Que haga Disco otro, yo mientras me ligo a tu novia

A James Brown han querido enterrarle tantas veces como Prince ha ido cambiando de chaqueta de chorreras. Cuando empezó con su quejío se tuvo que subvencionar su propio directo con el que cambiar la industria y dar otra patada en los morros mientras la ironía del ‘Try Me!’ se volvía de oro. Después la gallina comenzó a dar huevos y nos dejó ante una de las carreras más prolíficas de la música, con lo que esto conlleva: dificultad para asimilar tanto y la búsqueda de la aguja en un pajar. James Brown tiene tantos finales como álbumes. Ahora, en 1976, mientras el Disco comenzaba a perpetrar su revolución el de los pantalones calientes seguía en su groove, bailándolo y diciendo: que haga Disco otro, yo mientras me ligo a tu novia.

James Brown pudo llegar tarde a tantos sitios como David Bowie pero ambos tuvieron el arte de hacer aparentar lo contrario. Ellos eran los creadores y hoy al final nos queda esa imagen y no la de tantos de los que bebieron. James Brown se autoimpuso tantos títulos como la Duquesa de Alba, solo que uno empezó bailando por unos pocos céntimos delante de soldados estadounidenses y la otra nació con los pergaminos ensangrentados. Así que mientras Barry White ya hacía sus pinitos con ‘Never Never Gonna Give Ya Up’ y montaba su The Love Unlimited Orchestra y Eddie Kendricks cantaba ‘Boogie Down’ Brown se mantenía pasivo, como una big band de Nueva Orleans a la que siguen exigiendo una innovación con músicos arrugados de 80 años que soplan la trompeta como si respirasen. Él, quien había sido uno de los que puso las bases de ese Disco que le devoraría.

Después de llegar tarde al fenómeno Blaxploitation se sacó los enormes álbumes Black Caesar (1973, Polydor) y The Payback (1974, Poldyor); por entonces se le seguía buscando la fisura que no llegaba. Llegó 1975 y parece que la carrera de Brown empieza de otra forma y ese reconocimiento previo desaparece. Ahí es cuando aparece este Get up Offa That Thing (1976, Polydor) que es puro sexo.

El padrino de tantos sonidos y tantos cambios se encontraba solo. Fred Wesley ya volaba suelto haciendo sus joyas con la banda de Brown, The J.B.’s, como Damn Right I Am Somebody (1974, Polydor), producido y con algunos temas escritos por el propio James Brown. Allí se había llevado a otro hombre clave: Maceo Parker, su hermano Melvin Parker es uno de los indispensables de la banda del padrino negro. Él volvió para el single ‘Get Up Offa That Thing’, grabado en solo dos tomas en directo en el estudio con la batería de Parker. Después sería George Clinton quien haría de gurú y se llevaría a varios para su gran familia en Parliament y Funkadelic, pero esa es otra historia.

El single que daba título al álbum no era el único dardo. ‘Can’t Take It with You’ y ‘This Feeling’ son dos de esas joyas que podemos pasar por alto en una carrera tan extensa si solo vamos a los álbumes de siempre. El bajo y el riff frenético del primer tema bailan solos. La manera en que acaba estirando el ritmo adelantándose de nuevo al Breabeat que él creó. Va entrando el viento metal y se monta la fiesta abajo, en modo jam viva y tú mientras ahí, con cara de gilipollas pensando que este tío tenía que pasarse al Disco para acabar firmando el vergonzoso The Original Disco Man (1979, Polydor). El mojo de Brown estaba aquí, en su Funk sexual y sucio. Nueve minutos eternos que en ‘This Feeling’ también recubre de velitas para ligarse a quien se ponga por delante solo que con una línea de bajo aún más gorda mientras él vacila entre gritos de éxtasis.

El P-Funk duro que estaban haciendo los de George Clinton se recibe bien en ‘I Refuse to Lose’ mientras la balada Blues indispensable de James Brown en la que respirar cae en ‘Home Again’. Todo ello hace de Get up Offa That Thing uno de esos álbumes faltos de reconocimiento, eclipsado por tantos fenómenos que lo pillaron a contrapié. James Brown flotaba entre el público de su portada dibujada por Patricia Dryden (pero solo recordamos la de Ernie Barnes para Marvin Gaye en I Want You) mientras su vida personal se derrumbaba, comenzaba el declive de su carrera comercial, los escándalos superaban a las canciones y la moda pasaba a la otra acera donde ya no había niños bailando a soldados sino que el Disco se lo comería todo. Ahora, en la contraportada él lo dejaba claro: “I’m back”.

Anuncios