tanto a fans de Pearl Jam como a seguidores de Pink Floyd u Opeth

En cualquier caso Dreamers/Dreaming es mucho más que la evidencia grunge y así debemos considerarlo. Es un álbum denso pero que invita al regreso, es un álbum muy bien cantado y muy bien tocado, es un álbum con aciertos que deberían acercarlo a todo tipo de público. Dreamers/Dreaming es un disco fruto de una época, de los noventa a los que referencia y de un presente desesperanzador. Es un álbum que conmueve y enfurece, que suena a Estados Unidos pero que no ignora a nuestra europea España. Es un disco al que en otro panorama auguraría un imponente éxito. Es un disco que debéis escuchar sí o sí, tanto si en los noventa disfrutabais con ‘Not for You’ o ‘Nutshell’ como si lo hacíais con los vetustos Pink Floyd o los pujantes Opeth.

8.7/10

Lo tienen complicado sin el apoyo de un gran sello, pero hoy, a veintinueve de enero de 2015, Quaoar son la banda, son al Rock lo que Obsidian Kingdom son para el Metal español. Son la esperanza de cara al futuro. Son el presente. Son la prueba de que el sentimiento de inferioridad que nos atenaza ya no tiene razón de ser. Podemos y debemos comernos el mundo.

Anuncios