Llega el momento. Todo este tiempo, toda esta intriga que ellos mismos han avalado con su silencio, ha de verse por fin interrumpida y rota ahora que, ¡por fin! Daft Punk se han dignado a autofiltrar su cuarto trabajo de estudio, Random Access Memories.

En estos últimos dos meses se nos ha estado profetizando una revolución en la música electrónica; una reencarnación del dios del funky en la pareja robótica que se esconde tras los misteriosos cascos que todos conocemos.

¿Está justificado todo este alboroto? Ahora, antes de darle al play, ya os digo que para mí, en absoluto; ni con este ni con ningún otro disco; esto al fin y al cabo no es más que música. Ni más, ni mucho menos. Un lanzamiento más de la industria discográfica que nada tiene que ver con la llegada al mundo de ningún dios o ente alienígena. Así que no, yo no espero ningún tipo de revolución. Y ojo, que nadie se confunda; este redactor es “pro-Daft Punk”, pero no tonto.

Bien, demos al play, que hay ganas; no es para menos: ¡ocho años! Han sido nada menos que ocho largos años los que hemos tenido que esperar para que uno de los proyectos electrónicos más queridos y seguidos del mundo vuelva a poner un trabajo (no orquestal, ¿eh, Tron?) en circulación.

Las expectativas están por las nubes, así que sumemos a eso que la perfección no existe y que la decepción está asegurada… esperemos sólo que no sea muy grande. Empecemos.

Give Life Back To Music

Estamos de vuelta parecen decir Bangalter y Homem-Christo con el tema con el que abren Random Access Memories; un poco de todo aquí. Los Daft Punk de siempre; el sabor funky para el que hemos sido prevenidos. No en vano, desde un primer momento sacan el as que no tenían en la manga porque nos habían avisado de que lo tenían: Nile Rodgers y su guitarra quedan descubiertos casi desde el segundo cero del disco, con esa aparición funky tras la potente entrada rockera. Luego, sólo hay que dejar a los robots darnos lo que mejor saben hacer: usar el vocoder.

The Game Of Love

Bien; nos han hecho el cuerpo: queremos marcha y parece que la vamos a tener. Un poquito de música setentera con toques modernos nos va a sentar de maravilla pero… ¿esto que es? ¿Una versión funky de algún tema del Tres Lunas de Mike Oldfield en un disco de Daft Punk? ¿En serio? ¡Ah! ¡Bueno! Hay por ahí unos teclados que suenan a chillwave en un tema para… la pista de baile no, desde luego. Más bien para irse a la cama en buena compañía, pero el caso es que ¡me aburro!

Giorgio By Moroder

Bueno, Moroder contándonos su vida. Vale; me gusta su historia aunque su inglés no sea el mejor (que leches, ¡mejor! Así lo entendemos todo). Guitarra funk de nuevo, juguetona, a ver a dónde nos lleva. ¡Oh! Sintetizadores a lo Daft justo después de que Giorgio nos diga que era el sonido del futuro. Más razón que un santo. ¡San Giorgio que está en los altares! ¡Esto crece! ¡Y crece! Y aún quedan 7 minutos para desarrollarse en una especie de sesión de jazz-funk de sabor electrónico con su correspondiente momento de tensión a base de instrumentos de cuerda para explotar y dejar que todo se mezcle en una verdadera fiesta de sonidos. Este es EL tema de Random Access Memories. Lástima que sea complicado convertirlo en single porque este sería EL GANCHO perfecto.

Within

Otro “me aburro” como la copa de un pino. Con unas escuchas, quizás ese piano de Chilly Gonzales cautive un poco más al oyente, pero lo que es de primeras… Yo he venido aquí a bailar; y más después de un pepinaco como ‘Giorgio By Moroder’. ¿Por qué me hacéis esto, robots?
Paso; el tracklist podría ser de 12 temas perfectamente (u 11).

Instant Crush

Si ya os quedasteis perplejos al escuchar a Julian Casablancas cantando en falsete con aquel primer adelanto a lo de A-ha de lo último de The Strokes, ‘One Way Trigger’, seguro que es porque aún no sabíais que estaba en camino escucharlo de nuevo en falsete y para más inri, vocodizado en un tema entre los Police del ‘Every Breath You Take’ y la versión más relajada de Daft Punk que tampoco habríais imaginado. Pero eso es exactamente lo que tenemos aquí, un irreconocible Casablancas jugando a ser robot en una balada bastante pop con sello de la casa robot y una pizca del otro electrodúo galo por excelencia, Air, (con permiso de Justice, claro).

