Red Hot Chili Peppers en el Palau Sant Jordi (15–12–2011): atados pero seguros

El pasado jueves 15 de diciembre, Red Hot Chili Peppers presentaron en directo en el Palau Sant Jordi, con Foals como teloneros y con el recuerdo del concierto que dieron en 2006, aunque esta vez su sonido fuese algo más lento.

Para contárnoslo enviamos a Manuel Carvajal, también blogger en Tecnología y Pyme, que se declara amante de la evolución del grupo y de ‘I’m With You’. Suponemos que le va el sexo en el matrimonio y no como al crápula de Gallego.

I’m with you y nosotros con vosotros

El concierto comenzó de manera taciturna, con una voz tenue de Kiedis; casi era una nana para un bebe donde entendíamos el tema ‘Monarchy Of Roses’, con el que nos han hecho deleitarnos con su nuevo disco. En la oscuridad pudimos ver a los cuatro componentes junto a un percusionista, serio, abandonado por el escenario pero que rezumaba calidad en cada movimiento de maracas e instrumentos africanos. Al llegar a la parte más alta de ‘Monarchy Of Roses’ nos mostraron “la patita” de lo que sería la puesta en escena.

El juego de luces y sonido no se conformaba con la parte visible para el público, recorría el Palau Sant Jordi a su antojo; desde el suelo del escenario hasta seis pantallas articuladas, que se descomponían hasta llegar a dividirse en cientos de trozos con la única meta de iluminar como la bola las discotecas de los setenta. El escenario no manchaba al grupo, y pretender ocultar carencias artísticas no era su fin.

Una vez hecho el repaso de la situación vamos a exprimir el arte de los californianos: su set era casi previsible. ‘Dani California’, ‘Tell Me Baby’, ‘Ethiopia’, etcétera. Pude echar en falta más temas de su último disco pero no me decepcionaron en ese sentido. Al igual que una sonda de submarino, las energías del público eran movilizadas a ritmo de los instrumentos de los RHCP. Mezclaron bien temas movidos con temas más lentos, aunque los primeros eran más lentos ahora que en 2006, ¿será la edad o será el atrezzo? Os lo explico. Entre tema y tema se reunían, charloteaban y esperaban que las pantallas estuvieran en su punto exacto para recomenzar un nuevo tema.

No sé si pensar que estamos ante una nueva forma de espectáculo y estamos olvidando la libertad del directo. Si así es, punto menos a favor de Flea (por echarle las culpas a alguien).

Masticar el arte

Sin desviarnos del concierto y reconociendo que en dos horas nos hicieron ver y sentir cada nota con su hábil fórmula de rock acerado, funk a quemarropa y fraseos raperos para mezclar todos los estilos de música de los EE.UU., el concierto sonó con calidad en pista, con desconfianza en la primera parte de las gradas y con eco al final del Palau. Algo intolerable para un grupo que amasa dinero y fans por allí por donde pasan.

Los otros temas del último trabajo sonaron (en primera fila) como en el estudio. El halo de tranquilidad de los de Kiedis daban más calidad, si cabe, a los pellizcos al bajo de Flea y al juego entre la batería de Chad Smith y sus baquetas. Al igual que el buen House y sus productores, con el tiempo se hacen más lentos, necesitan menos acción en la música pero sus temas se vuelven terciopelo acariciado por una mujer desnuda. La pausa hace que el sonido llegue más lejos, más caliente y nos da tiempo de masticar el arte de los más de 25 años del grupo.

Antes de ir al concierto repasé lo que tenían programado para esta gira. Leí que en Alemania (territorio algo hostil para ellos) habían tocado quince temas y cinco bis. En Barcelona sudamos con diecinueve temas. En el bis, Anthony participó en dos canciones, una de ellas ‘Higher Ground’ (Stevie Wonder) una de las mejores versiones hechas en la historia; el grupo, excepto el vocalista nos regaló su ya habitual juego de sonidos, complejidad de los mismos, mimos a los instrumentos e idas de olla que coronan la genialidad de una de las mejores bandas de rock, funky y rap del mundo.

Pablo Herrero

Profesional IT dedicado a entornos empresariales, servicios, servidores y virtualización; ahora consultor informático en NTT, en Barcelona.

En ratos libres DJ y redactor en Tecnología Pyme.

Me encontráis a un tweet en @carvajaluchi

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Imagen | Live RHCP

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