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Quilt — Held in Splendor

Paso horas navegando en Rate Your Music. Es uno de mis pasatiempos favoritos. La enferma idea es útil no sólo para paliar mi anomalía procastinadora sino también para descubrir grupos a los que de otro modo jamás habría llegado. Abro el chart del año en cuestión, esto es, 2014. Y scroll. Hasta que se acaba la página. Entre tanto, selecciono los discos más llamativos en base a parámetros tan poco precisos y fiables como:

  1. El atractivo visual de la portada.
  2. Las etiquetas de género votadas por los propios usuarios de RYM.
  3. El nombre del grupo.

Y a partir de ahí la suerte está echada. Unas veces sale cara. Otras veces sale cruz. Por encima de otra consideración, el método, poco científico y abiertamente discutible, sirve para abrir un debate que posiblemente sólo ronde mi mente pero que ha de salir de ella de un modo u otro: la relevancia capital de una portada a la hora de definir nuestra relación con un disco X. En este caso la de Held in Splendor (2014, Mexican Summer), el tercer disco de Quilt.

Observemos la imagen que ilustra este estupendo Held in Splendor con algo más de detalle. Un río, presumiblemente ancho, con frondosos bosques al fondo y una planta indefinida en el centro de la imagen. El día parece nublado, no muy inspirador: el agua es gris. Sobre la misma se desplaza lentamente una canoa tapizada con distintos telares, unos de colores radiantes y otros no tanto. Tres figuras envueltas en mantos rojos, naranjas y blanco roto con estampados se yerguen. A primera vista es poco atractiva. A segunda también. Peor aún: no representa el espíritu del disco.

Las canciones de Quilt son un caramelo para todos aquellos que disfrutaron mucho con la mayoría de grupos citados aquí. White Fence alejado de su jarana Lo-fi — a la que se acerca, al parecer, de forma definitiva en su nuevo disco — y Hospitality ¡con gracia!, lejos de su segundo disco plomizo nivel Captured Tracks. Excelente ejecución de todos los cortes, guitarras preñadas de guiños a 1967 y a Jefferson Airplane y armonías vocales divertidísimas. Held in Splendor es un disco radiante.

Quilt y nuestras definiciones

Todo lo contrario que su portada. Volvamos a mi absurdo y a buen seguro despreciable debate: ¿qué define nuestros discos favoritos? No sé vosotros, pero un elemento capital que determina si un disco cae en el lado del “bueno, esto está bien pero no es un disco excepcional” del “¡este disco me representa incluso cuando esté en la tumba!” es su portada. Sé que estáis ahí fieles seguidores de esta religión sin sentido que se basa en la mera experiencia visual frente a la sonora, que acude al simbolismo antes que a los parámetros musicales, que habla de definirse a uno mismo y no de definir la música que escuchamos. Hablad, sé que no estoy solo.

Held in Splendor no es un disco gris, no es una canoa de telares apagados que surcan ríos centroeuropeos en calma y tan apagados como el cielo nublado que baña las estepas de los alrededores. Nada de eso: aquí debería haber muchos colores amarillos y mucha luminosidad. Un sol radiante que reflejara la herencia del Surrealistic Pillow. El mismo sol que iluminaba Bend Beyond.

Juntar psicodelia pop y una portada así, pese al guiño natural hacia el color, me hace pensar en el Sophisti Pop. Y eso, digamos, Destroyer, The National, ese tipo de gente que vive instalada en una perpetua cincuentena desde que tenían veinte años — tan respetable como cualquier otra tara, la mía, por ejemplo — casa muy poco con el aire a ratos tan juvenil como experimental de Quilt, que en ‘The World is Flat’ se marchan hacia los terrenos amables y evocadores de la psicodelia fácil e instrumental. No hay mucho Garage pero sí hay al menos dos o tres grandes canciones. ‘A Mirror’ es una de ellas. ¡Si os sentisteis decepcionados por el tiro en el pie de Real Estate en este disco encontraréis respuestas!

Aunque quizá ya no sea vuestro disco favorito de siempre jamás porque la portada es meh. O al menos uno de esos discos a los que acudiréis en cada reunión con los amigos muy orgullosos, explicando que esta es la joya recóndita del universo musical 2014 a la que nadie hará caso. Quizá no deseéis casaros así con una portada tan intrascendente. Quizá a Quilt les falló eso para ser, qué se yo, Foxygen o The People’s Temple.

7/10

O quizá Quilt no estén a la altura y su sitio sea, como sospecho al margen de desvaríos emocionales unidos a cierta obsesión, no muy evidente, respecto a las portadas de los discos, una digna y más que recomendable segunda fila.

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