Recordando a Allen Lanier: mi top 5 de la primera época de Blue Öyster Cult

Ayer nos despertamos con la noticia de la muerte de Allen Lanier, miembro fundador de Blue Öyster Cult, los denominados Black Sabbath americanos. Con este banda grabó el teclista y guitarra rítmica trece de los catorce álbumes que publicaron en su carrera. Con el grupo estuvo desde sus orígenes, cuando se llamaban Soft White Underbelly y salvo una ausencia entre 1985 y 1987, se mantuvo en sus filas hasta 2007. Con su muerte desaparece un músico carismático, un pionero del hard rock que como su banda no tuvo ni tiene todavía el reconocimiento del público del rock duro. Allen Lanier tenía 66 años y una obstrucción pulmonar crónica provocada por su adicción al tabaco se lo llevó irremediablemente. Como homenaje aquí os dejo un top 5 con mis cinco discos fundamentales de su primera época.

1. Secret Treaties (Columbia Records, 1974)

Muchos fans lo consideran como el mejor álbum de Blue Öyster Cult y no van muy descaminados. Es la tercer entrega de su trilogía en blanco y negro y el arte gráfico cambió notablemente. Ron Lesser es ahora quien lo firma una cubierta en tono crema que muestra un dibujo de la banda en carboncillo al lado de un avión alemán ME 262, que da título a un tema que siguieron haciendo en directo en años posteriores. Su arcano logo sigue apareciendo en la cola y alas de los aviones reproducidos en la portada, contraportada y funda interior del vinilo.

Blue Öyster Cult estaban a estas alturas en otra dimensión. Se retiraron a una pequeña granja en Eaton’s Neck, cerca de Northport en Long Island, para dar forma a estas canciones de una banda de la que se esperaba mucho. El grupo se revela como una formación de hard rock en alza y las catorce semanas que estuvo en los charts en Estados Unidos lo certifica. Al final, el puesto 53 en Billboard 200 fue una recompensa merecida.

Se trata de un disco en el que los teclados están mucho más presentes y en primer plano, y Allen Lanier pudo utilizar uno de los primeros sintetizadores Moog, con el que se empeñó a fondo en ‘Flaming Telephats’. También es un álbum más urgente e intelectual sin perder ese norte esotérico y sci-fi. Además de textos de Sandy Pearlman, su mentor y manager, encontramos letras del crítico Richard Meltzer en ‘Harverster of Eyes’ y ‘Cagey Cretins’, y Patti Smith, todavía novia de Allen Lanier, que firma la de ‘Career of Evil’, único sencillo extraído del elepé con el órgano de Allen Lanier a pleno rendimmiento.

También se puede afirmar que encontramos aquí algunas de las canciones más poderosas hasta la fecha con la guitarra de Buck Dharma, caso de ‘Dominance And Submission’ y ‘Subhuman’. Dos razones para que los fans del prog-rock tengan a este disco que no encaja en este estilo, aunque sí tiene algunos arreglos prog, como uno de sus favoritos.

Por primer vez, Blue Öyster Cult firma un álbum que se disfruta enteramente de principio a fin. Y ese cierre con ‘Astronomy’, una pieza con aroma de rock clásico que es totalmente atemporal y debería haber sido un hit claro del quinteto.

2. Tyranny And Mutation (Columbia Records, 1973)

https://www.youtube.com/watch?v=J4F3BwxBkdc

Tras la salida de su primer álbum Blue Öyster Cult se lanzaron a la carretera para presentar en directo sus nuevas canciones. Compartieron escenario con Mahavishnu Orchestra, Alice Cooper y The Byrds, y entre bolo y bolo, habitaciones de hotel y autobús de gira, compusieron el material de Tyranny And Mutation, un disco cuya portada parece una segunda parte del trabajo gráfico que Bill Galwick hizo con su debut.

Se trata del álbum más heavy y oscuro publicado por el grupo, y en él el grupo siguió aportando una colección de letras podríamos decir retorcidas y de raíz esotérico/sci-fi/ocultista. Conceptualmente dividido en dos partes: The Black y The Red, ambas con cuatro temas por cara. El primero de ellos, ‘The Red & The Black’ es una versión acelerada de ‘I’m On The Lamb But I Ain’t No Sheep’ de su debut, convertida por arte de birlibirloque en un corte nuevo.

