Radiohead — OK Computer (1997): el disco que lo cambió todo

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A veces te cuesta un poco soltarte, encontrar tu sitio real, allí donde has caído. No quieres irte de listo, y sabes que a mucha gente lo de permitirse ciertas licencias de forma prematura no acaba de sentarle bien. Te tomas tu tiempo para ir aterrizando en ese lugar en el que eres el nuevo, un sujeto al que todos miran con lupa, y pretendes pasar desapercibido primero, para ir mostrando tu verdadero yo poco a poco. Con el tiempo, en realidad con la confianza, todo va surgiendo de forma amable. Eso si vienen bien dadas, que no siempre es el caso. Lo fue con el disco que nos ocupa hoy.

Antes de OK Computer (Parlophone, 1997), Radiohead habían sido comparados con gente tan dispar como Nirvana o bandas compatriotas, Blur u Oasis entre ellas. Metidos en sacos de grunge, britpop y cien mil chorradas más. No es algo que sufriesen ellos y de los que otros se librasen. Llega un grupo nuevo y buscamos referencias similares. Se hizo ayer, se hace hoy, y se seguirá haciendo. Decíamos, pues, que a Radiohead se les buscaban comparaciones, hasta que OK Computer puso las cosas en su sitio histórico. Ese en el que a partir de ahí, los grupos venideros quieren ser como Thom Yorke y compañía. Los que, de ser comparados con una banda nuclear, serán comparados con Radiohead.

Ahora todos queréis ser como yo

Hablar de OK Computer produce cierta desazón, sonrojo, agobio o como le queráis llamar. Intentar plasmar en palabras lo que ha sido el disco perfecto del pop-rock universal en las últimas tres décadas está a la altura de pocos. Y entre esos pocos no está quien hoy escribe esto. Aquí uno solo es una de esas personas a las que OK Computer les llegó como un rayo interno, que entra por alguna cavidad todavía desconocida de tu cuerpo, y no sale nunca. Se queda electrificando tu interior para siempre. Una de esas obras (como si hubiese muchas) que, tantos años después, escuchas de cabo a rabo y consigue sacarte un escalofrío continuo, hacer que tu garganta se estreche, y te cueste tragar la saliva mientras la voz de Thom Yorke se retuerce llegada ‘Exit Music (for a Film)’.

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Pero pongámonos serios y analíticos. OK Computer salió a la luz en medio de incontables dificultades que, como en la vida de tantas otras bandas que alcanzaron la leyenda, estuvieron a punto de mandar la integridad del grupo a tomar viento. Radiohead venían de una gira extensísima de presentación de The Bends, y tuvieron que tomarse su tiempo para ver hacia dónde tirar. Habían alcanzado en su disco anterior una selección de canciones absolutamente excelsa. Se habían encaramado a la cumbre de la música mundial, le habían llovido, diluviado, buenas palabras de crítica y público y, sin embargo, tenían claro que necesitaban un giro.

De OK Computer se han contado muchas mentiras. Una de ella es que The Bends es un gran disco de canciones, y que OK Computer es un gran disco en general, aunque quizás las canciones por separado brillen menos

No fue un cambio de rumbo especialmente brusco, en realidad fue como subir tan solo un microescalón. Dicen que en las cotas más altas del mundo la cantidad de oxígeno es tan baja que cualquier mínimo paso exige un esfuerzo enorme. Ese esfuerzo fue el que costó parir OK Computer, disco que Radiohead empezó a grabar en el Canned Applause, un estudio rural cercano a Oxford, y que convirtieron en su campamento base durante las primeras semanas de gestación. Aunque las incomodidades de la vida rural hicieron que la banda buscase un lugar menos bucólico pero más profesionalizado para seguir con el parto, de allí ya salieron vistas para sentencia canciones como ‘No Surprises’ o ‘Electroneering’, dignas por sí solas de elevar cualquier disco del que formen parte a los altares.

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Porque de OK Computer se han contado muchas mentiras, a veces injustas, y eso que en realidad el disco siempre ha gozado de un enorme reconocimiento. Una de esas mentiras es la que cuenta que The Bends es un gran disco de canciones, y que OK Computer es un gran disco en general, aunque quizás las canciones por separado brillen menos. Pues bien, si el tercer LP de Radiohead no tiene cortes, así, como discursos únicos, por separado, para tumbar en un cuerpo a cuerpo a cualquier otro trabajo de su época, no sé cuál las tendrá. Desde una ‘Airbag’ que mira algo al pasado y ejerce de puente con su disco anterior, sobrada de energía, contundencia y empuje, hasta ‘Karma Police’, cuatro minutos y poco de Historia de la música, que cierra esa pequeña trilogía empezada por ‘Exit Music (for a Film)’, y continuada de manera avasalladora por ‘Let Down’.

Es perfectamente posible que OK Computer hiciese sentir en mucha gente cosas que antes nunca habían sentido escuchando ningún otro disco

Es perfectamente posible que OK Computer hiciese sentir en mucha gente cosas que antes nunca habían sentido escuchando ningún otro disco. Nunca. Conmigo lo consiguió, no veo por qué no pudo hacerlo con un buen puñado de personas más. Incluso sin saber siquiera que los que tocaban eso se llamaban Radiohead (por entonces por mi vida solo habían pasado ‘Creep’ y ‘Street Spirit (Fade Out)’, y el nombre de la banda, aunque conocido, no estaba en mi mente de forma clara). Como si de la caja del CD saliesen dos apéndices en forma de brazos. Uno sujetándote por los pies, otro por la cabeza, y empezando a rotarte una y otra vez sobre ti mismo. Hasta que no existan fuerzas en esos apéndices para una sola vuelta más. Exprimiendo cada una de las gotas de tus fluidos internos, hasta la última. Hasta expirarlas.

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OK Computer te lleva hasta el límite. Hasta que estés a punto de ahogarte, como si tu cabeza estuviese dentro de una pecera que, poco a poco, alguien va llenando. Siendo consciente de que la muerte está cerca, pero resistiéndote a aceptarlo, robando las últimas inspiraciones al hueco superior de la pecera, antes de que el agua te cubra por completo. Diciendo por un lado que no pretende ser un álbum conceptual, una canción protesta de nada, tan solo música para pasar el rato. Pero revelándose por otra banda como redentor, inconformista. Con mucho mensaje de denuncia: “Un trabajo que lentamente te mata, heridas que no sanarán. Te ves tan cansado e infeliz. Derroca al gobierno, ellos no hablan por nosotros”, reza ‘No Surprises’, o ese mínimo instante perturbador de ‘Fitter Happier’. Mensaje muy poco novedoso en cuanto al contenido, y absolutamente singular en su forma.

10/10

Años después, justo cuando el disco está a punto de cumplir la mayoría de edad, el tiempo no solo no ha contribuido a hacer que OK Computer caiga en el olvido, sino que ha hecho que su leyenda se agrande. Como esas cosas que uno se encuentra tan solo dos o tres veces en toda una vida. Para muchos de los que leen esto ningún disco alcanzará un significado tan grande. Da igual qué nombre de banda legendaria nos venga a la mente. No importa en qué gran disco pensemos. El trabajo que cierra la primera trilogía de Radiohead le aguanta el pulso a cualquiera y vence sin dificultades a una enorme mayoría de lo que por entonces conocíamos y de lo que vivimos a posteriori. Y así seguirá siendo, por mucho tiempo que pase.

Especial Radiohead en Hipersónica