Mientras la ola del cambio cultural que supone el Black Lives Matter sigue expandiéndose, muchos son los grupos, especialmente de country, que están replanteándose el legado y significado de los términos que emplean, incluso sus nombres. El caso de Lady Antebellum fue el más sonoro, con un cambio de nombre que salió un poco regular, y la misma sombra planea sobre grupos como Dixie Chicks.

A la ola de todo esto ha reaccionado Patterson Hood, de Drive-By Truckers, en un ensayo que ha escrito para NPR. Hood se enteró de toda la controversia de Lady Antebellum, plagio de nombre incluido, afirmando que “intento ser buena persona, pero debo admitir que me reí disimuladamente con todo esto”. Después, se planteó la cuestión que acabó siendo el tema de su texto: “Qué clase de capullo llamaría a su banda Drive-By Truckers”.

El nombre de la banda tenía la intención de ser un tributo de dos formas de música que adoraba y veneraba. El Hip-Hop a mediados de los 90 estaba lleno de sagas de crimen, no necesariamente alejados del contenido de las viejas canciones de Johnny Cash que, por supuesto, también adoro, y un descendiente directo del narcocorrido. Yo no rapearía (ni podía), pero podía abordar el tema de manera lírica, fijado a esta música vieja que era mi nueva pasión. Desde el principio, la banda era divertida, bulliciosa y ruidosa a más no poder. Nuestro nombre tenía una irreverencia que se correspondía con nuestro estilo y sentido del humor. Era un nombre tan absurdo que no me tenía que preocupar de que una cantante de blues de Seattle tuviera el mismo nombre. Tenía el privilegio de permanecer felizmente ignorante.

Uf.

No voy a decir, ni puedo, que aquellos eran tiempos más sencillos. No lo eran. [Lo que le sucedió a] Rodney King era todavía un recuerdo reciente, y la formación de mi banda coincidió con el juicio de O.J. Simpson y todo el alboroto racial que estaba sólo en el horizonte.

Hood reflexiona más al respecto, disculpándose por las connotaciones del nombre del grupo pero rechazando la posibilidad de cambiarse de nombre.

Siempre he tenido la intención de ser buena persona, e intento serlo. Siempre es un proceso continuo. Muchas de nuestras canciones han intentado examinar el pecado capital del racismo en nuestro país, desde sus orígenes en la esclavitud y la religión hasta nuestro fallo sistemático para avanzar más allá de este cenagal de odio. Es una conversación que continúa que puede ser dolorosa en ocasiones, pero necesaria. Nuestro nombre era un chiste de borrachera que nunca tuvo la intención de ser considerado dos décadas y media después, y me disculpo sinceramente por su estupidez y todos los estereotipos negativos que ha propagado. No creo que cambiarlo ahora sirva a un propósito mayor, pero ciertamente estoy abierto a sugerencias.