‘7 Screaming Diz-Buster’ fue el único single extraído de Tyranny And Mutation, un prodigioso tema de hard rock de siete minutos, en directo era catorce, con riffs guitarreros como protagonistas con una solo oscurísimo de teclado de Allen Lanier. Éste y ‘Hot Rails To Hell’, espectacular boogie rock, son dos ejemplos de cómo se las gastaban Blue Öyster Cult en sus inicios. Quizás esa etiqueta que les colgaron de los Black Sabbath norteamericanos les perjudicó porque poco tenían que ver instrumentalmente.

La cara B, The Red, enlaza con lo aportado en The Black, aunque ‘Baby Ice Dog’, primer tema en el que colabora con ellos Patti Smith, a la sazón novia de Allen Lanier, es mucho más melódico. Y esa melodía continúa en los siguientes cortes, un medio tiempo titulado ‘Wings Wetted Down’, canción inspirada por un poema de Pablo Neruda, que incluye una melodía bastante retorcida por momentos ensoñadora. Curiosamente en su repertorio de directo solo perdurarían los temas de la cara A.

3. Blue Öyster Cult (Columbia Records, 1972)

La formación original de Blue Öyster Cult se consolidó muy pronto. A Allen Lanier, Donald ‘Buck Darma’ Roeser y Albert Bouchard y Eric Bloom se les unió el bajista Joe Bouchard

Allen Lanier fundó la banda en Long Island a finales de la década de los sesenta, en 1967, con el guitarrista Donald ‘Buck Dharma’ Roeser, el batería Albert Bouchard, el cantante Les Braunstein y el bajista Andrew Winster. Se llamaban Soft White Underbelly y en 1969 Eric Bloom sustituyó a Les Braunstein, ya como Blue Öyster Cult, la primera formación incluyó al bajista Joe Buchard en vez de Andrew Winters. Juntos grabaron tras su fichaje por Columbia Records su álbum de debut de título homónimo del que Roeser diría:

Nuestro primer disco se sitúa como una muestra de lo que Blue Öyster Cult llegaría a ser.

Se publicó en 1972 y en él ya se puede ver la diéresis que aparece en el nombre del grupo. El autor intelectual de colocarla ahí fue del propio Allen Lanier, que pretendía dar al nombre un simbolismo germánico y alquímico, en consonancia con las aspiraciones de la propia formación. Blue Öyster Cult también añadieron su propio logo para sustentar esos presupuestos.

Ese logo que necesitaban se lo hizo Bill Gawilck y era una fusión de una cruz con un garfio inferior, estilizando el símbolo de Cronos que en la mitología romana representó a Saturno. Se trata de una imagen alquímica con connotaciones mitológicas que, unido a la portada que el propio Bill Gawlick les diseñó para su álbum de debut, dio al grupo un aire de misterio y fantasía psicodélica.

El quinteto de Long Island pasó de ser una jam band, algo que se evidencia en algunos de los cortes extras que aparecen en la reedición de Legacy de este debut, a una prometedora formación de hard rock. Alcanzó el puesto 172 en Billboard 200 e incluía clásicos que el grupo siguió tocando en años posteriores en directo como ‘(This Came The) Last of May’, ‘Before The Kiss, A Redcap’ y ‘City On Flame With Rock And Roll’, que fue el único sencillo extraído, un corte psicodélico que pasa por ser su primer hit.

4. On Your Feet Or On Your Knees (Columbia Records, 1975)

En los tres primer álbumes de Blue Öyster Cult parecía que Eric Bloom estaba buscando su tono vocal. Todo grupo que se preciaba entonces había grabado un disco en directo y el quinteto no se iba a quedar atrás. On Your Feet Or On Your Knees lo publicaron en febrero de 1975 y suponía un resumen de lo que la banda había hecho desde 1972, de ahí que en este doble álbum aparecan tres títulos de cada uno de ellos más dos versiones y un instrumental.

