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Real Estate — Atlas

Es cierto que los tres años que han pasado entre Days (2011, Domino), el fabuloso segundo disco de Real Estate, y Atlas (2014, Domino), su continuación, no han sido en vano: tanto Matthew Mondanile como Alex Bleeker publicaron sendos discos en solitario con idéntico resultado, a mitad de camino entre la decepción, el aburrimiento y la vergüenza por las fórmulas manidas y repetitivas.

La pausa, las ramificaciones, la idea que en 2011 podía funcionar pero de la que había más incertidumbres que certezas en 2014: Real Estate aparecieron un tanto fuera de lugar cuando el single de adelanto de Atlas, ‘Talking Backwards’, vio la luz. Sólo el paso al frente de Martin Courtney, al fin y al cabo nexo de unión y cimiento esencial del grupo, podía evitar lo que, por otro lado, hubiera estado en sintonía con el resto de grupos de su generación: un rotundo fracaso.

¿Es así? No, pero desde luego Real Estate quedan lejos de su momento de su gran momento de inspiración, aquel que se plasmó en Days, disco que funcionaba mejor en las canciones de las que nadie hablaba que en los singles y entre cuyas guitarras enlazadas hasta el infinito se aparecían los reflejos de Galaxie 500 o Echo and the Bunnymen, en función de las filias y fobias de cada uno.

Days sigue siendo un disco resistente al que el paso del tiempo le ha sentado de maravilla, más aún cuando, tanto tiempo después — y conviene subrayar la palabra tanto — Real Estate se han plegado a la autocomplacencia en Atlas. Anclados en un tiempo que ya no les pertenece, Real Estate son el mismo grupo que solían pero más viejo. En muchos sentidos, se han vuelto demasiado conservadores. Más de lo que solían ser. Han optado por hundirse en formol, y sus canciones son peores.

Arriesgar podría ser peor

Si Atlas no traspasa la delgada línea roja que divide al bien del mal — ya sabéis cuál — es, en gran medida, gracias a Martin Courtney, quien ha sabido poner cordura allí donde Matthew Mondanile invitaban al manicomio. Es posible que la canción menos inspirada de Atlas sea ‘How Might I Live’, firmada por Alex Bleeker. También que Atlas aún sea un disco en el que perder al menos una tarde gracias a la apuesta en absoluto arriesgada y valerosa de Real Estate.

‘Talking Backwards’, ‘Had To Hear’ y ‘Primitive’ no son mucho más que copias, remedos y caras B de las canciones de Days, pero dado el horror entre el revival y el mal gusto de The Flower Lane, ¿no es acaso un síntoma de sabiduría cerrar filas en torno a lo que ya se había mostrado exitoso? Quizá Real Estate se sentían incapaces de nada más y Atlas sólo sea una forma de salvar los muebles en pleno hundimiento.

De ser así, es de agradecer la honestidad. Atlas no es un disco al que podamos tachar de pretencioso. En sus diez canciones sobrevuela el plomizo transitar de los días perdidos — disculpad el chiste — y la sensación de un grupo que ya dijo, tres años atrás, tanto tiempo ya, todo lo que tenía que decir. Quién sabe, Real Estate quizá podrían haber sido mucho más grupo de lo que son ahora si, al calor de Days, en plena efervescencia de creatividad, hubieran grabado otro disco.

5.7/10

Entonces quizá sí, quizá Real Estate hubieran podido hacer algo más que repetirse a sí mismos sin hacer ruido, ni daño, pero tampoco sin causar gracia ni alegría, siendo un grupo más haciendo otro disco más. Relegados a la montaña de mediocridad en la que ellos mismos han decidido ponerse, debemos congratularnos de que, al menos, Real Estate aún puedan ofrecer tres o cuatro bonitas canciones. Y poco más.

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