Quique González — Delantera Mítica: las cosas que nunca decimos

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Ponerse a escribir a estas alturas sobre la figura de Quique González, cuando ya forma parte de la educación sentimental de toda una época, se antoja completamente innecesario. Pero es muy inevitable pararse a hacer una retrospectiva de la carrera del cantautor madrileño sin reparar en que sus canciones han sido casi himnos generacionales para muchos. Desde aquellos primeros acordes de ‘Pájaros mojados’ hasta las imágenes de ‘No encuentro a Samuel’ hay un auténtico mundo. Un mundo que es el de todos nosotros.

La imagen de un Quique González con barba de varias semanas, varios kilos de más y la voz con demasiado cigarro al pecho hablando de fútbol, amigos y la vida en el campo. No pensar en el mañana cuando los últimos quince años han sido una gira constante en torno a descubrir que una tradición de poemas musicados pueden ser más que canciones de autor tristes en el Rincón del Arte Nuevo, lunes por la noche, para pasar a formar una Delantera Mítica en un estudio de Nashville. ¿Cómo hemos llegado aquí?

Un pájaro sin ciudad

Son algunas de las preguntas esenciales que nos llevan hasta este momento del presente, tanto a nivel político como musical; para entender una obra que no podría darse sino en 2013. No somos quienes fuimos (cuando éramos reyes…) pero seguimos en primera fila, como un taconazo de Redondo en un eterno Real-Manchester que se repite para siempre.

La música surgida desde lo más profundo de las tripas; donde el corazón, las mujeres y las cervezas con los cercanos pasan al primer plano. Entre el gol de Iniesta y un desamor (“la primera vez que lo ves parece mentira, la verdad es más difícil de creer”) no media más que un solo de guitarra y la charla de una barra de bar que no se acaba.

Entre medios tiempos, rock y blues anda el juego. Se pasa el disco entre Neil Young, Dylan y Lucinda, demasiados referentes para tan poca vida; Leiva en las mesas del fondo de un Lady Pepa’s donde pudieron haber nacido parte de las canciones de este disco, entre el whisky y las madrugadas. Y las viejas nuevas compañías que completan el cotarro: Zahara, César Pop, Carmichael, Kimbrough, Brad Jones. Nashville.

Tan cercano que escuece

Muy cerca pero a la vez tan lejos del Daiquiri Blues que duele, dado que el cambio en las obras recientes de Quique solo es apto para paladares exquisitos y no siempre es bien entendido.

Y sin embargo, ‘Dallas — Memphis’. ¿Su mejor canción en los últimos tiempos? Revuelve a José Alfredo, el maestro, tanto como recupera la crudeza que se espera de él. O Dylan, tan presente en todo, hasta en ese bonus que supone ‘¿Es tu amor en vano?

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La época de los himnos ha pasado. Canciones que no volverán. Algunos sabrán valorarlo, otros no querrán verlo así, pero Delantera Mítica es el mejor disco de Quique González, estrofa a estrofa, desde el principio hasta el final. Al final, no deja de ser una colección de favoritas. Puede que no sean el mejor once doce inicial, pero funcionan como un gran equipo. Será eso que llaman el juego de posición.

*Y a ti, que me robaste algún amor en noches de provincias desencantadas, no te perdonaré nunca el no haberme devuelto la jugada. Aunque sea en forma de canción. Lo esperaré otro disco más.

Quique González — Delantera Mítica tracklist