Registrado en diversas localizaciones en Nueva York, Portland, Seatlle, Phoenix, Long Beach, Vancouver y New Jersey, sin aclarar de dónde procede cada corte, es uno de los álbumes en vivo fundamentales de los setenta, no solo por esa impresionante portada con foto de John Berg, sino porque el quinteto se marca un repertorio que endurece considerablemente respecto a las versiones originales.

Se trata de un disco para fans en el que las guitarras son pura energía, especialmente la Gibson SG que toca Donald ‘Buck Dharma’ Roeser, y los teclados son parte fundamental del sonido del Culto. ‘Subhuman’, de Secret Treaties, abre el tarro de las esencias, y ‘Harverster of Eyes’ les confirma como banda fundamental del hard rock de principios de los setenta.

El vértigo de ‘Hot Rails to Hell’ y ‘The Red & The Black’, de Tyranny And Mutation, hacen fan de la banda al más remiso, aunque la versión de nueve minutos de ‘7 Screaming Diz-Busters’ es de esos cortes que no solo mejoran el original sino que ponen al grupo en un pedestal. Luego, ‘Buck’s Boogie’ es un instrumental de inequívoca factura que sirve para lucimiento del guitarrista y que divide en dos este directo.

La banda vuelve al ataque con ‘(Then Came The) Last Days of May’; sí BÖC tambián tocaban buen blues. Y ‘Cities On Flame With Rock & Roll’, las dos pertenecientes a su debut, mucho más afiladas que las originales y con esa pátina de jam band que tenía el grupo desde tiempos pasados. Superando también a la original de Secret Treaties, ‘ME 262’ es una pieza de definitivo hard rock.

Y ‘Before The Kiss, A Redcap’, otro clásico con un auténtico diluvio de guitarras. ‘Maserati GT (I Ain’t Got You)’, una versión de Calvin Harris vía Jimmy Reed, que confirma la versatilidad de la banda, hábil en la improvisación y docta en los terrenos del blues y el boogie clásico. Se cierra con ‘Born To Be Wild’, de Steppenwolf, hard rock polvoriento, de carretera, la misma en la que se habían pasado los últimos años Blue Öyster Cult.

5. Agents of Fortune (Columbia Records, 1976)

Con un prestigio ganado a pulso, Blue Öyster Cult afrontaron la publicación de su cuarto álbum de estudio en mayo de 1976 con mayor tranquilidad. Les salió un retoño mucho más comercial y melódico que sus anteriores entregas, gracias a eso entraron en el puesto 29 de Billboard 200 y en el 26 de las listas británicas, pero el single ‘(Don’t Fear) The Reaper’, su canción más inofensiva, musicalmente hablando, hasta entonces se colocó en el puesto 12 de Billboard 100 y en el 17 en las listas británicas. Parece mentira que el quinteto tuviera que ganarse la fama con un tema de talante pop que fue incluido en la banda sonora de Halloween, mítica película de terror de John Carpenter. Y encima no la cantaba su vocalista sino el guitarrista Buck Dharma. No obstante es una gran canción que ha pasado por méritos propiosa la historia del rock.

No estamos ante un album de hard rock setentero, BÖC bajaron uno o dos peldaños en cuanto a dureza, y por eso los fans acérrimos de su trilogía inicial se lamentan que Agents of Fortune haya eclipsado aquellos grandes trabajos. Quizás de todo el conjunto, ‘E.T.I. (Extra Terrestrial Intelligence)’ saca la cabeza gracias a esos solos espectaculares y el teclado de Allen Lanier.

Curiosamente el teclista y también guitarra rítmica colocó dos temas propios en Agents of Fortune: ‘True Confessions’ y ‘Tenderloin’. Patti Smith vuelve a aparecer en un álbum de BÖC, no solo firmando la letra del single Debbie Denise y ‘The Revenge of Vera Gemini’ sino salpicando con su voz susurrante este último tema cien por cien rockero. De otro lado, ‘This Ain’t The Summer of Love’, podrían haberla firmado los mismísimos The Rolling Stones.

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