Lose Yourself To Dance

De Pharrell ya hemos hablado por activa y por pasiva últimamente; lo que no sabíamos era que el verdadero temazo que les había cantado a los robots no era ‘Get Lucky’, sino este ‘Lose Yourself To Dance’. Carne de single; de remix, de pista de baile. Ahí está, otra vez la guitarra de Rodgers haciendo la mejor pareja con la voz de Pharrell, que en esta ocasión tiene poca letra que cantar y aún así no se hace molesto por mucho que se repita. Palmas por aquí, C’mons robóticos por allá… un cóctel perfecto al que muy pocos se podrán resistir.

Touch

Olvidáos de todo lo que esperabais de Daft Punk. Si os podían sorprender con algo es con este ‘Touch’. Vale, empieza con un aire instrumental dentro de la electrónica más experimental que nunca les hayáis oído, pero lo bueno viene cuando, en un alarde de que a Bangalter y a Homem-Christo no hay estilo que se les resista, llegamos a una teatral explosión de instrumentos de viento y de piano con sabor a años 20, para dejarnos en suspenso y volver a subir con un coro in crescendo que nos terminará acunando en una dulce y suave melodía. Una vuelta al mundo, por distintas épocas y lugares en tan sólo 8 minutos del tema más enigmático que les jamas les hubierais imaginado.

Get Lucky

Qué decir a estas alturas de ‘Get Lucky’ que no hayamos dicho ya… Por fin nos vemos las caras con esa versión extendida que tanto hemos esperado, para ver si guardaba las sorpresas que todos nos resistíamos a pensar que no existirían… ¡y no existen! No hay un climax mayor, no una explosión por ninguna parte. Nos deja igual que la versión single, con algún momento extra para el luciemiento de Pharrell y poco más. Eso sí, sigue siendo un excelente single y una perfecta tarjeta de presentación funky para lo que Daft Punk tenían que ofrecer en esta cuarta reinvención de sí mismos.

Beyond

Más música teatral o de banda sonora (aunque en Tron no tuvimos tanta fanfarria) para luego dejarnos con otro bajón al estilo del de ‘The Game Of Love’ pero sin piano. A cambio, otra guitarra funky para conducir el tema.

Motherboard

Vello como escarpias; si pensabais que los robots no se podían humanizar, que no podían darnos el sonido más cálido del mundo, estabais equivocados; lo pueden hacer; no sólo eso; son capaces de hacer que la placa base (o placa madre, si lo preferís) de un ordenador sea algo incluso confortable en el mejor giro chillwave del disco, sonido orgánico que aunque llegue cargado de electrónica se mezcla sin problema con todo tipo de instrumentos tradicionales.

Fragments Of Time

Otro prescindible corte que sirve para poco más que demostrar que Bangalter y Homem-Christo son capaces de no enturbiar la voz de sus colaboradores si se lo proponen y hasta de mezclar el soul con algunos toques de country robótico. Bueno para la radio, eso sí.

Doin’ It Right

La colaboración con Panda Bear suena a clásico. A los Daft Punk clásicos, quiero decir; excepto porque este es otro de esos momentos en que la voz del ayudante de los robots no se ha emborronado con sonidos sintéticos. Es más; aunque la voz de Lennox suene clara, es quizás uno de los ingredientes que hacen que el tema suene tan clásico. Seguramente será uno de los cortes que más gusten a los que añoren la música de los primeros robohombres.

Contact

Nos vamos al espacio… o a ese tipo de contactos se deben referir con el título si juzgamos por esa locución con que se abre el tema, una de esas que todos asociamos con retransmisiones de astronautas. Y sí nos despedimos con un auténtico cohete. Esa batería que se te mete en el cuerpo, ese subidón hacia el espacio de guitarras sintéticas (con cortes de encendido incluidos), esos aíres de rock que impregnan todo el tema te hacen preguntar por que no habrán abierto el disco con lago parecido… Bueno, da igual mientras hayan incluido este chute.

Esto se acaba; y me quedo con cara de ¿ya está? Es la una y media de la madrugada; me he sacado los auriculares buenos, los que reproducen bien los graves, que uno vive en un humilde piso y no hay necesidad de despertar a los vecinos, y tras pasar una agradable hora y pico con ellos puestos, no puedo pensar en otra cosa que lo de los auriculares ha sido para nada.

Mejor hubiera sacado la copa de ron y me hubiera echado en el sofá en plan lounge… Hará falta un Random Access Memories Remixed para que los auriculares me hagan falta.

Lo reconozco, me ha faltado algo más de caña y me han sobrado unas cuantas electrobaladas que no venían a cuento, pero la sensación general es de que esto no es ninguna revolución pero un discazo en toda regla. No zé si aguantaremos otros 8 años esperando sólo con este Random Access Memories, pero la espera ha merecido la pena.

Ahora sólo me queda ver cómo me bajo de la luna a la que me han subido los androides con ese último ‘Contact’. ¡Menudo disparo!